La caza con perros

 
Durante los últimos dí­as hemos visto incontables noticias y comentarios sobre la prohibición de la caza con perros en Gran Bretaña. De un lado están quienes lo consideran un gran logro a favor de los animales y del otro quienes se han visto privados de su deporte favorito y de parte de sus vidas, sintiendo que sus derechos han sido violados.

A Derechos para los Animales (www.DerechosparalosAnimales.org) le gustarí­a distanciarse de ambas posturas. Sin duda, no consideramos que la prohibición sea inadecuada porque prive a alguna gente de cazar del modo que desee. Sin embargo, tampoco creemos que la prohibición represente un cambio significativo, desafortunadamente. La razón es que el veto no es realmente una prohibición de la caza como tal, sino de un modo de cazar (o sea, con perros). Como los propios cazadores indican – y de hecho ya han demostrado, matando a más de cien zorros en el primer dí­a de caza tras la puesta en práctica de la nueva ley – las ví­ctimas no ven un cambio considerable tras el fin del uso de perros en las cacerí­as. Es probable que sea menos doloroso ser tiroteado que ser despedazado por perros (suponiendo que el disparo nos mate inmediatamente), pero esto no debe ser el punto central del debate. Si se nos fuese a matar injustamente, nuestra principal preocupación serí­a cómo evitar que nuestra vida terminase, no si serí­amos ahorcados o electrocutados, aunque seguramente tendrí­amos preferencias al respecto.

Asimismo, si entendemos que los animales no deberí­an ser matados de una forma dolorosa es porque entendemos que pueden sufrir. La capacidad de sufrir va unida a la de disfrutar. Por lo tanto, podemos entender fácilmente que los zorros y otros animales tienen un interés no sólo en no padecer sino también en disfrutar de la vida. Parece contradictorio mostrar cierta preocupación por ellos mientras ésta se limita al método usado para dañarlos. Si pueden sentir, todas las implicaciones de esto deben ser tomadas en cuenta, no sólo algunos detalles menores.

El argumento referente al control de la población de zorros por medio de su caza es algo que Derechos para los Animales no acepta. Todos conocemos el problema de la superpoblación humana y sus fatí­dicas implicaciones para el medio, otros humanos y otros animales. Aun así­, ¿escuchamos alguna propuesta de matar a humanos como método de control demográfico? Todos aquellos seres que vivimos y podemos sentir debemos ser considerados como tales, no como pestes o recursos.

Otros animales, al igual que los humanos, pueden sentir el daño o el beneficio que se les causa. Esto es lo que debemos tener en cuenta en nuestra relación con ellos. Muchos animales que no son humanos (recordemos que los humanos somos también animales) no pueden realizar ciertas actividades intelectuales de las que los humanos son capaces. Sin embargo, muchos otros humanos tampoco pueden, como los discapacitados mentales o los bebés, pero esto no justifica que los discriminemos.

Los animales tienen un interés en vivir. Por ello, respetarlos significa no cazar en absoluto, así­ como evitar otras prácticas que también impliquen dañarles de otros modos, como el convertirlos en parte de nuestro menú. Es entendible que muchos cazadores se hallen indignados al ver que se les retira su pasatiempo favorito mientras otros pueden divertirse pescando, yendo al zoo, a circos con animales, a montar a caballo o a comer pollo frito.
No existe coherencia en la introducción de la nueva ley mientras se permiten otras incontables prácticas que perjudican a los animales igualmente, y especialmente mientras se permiten otros métodos de caza.

Nos gustarí­a añadir que, al contrario que muchos defensores de los animales, no vemos un enemigo en quienes cazan o en quienes usan a los animales de otros modos, como quienes se los comen. Las ideas de la gente se ven formadas por la sociedad en la que vivimos, y en nuestra sociedad los animales son vistos como recursos, siendo considerados propiedades según la ley. En consecuencia, la gente no ve nada malo con la caza o el consumo alimentario de productos de origen animal. Aunque entendemos la frustración que el lento proceso de cambio puede causar a muchos de aquéllos a los que les preocupa el sufrimiento de los animales, creemos que la situación sólo puede verse alterada a través de un cambio de actitudes, no por medio de insultos o ataques a quienes no han llegado a la misma conclusión que nosotros (¡quizás no todaví­a!)

La caza es un ataque con consecuencias mortí­feras para individuos inocentes. Independientemente del modo en que se lleve a cabo, debemos trabajar para terminar con la práctica en sí­, no para regular los modos.

La oposición masiva a la caza con perros muestra que la preocupación por el sufrimiento de los animales está creciendo considerablemente. Sin embargo, se olvida a menudo que el dolor no lo es todo en esta vida. El placer y el disfrute son lo que hace que merezca la pena vivir, y para experimentarlos necesitamos estar vivos. Afortunadamente, también vemos un aumento trepidante en el número de personas que se percatan de que los animales valoran sus vidas tanto como nosotros las nuestras, lo cual se refleja en el hecho de que cada vez más personas adoptan una dieta libre de productos animales. Es la promoción de esta idea lo que finalmente derivará en el fin de la caza, así­ como de otros usos de animales como recursos para los humanos.
 
Eladio Ferreira
 
 
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Autor
Eladio Ferreira
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