Bienestar animal
Como estoy del lado de los animales, no de las personas, me cuesta mucho sumarme a la alegría que ha provocado a la mayoría de los defensores la inminente sanción de la ley de Bienestar Animal que se debatió en el Senado de la República, en una comisión, el 6 de abril.
Me pregunto qué opinarían el mono, el perro, la vaca si hubieran estado invitados al coloquio y hubieran podido pensar, con nosotros, por ellos.
Me quedé con la sensación de haber estado en el lugar equivocado, buscando en vano buenas noticias para el mundo animal, asistiendo a la planeación de una ley que no es para los animales, sino para reglamentar y poner límites a los siempre escandalosos comportamientos de quienes se sirven de las bestias para destazarlas y sacarles provecho. Para darle tranquilidad de conciencia a muchos individuos que con los animales sólo lucran.
Así es desde que el mundo es mundo. Desde el primer día de la historia el hombre se ha servido de los animales para comer, para abrigarse, para sentarse, para divertirse.
Quedó perfectamente claro que la ley reglamentará matanzas, eutanasia, sacrificio, manejo, comercialización, dominio, uso, aprovechamiento, experimentación, control y alojamiento de los animales.
Todo lo anterior no es bienestar animal. Es malestar.
De la exposición de uno de los oradores, el Dr.Danilo Méndez Medina tomo textual: “La Ley para el Bienestar Animal evitará el sufrimiento de los animales y eso se traduce en evitar a los contribuyentes elevadas pérdidas económicas así como reducir riesgos sanitariosâ€.
Asuntos económicos. Con criterio y disculpas similares el gobierno de Canadá cumple puntualmente estos días con la brutal matanza de focas que indigna al mundo entero.
Trescientas personas, o más, reunidas en un mismo recinto unidas por el amor a los animales, es algo, no se puede negar. Es un buen principio para atacar vicios y perversiones de quinientos años en la relación de los humanos con los animales.
Pero me parece muy poco. Porque la estructura de explotación permanece intacta. El garrote es más chico, la jaula más grande, la cuerda que los ahorca ya no es de cáñamo… ahora es de nylon…
Uno de los ponentes defensor de los animales, funcionario de PROFEPA iba vestido con una chamarra de piel !!! Vestirse con pieles es inmoral, y si acaso se disculpa el pecado por ignorancia, en el caso de un defensor de los animales es de una torpeza inconcebible.
Quisiera no ser tan pesimista. Como otro asunto a favor de lo que escuché en el Senado destaco las palabras del senador Víctor Manuel Torres: “Yo estoy en contra de las corridas de torosâ€.
No recuerdo haberlo oído de alguien más que sea autoridad en México. Tiene el valor de un acto heroico.
Mis mínimos para creer que la ley significaría cambios sustanciales son:
- Esterilizaciones como único medio para controlar las poblaciones de perros y gatos.
- Reglamentación de los sacrificios de animales de consumo y control de rastros.
- Control y reglamento de zoológicos.
- Circos sin animales y prohibición del uso de animales para diversión. Prohibición de corridas de toros, peleas de perros y similares.
- Prohibición de tráfico de fauna.
- Prohibición de caza.
- Cuerpo de policía para la protección animal.
- Ombudsman (defensor del pueblo… animal) y oficina de Derechos Animales.
Mis amigos protectores, defensores, liberadores, ambientalistas y otros, la gente que más respeto y que más trabaja a favor de los animales en el país, me dicen que me quede tranquilo, que hay motivos para festejar, que es mejor que caminemos con la ley que sin ella, que basta pensar en cómo estamos para considerar que se mejorará notablemente y habrá armas para luchar con la ley contra el sufrimiento animal.
Eduardo Lamazón
Ciudad de México
eduardol05@hotmail.com












