San Valentín: algunos animales sí que tienen corazón

San Valentín es el día tradicional para regalar corazones

San Valentín: algunos animales sí que tienen corazón

 

 

 

 

 

San Valentín es el día tradicional para regalar corazones

¿Cómo se diferencia un corazón humano — una masa de músculo hueca del tamaño de un puño cerrado que late a una frecuencia de unos 72 latidos por minutos en reposo y que bombea los 4 a 5,7 litros de sangre del cuerpo (en función de la edad, género y peso) — de aquel de un animal? ¿Le regalarías algo más excepcional a la persona que quieres si, por ejemplo, fueras una ballena azul? O, ¿un guepardo?

Veamos algunas alternativas al órgano humano favorito del día de San Valentín:

  • El corazón de los colibrís, en función de la especie, late a más de 1000 latidos por minuto. Este rápido latido hace que la sangre fluya hasta las alas, que en los colibrís más pequeños y rápidos, pueden llegar a aletear hasta 100 veces por segundo (6.000 veces por minuto, no lo intentes con tus brazos). La energía necesaria para esta hazaña proviene de una dieta a base de insectos, arañas y en especial, a base del néctar de las flores, que los colibrís consumen a diario en cantidades superiores al peso de su cuerpo. Para poder ahorrar energía por la noche o cuando escasea la comida, los colibrís duermen profundamente en una especie de estupor en el cual su ritmo cardíaco disminuye a una baja frecuencia de 50 a 80 latidos por minuto.
  • El corazón de algunas musarañas — entre las cuales se encuentra el mamífero más pequeño que se conoce, la musaraña pigmea, que cabe en la uña de pulgar de un adulto — late a unos 1.300 latidos por minuto. El metabolismo de las musarañas es tan rápido que algunas llegan a comer diariamente tres veces el peso de su cuerpo, lo cual significa que sólo duermen unos minutos a la vez y mueren de hambre después de tan sólo una hora sin haber ingerido comida.
  • La ballena azul — que llega a medir más de 30 metros de largo y 150 toneladas de peso, convirtiéndola así en el animal más grande que jamás haya vivido — tiene, como puedes imaginar, mucho corazón. De hecho, son unos 590 kg de peso, corazón en el que podrías aparcar un coche pequeño. Esta gran masa de músculo bombea unas 7 toneladas de sangre, aproximadamente un 40 por ciento más de peso del de un elefante africano adulto. Esta sangre fluye por una aorta de más de 22 cm de diámetro, pero sólo late 7 veces por minuto.
  • El corazón de los elefantes asiáticos adultos pesa entre 18 y 28 kg y late una media de 30 latidos por minutos en reposo, menos de la mitad que el de los humanos. Todo esto nos sugiere algo así como una regla de la naturaleza: a más grande el animal, más lento su metabolismo.
  • Las jirafas se elevan a unos 5,5 metros de altura con un cuello de unos 2 metros de largura. El problema: ¿cómo hacer que la sangre suba por ese cuello cuando el animal está de pie sin que la presión sanguínea haga que el cerebro reviente cuando agache la cabeza, por ejemplo, para beber agua? Después de todo, el corazón de las jirafas de 9 kg de peso bombea la sangre a la presión más alta conocida en ningún mamífero: 280/180 mm de mercurio, más del doble de la presión de un adulto sano. La solución: la jirafa posee un sistema de válvulas en los vasos sanguíneos del cuello que regula el flujo a la cabeza, reduciendo así la presión cuando el animal se agacha a beber o por algún otro motivo.
  • Tener corazón de león está muy bien, valiente atrevido y demás, pero fíjate en el guepardo, cuyo corazón es el sueño de cualquier corredor. El corazón del guepardo puede ir de 120 latidos por minuto en reposo hasta unos 250 en cuestión de segundos en una carrera fuerte, además de ser bastante grande, lo cual le ayuda a bombear sangre cuando lo necesita. Con un corazón así (y una espina dorsal como un resorte en espiral y unos poderosos pulmones), el guepardo puede ir de 0 km hasta 100 km/hr en 3 segundos.

Pero que el humilde corazón humano no desespere. Hace un trabajo fantástico satisfaciendo nuestras necesidades. Durante nuestra media de vida de 80 años, late aproximadamente unas 2,8 mil millones de veces — eso son unas 100.000 veces al día, unas 36.000.000 veces al año — si te pasaras la vida ¡durmiendo!. Si te levantas a hacer algo, latirá más veces y estas cifras son mucho más altas.

Descarga AQUÍ tu infografía del corazón de los animles en San Valentín y compártela con tus contactos

¡Feliz día de San Valentín!

Fuente. Natural Wildlife Federation/ Traducción y adaptación de AnimaNaturalis Internacional

 


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