El Guantanamo de los Simios

 

Todo a su alrededor es verde, aunque ellos vivan atrapados por el cemento y el acero de los barrotes de sus jaulas, a miles de kilómetros de la tierra de azúcar y caña donde nacieron. Una plantación de olivos camufla la cárcel de los macacos llegados de las Islas Mauricio hasta Camarles, el pequeño pueblo de Tarragona donde se esconde la única granja de simios de España. 300 primates. 36 celdas. Y dos carteles que avisan del peligro de lo que la multinacional Ciel Group se trae entre manos a las afueras del municipio catalán. «Fauna salvaje», se advierte tras la primera valla de seguridad. A la altura de la segunda, a un palmo casi de las jaulas, el aviso da más respeto aún: «Peligro. Valla electrificada».

Ningún otro cartel alerta de la naturaleza verdadera del complejo. El Centre de Recherches Primatológiques (CRP), rebautizado en abril como Noveprim, ha sido concebido como lugar de tránsito de los animales isleños hacia su destino definitivo. Camarles serí­a la parada intermedia en un plan concebido en las idí­licas Islas Mauricio, antaño refugio de piratas, para surtir de primates a la carta a farmacéuticas, centros de investigación cosmética, empresas quí­micas y universidades de toda Europa.

El final es siempre el mismo. Antes de morir desangrados o sin piel, muchos de los parientes de estos simios son sometidos en secreto a experimentos atroces. Algunos son rociados con productos abrasivos para probar cremas; a otros se les obliga a ingerir detergentes o se les pulverizan los pulmones con supuestas medicinas hasta que revientan.

El viaje de los primates catalanes, de momento, lleva siete meses paralizado. Una maraña de decisiones administrativas (Ayuntamiento, Generalitat, Juzgados...) mantienen a los 300 macacos llegados al pueblo en un limbo jurí­dico que hasta ahora les ha salvado de ese fatí­dico destino hacia el sacrificio al que están condenados cada año, según cifras de la Comisión Europea de enero de 2003, más de 5.000 primates sanos importados en el nombre de la ciencia.

No es puro azar que los macacos enjaulados en la granja tarraconense, a poca distancia del parque natural del Delta del Ebro, sean todos machos. Los testí­culos de simios es uno de los despieces más preciados para laboratorios como el alemán Covance, destino final de los animales exportados de las Islas Mauricio.

La firma germana, que los pidió por encargo, según ha sabido CRONICA, ha pagado 3.000 euros por ejemplar, lo que arroja un total de 900.000 euros por la partida que hasta el pasado miércoles 2 de junio -contra todo pronóstico, la Generalitat dio luz verde para que los animales pudiesen viajar hacia Alemania en cualquier momento- estaba inmovilizada en Camarles por orden del propio Govern. Sus criadillas van a ser utilizadas para un experimento del que Covance no ha querido dar detalles. [Los órganos sexuales suelen utilizarse para ensayar fármacos, disolventes, colorantes textiles y otros productos industriales, aseguran los biólogos consultados].

Lo que ocurre en Camarles es un episodio más de la enconada batalla mundial contra el uso de animales para vivisección. Esta controvertida práctica, innecesaria la mayorí­a de las veces a juicio de numerosos cientí­ficos, consiste en cortar en canal o rajar a un animal, mientras está vivo. Diariamente se encierra, envenena o abrasa a miles de primates para probar productos cosméticos o de limpieza y con muchí­simas otras finalidades. ¿Es necesario?

Algunos estudios estiman que el 70% de los ensayos podrí­an evitarse sustituyéndolos por cultivos celulares y de tejidos y/o simulaciones de moléculas por ordenador que prevén el efecto de un medicamento, entre otros métodos. De hecho, «muchos de los productos que a menudo se prueban con éxito en animales resultan luego un auténtico fracaso en humanos», explica la doctora Argelia Castaño, que preside la Red Española para el Desarrollo de Métodos Alternativos (REMA). Y aunque no siempre es posible prescindir de ellos, añade la bióloga, «se podrí­a evitar el sufrimiento a un elevado número de primates con métodos muchí­simo menos agresivos».

En otros casos es el ego o la escasa profesionalidad de los investigadores. «Muchos experimentos no sirven para nada excepto para que algún cientí­fico mediocre publique un artí­culo igualmente mediocre exponiendo lo que ya se sabí­a. Otros ni siquiera para eso sirven», denuncia Jesús Mosterí­n, catedrático de Lógica y Filosofí­a en la Ciencia de la Universidad de Barcelona, en su libro ¡Vivan los animales!

