¡Protesta! ¿Apadrinar una oveja comprando su lana?

La empresa española “We are knitters”, especializada en la venta online de kits para tejer, publicita sus productos mediante una campaña llamada “Apadrina una oveja”.

¡Protesta! ¿Apadrinar una oveja comprando su lana?

La empresa española “We are knitters”, especializada en la venta online de kits para tejer, publicita sus productos mediante una campaña llamada “Apadrina una oveja”.

Desde la web, se incita a los consumidores a adquirir sus kits bajo el concepto de “apadrinamiento” de una de sus supuestas ovejas proveedoras de lana. El comprador puede incluso elegir la oveja de la que quiere recibir la lana. Holly, Dolly y Molly son sus nombres.

Pese a que en la web se indica que se trata de una ficción publicitaria, el concepto es claramente confuso. No es cierto que, desde “We are knitters”, se apadrine a ninguna oveja, ni mucho menos que ellas nos regalan, cada mes, su lana. 

Apadrinar significa proteger, y este falso apadrinamiento dista mucho de ser un tipo de protección. Es una explotación, pues muy probablemente, las ovejas que producen la lana que vendida por “We are knitters” serán enviadas al matadero en cuanto dejen de ser rentables.

La industria de la lana es cruel. Las ovejas son modificadas genéticamente para producir más, lo cual hace que tengan mucho calor y algunas mueran por ello. Pasan su vida enjauladas y se les roba su lana, empleando técnicas tan crueles como el “mulesing”, una operación que se realiza en la zona del ano, sin ningún tipo de anestesia, y que deja una herida sangrante, con el fin de atraer todos los parásitos del animal, para así evitar dañar la lana. 

¡Ponte en acción! ¡Pide a “We are knitters” que retire su campaña!

Muestro mi rechazo en contra de vuestra campaña “apadrina una oveja” por crear confusión y dista del concepto de “protección” que implica el apadrinamiento.

Solicito que se retire la campaña, pues no es lícito hacer creer a los consumidores que se está apadrinando (protegiendo) a una oveja, cuando la realidad es que se las está explotando. Las ovejas que mostráis en vuestra campaña no nos regalan su lana, sino que son despojadas de ella, a lo largo de toda una vida llena de sufrimiento, con el único fin de satisfacer el capricho y la codicia humana.

La realidad de la industria de la lana no es feliz. La realidad no es otra que un ejemplo más de la explotación humana. Por eso es intolerable relacionar este negocio con un concepto como el del apadrinamiento.

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