Por fin España se une al resto de Europa y prohibirá el corte de rabo, orejas y dar animales como premio

Cortar el rabo y orejas de animales de compañía y darlos como premio o recompensa quedará prohibido a partir de febrero de 2018.

Por fin España se une al resto de Europa y prohibirá el corte de rabo, orejas y dar animales como premio

Cortar el rabo, las orejas, seccionar las cuerdas vocales, extirpar uñas y dientes por fines estéticos o más allá de los fines curativos o bien regalar mascotas como premio o gratificación quedará prohibido en España a partir del 1 de febrero de 2018, fecha de entrada en vigor del Convenio Europeo sobre Protección de Animales de Compañía, según publica este miércoles el Boletín Oficial del Estado.

La medida llega 30 años después de que se aprobara el Convenio europeo que recogía esta prohibición. Desde entonces, 23 países lo han ratificado, casi todos entre la década de los 90 y los 2000. Esta ley prohíbe todas las intervenciones quirúrgicas que pretenden modificar la apariencia de los animales con cualquier objetivo que no sea curativo, como seccionar las cuerdas vocales, extirpar garras y dientes, y cortar la cola y las orejas, una práctica extendida en razas como el dóberman, el dogo alemán y el bóxer, entre otras.

Además,el Convenio establece que toda intervención en la que el animal pueda sufrir dolor solo podrá efectuarse con anestesia administrada por un veterinario y las que no requieran de anestesia podrán realizarse por una persona competente con arreglo a la legislación nacional.

A la hora de los sacrificios, el Convenio Europeo aprobado, expone que un animal de compañía solo podrá ser sacrificado por veterinario o persona competente excepto para poner fin al sufrimiento del animal en casos de urgencia en los que no pueda obtenerse rápidamente la asistencia de un veterinario o de otra persona competente, o en cualquier otro caso de urgencia previsto por la legislación nacional.

En ese caso, el sacrificio deberá acometerse con el menor sufrimiento físico y psíquico posible y con la aplicación de una anestesia general profunda seguida de un procedimiento que cause la muerte de manera cierta. Del mismo modo, el Convenio prohíbe como método de sacrificio el ahogamiento u otros métodos de asfixia, el uso de venenos o drogas, la electrocución a menos que vaya precedida de pérdida inmediata de conocimiento.

Del mismo modo, el Convenio establece los límites a la tenencia de mascotas, las formas de reducción de animales vagabundos, aboga por no incentivar la reproducción no controlada a través de la estimulación de la esterilización o alentar que quienes se encuentren gatos o perros vagabundos lo pongan en conocimiento de las autoridades.

Con su entrada en vigor, España se compromete a fomentar los programas de información para promover la tenencia, cría, adiestramiento, comercio y custodia de animales de compañía, la conciencia y el conocimiento de este convenio.

En particular, España deberá prestar atención a que el adiestramiento se haga por personas dotadas de conocimientos idóneos y tendrá que establecer medidas para desalentar el regalo de animales de compañía a menores de 16 años sin consentimiento expreso de sus padres así como evitar el regalo de animales de compañía a modo de premio, recompensa o gratificación.

El convenio regula también distintos aspectos como su mantenimiento, custodia, bienestar, comercio y cría con fines comerciales o su uso en publicidad, espectáculos, muestras o concursos, entre otras cuestiones.

En definitiva, este convenio como objetivo tiene garantizar que nadie deberá infringir innecesariamente dolor, sufrimiento o angustia a un animal de compañía o que nadie deberá abandonarlo. Del mismo modo establece las responsabilidades de los amos en cuanto a su salud, bienestar, alojamiento, cuidados o atención y para poner todas las medidas razonables para impedir que se escape.

La ratificación del tratado internacional por parte del Senado se produjo el pasado marzo y cuando se refleje en la ley durante 2018 primará sobre todas las normas autonómicas. De momento, ya en siete comunidades autónomas persiguen con sus leyes las mutilaciones de orejas y rabos en los perros: Aragón, Andalucía, Cataluña, Madrid, Comunidad Valenciana, Murcia y Navarra. El resto las permite, aunque aclaran que siempre deben realizarse en clínicas veterinarias.

Esta prohibición atañe a ámbitos como el de la caza, donde se hacía para permitir la movilidad de los perros y que no quedaran atrapados en las zarzas, igual que ocurría con las orejas, además de“para evitar que otro animal les agarrara por el rabo. Muchas veces, a estos perros se les amputaba el apéndice por costumbre, incluso aunque no se dedicaran a la caza.

La pasada primavera, el PP iba a introducir una enmienda a la ratificación del convenio europeo en el Senado para excluir las mutilaciones de los rehaleros de la ley, pero días después de su anuncio, reculó. “En esos tres días vimos que estábamos solos y el grupo prefirió llegar a un consenso y por eso retiramos esa reserva sobre la funcionalidad del animal”, explica el senador popular Alfonso Rodríguez. Antes de llegar al Senado, la defensa del colectivo de “dos millones de cazadores” por parte del diputado del PP Martín Bernabé incluyó “el efecto látigo” por el que los canes dañan a sus propios dueños al mover la cola y por eso era legítimo cortársela, lo que provocó las críticas del resto del arco parlamentario.

En Andalucía, el colectivo de rehaleros ha defendido que la ley autonómica de 2003 dejaba un vacío legal que eximía su costumbre y las mutilaciones de sus perros no podían ser perseguidas. Por eso pidieron una aclaración a la Junta de Andalucía y esta apoyó sus tesis en 2004. Sin embargo, el Consejo Andaluz de Colegios de Veterinarios ha sacado ahora los colores al Ejecutivo socialista al subrayar que la ley era “perfectamente aplicable” a los perros rehaleros: “La opinión favorable al corte de orejas y rabos, vertida por la Consejería de Gobernación en su escrito de 2004, carece de toda vigencia”, destaca su informe jurídico aportado a la causa principal, que instruye el Juzgado 2 de Valverde del Camino, con 25 cazadores y un veterinario imputados.

Fidel Astudillo, presidente del Consejo Andaluz de Colegios de Veterinarios, resume la evolución respecto a la controversia del maltrato animal: “Hace 25 años la sociedad no se preocupaba del corte de las orejas de un perro. Ahora los jueces no son ajenos a esa nueva sensibilidad”.

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