En la abultada nómina de horrores sonados figura la talidomina, un calmante recetado a mujeres embarazadas. Tras ser probada en simios, y considerada segura, la medicina produjo más de 12.000 casos graves de malformaciones de fetos. El clioquinol, un antidiarreico, dejó a 30.000 pacientes paralí­ticos sólo en Japón, cientos de muertes y cegueras en todo el mundo. Ninguno de los test con animales, ni siquiera a posteriori, reveló su neurotoxicidad... Otras veces, a los monos les cosen los párpados para ver si les salen úlceras. A otros los atan a un simulador de un avión bombardero B52 y les aplican descargas eléctricas en pruebas militares para averiguar cómo se producen los estados de agresión, estrés y aislamiento.

LOS FAVORES

En el caso de Cataluña, en primera lí­nea se ha colocado la Fundación Altarriba, que además de llevar desde el principio batallando en los tribunales contra la granja, se ofreció a mantener y recolocar los macacos en santuarios de todo el mundo. En la trinchera, junto a la multinacional de Islas Mauricio, han destacado los dos últimos alcaldes de Camarles. El falangista Primitivo Fortastero y el convergente Carmelo Redó. El primero accedió al consistorio desde las filas del Cí­rculo de Amigos de José Antonio, y a partir de 1983 bajo las siglas de CiU.

Antes de morir, hace dos años (estuvo 21 en el cargo), Primitivo dejó el camino allanado para que el Centro de Investigaciones Primatológicas pudiera construir una granja de primates (3.600 ejemplares de capacidad total). El arreglo tomó carta de legalidad el 8 de mayo de 2002, nueve dí­as antes del fallecimiento de Primitivo, que ya llevaba un año inhabilitado para el cargo por prevaricación. Ni las protestas de proteccionistas españoles y extrajeros, ni las de los propios vecinos, lograron que los Juzgados de Tarragona anulasen definitivamente las licencias que el Ayuntamiento de Camarles concedió a CRP casi un año antes de que Cataluña aprobara una ley contra la crí­a y el comercio de primates para experimentos.

Tiempo atrás la empresa dueña de la granja habí­a hecho llegar al Gobierno municipal un detalle de agradecimiento: 3.000.000 de pesetas, consta en una carta enviada al alcalde, a la que ha tenido acceso este suplemento. En la misiva, fechada el 11 de febrero de 2000, el director general de CRP, Gerald de Senneville, expresa su deseo de que al dinero donado se le dé un uso social o cultural «en la forma que el propio Ayuntamiento determine».

Desde que llegaron los macacos procedentes de las Islas Mauricio, previa escala en Parí­s, en octubre de 2003 -una larga ruta en avión y camión que CRP tení­a previsto repetir con otros 3.600 primates-, habí­a pesado sobre ellos un decomiso preventivo decretado por la Generalitat. Esta semana las autoridades han modificado su postura. Según explicó el conseller de Medi Ambient, Salvador Milí , la granja, con 15 empleados, no podrá funcionar como tal, pero los primates cumplen con todos los requisitos sanitarios y tienen pasaporte para poder viajar a Alemania. También Covance, el laboratorio de destino, busca ahora desentenderse de la patata caliente.

A decir del abogado Antonio Faura, portavoz de la empresa dueña de la granja, «el laboratorio alemán prefiere desentenderse de los simios y perder los 900.000 euros invertidos en su compra, antes que sufrir una más que probable campaña de desprestigio de los conservacionistas europeos», todos alerta para boicotear la llegada de los macacos.

Convertido en el rostro público de la empresa de las Mauricio en España, el letrado Faura considera que sus defendidos han sido ví­ctimas de una campaña de acoso y derribo sin sustento legal. «No es verdad casi nada de lo que se dice: los simios están en unas instalaciones que son como un hotel. Y además es falso que hayan sido capturados en estado salvaje; todos ellos nacieron y se criaron en cautividad», asegura. Está convencido, además, de que la crí­a y suministro de primates a laboratorios seguirá teniendo un mercado grande cuando se acabe la controversia. «En este negocio son muy pocos los que renuncian a experimentar con monos», opina.

