15 años siendo AnimaNaturalis

Si AnimaNaturalis fuera una persona, estaría cursando el bachillerato. Recuerdo cuando la vi nacer, su presentación en sociedad, las noches sin dormir, sus tropezones, caídas y primeros pasos, sus logros y desafíos, entristecerme con sus fracasos, alegrarme con sus victorias.

15 años siendo AnimaNaturalis

Si AnimaNaturalis fuera una persona, estaría cursando el bachillerato. Recuerdo cuando la vi nacer, su presentación en sociedad, las noches sin dormir, sus tropezones, caídas y primeros pasos, sus logros y desafíos, entristecerme con sus fracasos, alegrarme con sus victorias. Acompañarla, guiarla, verla crecer y tomar distancia. En mi caso esto es lo más cercano a la maternidad que he elegido y me satisface. Soñé AnimaNaturalis, lo desée y lo gesté. No lo hice sola, por supuesto: Francisco Vásquez ha estado ahí en todo momento, incluso más que yo, pero la entrega que ambos hemos puesto en este proyecto es indiscutible.

Ninguno de los dos pensó fundar una organización, lo único que hicimos fue dar forma a una inquietud de justicia y vida digna para los otros animales. No pudimos ser indiferentes a su sufrimiento una vez que se presentó - en teoría y en la práctica- ante nuestros ojos.

Desde entonces hemos sumado mucha gente en el camino, y con ello no sólo me refiero a quienes trabajan activamente en cada uno de sus países o ciudades, sino a una sociedad que ha pasado de ser ignorante respecto al trato que damos a los animales, a una más informada y responsable sobre las decisiones que los afectan. El proyecto de AnimaNaturalis dejó muy temprano de ser solo cosa de dos en un piso oscuro de Barcelona, y se transformó en camino de vida de activistas de todo el mundo. Los caminos largos siempre es mejor hacerlos acompañados de amigos, como suelen decir.

Algunos de nosotros podemos sentirnos frustrados al saber que no vamos a abolir toda forma de explotación, pero verlo así nos conduce a la inoperancia: “esto nunca va a acabar”. Probablemente no, pero quienes tenemos más de una década en el movimiento, recuerden cuán difícil era encontrar opciones veganas, que extraño sonaba aún el término para la mayoría, qué lejano se veía el día de prohibir circos con animales o la venta de animales en vía pública, o que algunos diseñadores dejaran de usar pieles, por ejemplo. Nuestros logros son cuantificables en hechos puntuales, pero lo más importante es lo que no vemos: todas esas personas que han decidido adoptar un animal de compañía, renunciar a un tipo de práctica con animales, consumir otra clase de productos, adoptar un estilo de vida vegano, levantar su voz por individuos de otras especies, cambiar su concepción acerca e ellos.

Hay millones de rostros detrás de nuestro trabajo. Activistas que quizás nunca vamos a conocer en persona, pero que se suman en la construcción de un mundo que acepte que debemos construir una nueva relación con los animales, una que hasta ahora no ha sido justa ni benéfica para la mayoría de ellos. Somos responsables por el bienestar de millones de seres sintientes, y eso no debe agobiarnos o paralizarnos, sino al revés, inspirarnos y motivarnos a ser un motor de cambio y dejar de ser partícipes del sistema que los cosifica, para ser autores de una línea de pensamiento y emocionalidad que los reconoce como un legitimo otro, con derechos, con intereses, relaciones, necesidades propias y preferencias.

Quienes tienen hijos dicen que crecen muy rápido, que recuerdan como si fuera ayer cuando eran pequeños. Miro con nostalgia los primeros años de AnimaNaturalis, me reflejan dónde estaba yo y cómo concebía la lucha por los derechos de los animales. Ambos estamos en otro lugar muy diferente y me alegro. Hemos cambiado para adaptarnos a los nuevos tiempos, para ser más eficaces y eficientes en alcanzar nuestros objetivos.

Pero hay algo que se mantiene intacto: y es la pasión con la que hacemos este trabajo, el corazón que ponemos en mejorar las vidas de los animales, nuestro profundo anhelo de verlos libres, a salvo. Todos nuestros recursos, nuestras capacidades, están enfocados en objetivos concretos y asequibles y lo hemos demostrado.

Hoy que veo a AnimaNaturalis cumplir 15 años no puedo más que estar agradecida de haber encontrado una forma de vivir que tiene sentido, porque una existencia que no ayude a otros y a mi mismo es vacía, y lo único que debe estar vacío son las jaulas que abrimos cada día.

Gracias a todos por ayudarnos a crecer y ser parte de este proceso de transformación hacia un mundo más justo para todos.

 

Leonora Esquivel Frías
México, marzo de 2018.


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