Adiós a las carrozas de caballos en Las Ramblas de Barcelona

El Ayuntamiento de Barcelona prohíbe a partir de este viernes los paseos en calesa por el centro de la ciudad. Este es un gran paso adelante para los derechos de los animales en la capital catalana.

Adiós a las carrozas de caballos en Las Ramblas de Barcelona

Las carrozas de caballos circulando por el centro de Barcelona ya son historia. El Ayuntamiento no ha renovado la concesión a la empresa que aún tenía permiso para ofrecer este servicio desde la Rambla. La decisión implica que las calesas ya no pueden seguir paseando turistas y barceloneses a partir de este viernes. La prohibición se aplica a esta actividad porque tiene una finalidad lucrativa, y no afecta a las fiestas populares como Sant Medir o los Tres Tombs.

La desaparición de los coches de caballos se hizo pública a mediados de noviembre, cuando la teniente de alcalde de Ecología, Janet Sanz, afirmó que la hípica que gestiona Alexandre Pujadas no podría continuar ofreciendo paseos a partir de este 1 de junio. Desde el anuncio, se redujo la actividad de las calesas, y la compañía que aún tenía la concesión decidió pasar de dos a una. Durante los últimos meses sólo ha resistido uno de los conductores, que ahora se quedará en paro. Pujadas ha evitado valorar la finalización forzada de la actividad.

En opinión de la teniente de alcalde, "no tiene sentido mantener esta actividad y la tracción animal con fines lucrativos", afirmó a la comisión municipal de Urbanismo de noviembre en respuesta a la líder de la CUP, María José Lecha, que le reclamó eliminar esta atracción. Sanz también recogió el anuncio a través de Twitter. "Barcelona es una ciudad amiga de los animales", subrayó.

Palabras de un de carroza: "Los caballos no están maltratados"

Hace dos veranos murió un caballo y el caso encendió la polémica alrededor de este transporte. En una entrevista con Nació Digital a finales del verano pasado, el chófer que ha continuado hasta el último día, Jordi Torres, defendió que los caballos "no están maltratados" . Según él, la muerte de uno de los animales sucedió justo antes de llegar a la hípica de Pujades, en Montjuïc.

El caballo cayó desplomado cuando volvían a la hípica. "Fue llegando a la Foixarda, a falta de 100 metros", rememoró. "Quizás tenía una enfermedad y no lo sabíamos", lamentó, y recordó que una persona también puede tener un ataque al corazón fulminante sin previo aviso. "Le puede pasar a cualquiera", afirmó. Torres comenzó como conductor hace más de tres décadas, cuando tenía 16 años.

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