-¿La empresa que usted representa tiene entre sus clientes centros de investigación españoles?

-Sí­, y muy importantes. En Galicia, Barcelona y Madrid.

-Tendrán nombres...

-í‰sa es una información que, por supuesto, no se la voy a dar, es confidencial.

Dos arriesgados trabajos de grupos proteccionistas británicos cuestionan algunas de las afirmaciones del abogado español. Que los macacos de las Mauricio están siendo capturados en estado salvaje y confinados en condiciones inapropiadas, listos para abastecer a laboratorios de toda Europa. Lo muestra un ví­deo grabado en el centro de crí­a de las turí­sticas Islas, por personal infiltrado de la Royal Society for the Prevention of Cruelty to Animals (RSPCA), grupo británico que batalla en contra de la crueldad con los animales.

Los macacos son cazados en trampas de madera con cebos de caña de azúcar y confinados en jaulas sucias, algunas con los cuerpos muertos de sus compañeros de grupo. Unas prácticas que atentan a las claras contra las normas de la Sociedad Internacional de Primatologí­a para atrapar, manejar y encerrar primates. También aparecen dos macacos hembra, capturados en estado salvaje, en celdas suspendidas por cables. Una de ellas protegí­a con su cuerpo a un pequeño bebé lactante para que no fuese dañado.

Igual o mayor rechazo causan las fotos de este reportaje. Fueron tomadas clandestinamente en el interior de Covance, por un fotógrafo de The British Union for the Abolition of Vivisection (BUAV). El laboratorio alemán, situado en la ciudad de Mí¼nster, estaba a la espera de recibir los primates catalanes.

La noche cae sobre los olivos plantados a extramuros de la granja de Camarles. A lo lejos, ya camino del pueblo, la cárcel de cemento se va oscureciendo hasta convertirse en una mancha negra, fantasmagórica. Dentro, gritan los macacos.

APOYOS

RIESGO PARA LOS HUMANOS

Un informe cientí­fico, elaborado por primatólogos de la Universidad Pompeu Fabra, sostiene que la granja de simios de Camarles conlleva graves riesgos no sólo para la fauna y la flora del Delta del Ebro (el centro se encuentra muy cerca de este parque natural, con una condición ecológica muy frágil) sino también la existencia de «importantes riesgos para las personas». Destaca, por ejemplo, que el drenaje de jaulas durante las lluvias, el riesgo de sistemas sépticos con deficiencias o fallos, así­ como la acumulación en el subsuelo de una elevada saturación de residuos del alcantarillado, «podrí­an liberar al medio ambiente agentes infecciosos, podrí­an diseminarse a las personas y, por tratarse de especies muy cercanas, causar enfermedades serias o mortales». Las enfermedades que los primates pueden transmitir a los humanos incluyen, de acuerdo con el estudio, tuberculosis, parásitos intestinales (incluyendo la criptosporidiosis, para la que no hay curación) y otros bacterias y virus. Además del Herpes-B de los monos, que tiene un í­ndice de mortalidad en las personas de casi el 70%.

«PERRERIAS» EN EL LABORATORIO

OJOS. Se les aplican lavavajillas, disolventes, colorantes textiles y otros productos tóxicos industriales para averiguar el grado de irritación y corrosividad de las corneas.

CEREBRO. Se les implantan electrodos para inducir el estrés y analizar su relación con el ciclo menstrual de las mujeres.

HIGADO. Hepatitis mediante inyecciones de heces contaminadas.

PIEL. Muy utilizada en experimentos militares. Para ello se les provocan heridas de bala o de explosiones. También quemaduras, mediante radiaciones y productos quí­micos abrasivos, con el fin de probar cremas y cosméticos.

PULMONES. Se les obliga a inhalar compuestos que producen asma de por vida y sustancias letales que son usadas habitualmente en la fabricación de armas quí­micas.

BOCA Y APARATO DIGESTIVO. Los primates ingieren a la fuerza detergentes, pintalabios, geles de ducha, máscara de pestañas, sombras de ojos... Todo ello para estudiar la toxicidad aguda y subcrónica de estos productos.

 

Paco Rego
El Mundo - Catalunya
http://www.el-mundo.es/cronica/2004/451/1086612894.html

Autor : Paco Rego


AnimaNaturalis (c) 2008 , http://www.animanaturalis.org/20040803_El-Guantanamo-de-los-Simios