Medellín, la ciudad que rompe paradigmas

Los niños de hoy, son la generación que vivirá los más fuertes efectos del cambio climático, la escasez de recursos, la lucha por el agua y un pedazo de terreno para vivir o trabajar.

Medellín, la ciudad que rompe paradigmas

Una alimentación verde para disminuir las emisiones de gases efecto invernadero, la obesidad infantil, la pobreza y el maltrato animal. 

A pupitrazo aprobó el Concejo de Medellín, el proyecto que promueve una alimentación verde en el municipio y sus entidades descentralizadas. Este proyecto liderado por el concejal Alvaro Múnera y apoyado en su construcción por la ong AnimaNaturalis Internacional y Médicos Conscientes, busca una medida de vanguardia para luchar contra el cambio climático y la obesidad.

Si bien la decisión ha levantado ampolla en algunos sectores industriales como el ganadero, ha sido apoyada por parte de la sociedad que entiende la necesidad de una alimentación más sana para los niños de los colegios de la ciudad. Es importante aclarar que el día en que no se ofrecerá carne, esta será reemplazada con tortas de lentejas, garbanzos, frijoles, blanquillo u otras leguminosas propuestas por el mismo Ministerio de Educación, y además no se prohibieron lácteos o huevos, pues no es una jornada vegana.

Más allá del impacto positivo que esto generará en materia ambiental para la ciudad, disminuyendo su huella ecológica y mejorando los índices de salud de las personas, hay que reflexionar sobre el paradigma del necesario consumo de carnes diario que ha tenido la sociedad antioqueña. El miedo a que los niños no coman un día este tipo de proteína, indica que no ha habido una buena educación en las bases de la sociedad sobre hábitos de alimentación saludable, se ha vendido la idea de que “sin carne no hay almuerzo” y literalmente “se han comido el cuento” que se vendió en propagandas televisivas hace algunos años.

Los niños de hoy, son la generación que vivirá los más fuertes efectos del cambio climático, la escasez de recursos, la lucha por el agua y un pedazo de terreno para vivir o trabajar. Ellos podrán entender más fácil que sus padres -quienes no fueron educados para lo que se viene-, que con pequeños cambios en sus hábitos cotidianos, podrán darle un respiro al planeta. ¿Quién no quiere que nuestros niños conozcan los verdes bosques, los hermosos animales salvajes o las claras aguas que aún hoy podemos ver?. A veces pareciera que el apocalipsis sí está cerca, pero con decisiones valientes y acertadas, tal vez podamos revertir un poco el daño causado a la naturaleza.

Aplausos y vivas para el Concejo de Medellín, porque sigue rompiendo las barreras, avanzando con decisiones justas y argumentadas, rompiendo paradigmas que hacen llevar al debate y la reflexión profunda a los colombianos. Ya sucedió con la sustitución de vehículos de tracción animal, con el fin de las cabalgatas, incluso con la llegada de sistemas eléctricos de movilidad masiva como el Metro hace más de 20 años.

Gracias Medellín, porque se pone siempre a la vanguardia aún con el estigma que lleva a cuestas, adelante en esta lucha junto a Francia y China, y ciudades como Los Angeles y Nueva York.

Publicado en El Palpitar
Por Paulina Pulgarín Serna
Ingeniera ambiental y miembro de AnimaNaturalis en Colombia.
 

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