Los amigos no se compran

Cuando elegimos compartir nuestra vida con un perro o gato, estamos haciendo una elección que nos compromete por años... no es sólo para satisfacer una apetencia o un impulso pasajero. Piensa... y luego cuida y ama para toda la vida.

Los amigos no se compran

Llega la navidad y con ella la ilusión de los regalos. Para muchos la llegada de una mascota a casa es un gran regalo. Lo triste es que la mayoría de estos animales adquiridos como mascotas serán abandonados meses después con el comienzo del verano o incluso antes, cuando no se asumen las responsabilidades.

Según las cifras que maneja la Fundación Affinity, más de 140 mil perros y gatos son recogidos por las protectoras cada año, pero la cifra de abandono es muchísimo mayor. Una cantidad enorme de animales mueren en carreteras, de hambre, enfermedades o deshidratación.

Algunos son vistos a tiempo y se avisa a la policía. Esos perros acaban en una jaula compartida con otros perros, sanos y enfermos, jóvenes y viejos, tranquilos y nerviosos... para nada el mejor ambiente para un desarrollo sano.

En las perreras mueren por contagio, por enfermedades, por frío, por depresión, o por peleas. Y los que sobreviven, tienen los días contados para ser sacrificados. El tiempo de vida en las perreras es muy limitado. Ya que no hay capacidad para acoger a todos los perros abandonados.

Sólo unos pocos son afortunados de ser rescatados en albergues, donde se les da cobijo hasta su adopción. Donde reciben alimento, abrigo, vacunas y cada tratamiento que necesiten.

Sin embargo, en los albergues también mueren. A veces porque llegan enfermos y los recursos son limitados. Otras veces porque no comprenden la situación, estaban en un hogar, con una familia, donde seguramente tenía de todo. Pero por alguna razón injustificable, se deshicieron de ellos y ahora están solos, y se sienten desamparados. Ellos también sienten, ellos también sufren depresiones. Y eso les lleva a dejar de comer, sufren una tremenda tristeza y acaban muriendo de inanición.

Pero los albergues también están colapsados de jaulas llenas, incluso de camadas de cachorros no deseados. Cachorros que muchos de ellos tampoco saldrán con vida pese al grandísimo esfuerzo de los voluntarios.

Los perros que hoy veis aquí, amanecen cada mañana en una fría jaula, donde apenas salen un rato mientras limpiamos sus jaulas.

Hoy han salido de sus jaulas para venir hasta aquí. Mirarles a la cara y decirles que tienen que volver a sus jaulas porque preferís comprar un perro en una tienda.

Si compráis en las tiendas por ser un cachorro, ese cachorro crece en unos meses. Un cachorro es la mayor responsabilidad. Son más activos, necesitan jugar a la vez que descansar sin ser molestados. Durante meses hará sus necesidades en casa, hasta que tenga las vacunas y pueda bajar a pasear, y luego hasta que aprenda a hacerlo fuera de casa.

Los cachorros son muy bonitos, pero luego crecen y no vale deshacerse de ellos en los albergues, porque ya estamos saturados.

Por favor, os invitamos a todos a que al menos por una vez visitéis un refugio de animales cerca de vosotros. Veréis cachorros, perros de raza, pero también perros ancianos que han sido despojados tras toda una vida de lealtad a sus dueños. Y por supuesto, nuestros queridísimos perros de cruce, tan bellos como los de raza.

España es el país con mayor número de animales abandonados en toda Europa. Por eso hoy estamos aquí, para que nos ayudéis a salvar a todos esos perros abandonados y darles la vida digna que se merecen.

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