Los beneficios de tener animales de compañía.

Tener animales de compañía es muy bueno para nuestra salud.

Los beneficios de tener animales de compañía.

Desde que humanos y perros comenzaron a relacionarse, su vínculo ha sido siempre simbiótico. Los perros vieron en nosotros una fuente de comida, gracias a los residuos que generamos, mientras que nosotros aprovechamos las cualidades de los canes para ayudarnos en la caza, la vigilancia de nuestros asentamientos y un sinfín de tareas que han hecho nuestras vidas más fáciles. Aunque, seguramente, nada de eso es tan importante como el cariño y el valor afectivo que tienen en nuestras vidas. 

Sin embargo, parece ser que estos beneficios “prácticos” o emocionales no son los únicos que los humanos obtenemos de nuestros amigos peludos. En los últimos años, diversos estudios científicos han sacado a la luz los efectos beneficiosos que la presencia de estos animales en nuestros hogares tiene en nuestra salud, tanto física como mental. 

Bienestar, felicidad y seguridad


Para todos los que amamos a los animales en general, y a los perros en particular, ver a nuestro perro o incluso, a un perro desconocido por la calle, nos pinta una sonrisa en la boca. Y sonreír hace que liberemos endorfinas, una sustancia que nos ayuda a aliviar el dolor y a mejorar nuestro sistema inmune. 

Además, el instinto vigilante de los perros aporta una sensación de seguridad que nos ayuda a sentirnos a salvo y colabora a que durmamos mejor, lo cual es un factor crucial para llevar una vida sana. 

Mejora del sistema inmune y respiratorio


Olvídate de la pelota antiestrés y las infusiones de valeriana. Si no tienes perro, visita al de un amigo, ya que acariciar perros o pasar tiempo con ellos hace que disminuya la producción de cortisol, una hormona que se genera como respuesta al estrés y que puede influir en nuestro sueño, a la par que deprime nuestro sistema inmunitario si está presente en cantidades muy elevadas. 

Por si esto fuera poco, tener perro en casa ha demostrado tener un efecto positivo a la hora de disminuir las alergias, ya que el polvo presente en los hogares con mascotas colabora a desarrollar bacterias que nos protegen de distintos alérgenos. Esto ha demostrado tener una influencia especialmente elevada en el caso de los más pequeños de la casa. 

Ejercicio físico


Cualquier persona que tenga perro sabe que, como mínimo, tiene que salir a pasear dos o tres veces al día (mejor tres si es posible), cosa que a lo mejor no haríamos de no ser por ellos. De este modo, el bienestar de nuestros animales de compañía nos impulsa a ser un poco más activos. 

Un estudio de la Universidad George Mason de Virginia (EE.UU.) indica que las personas que tienen perro tienen una mejor forma física que los que no tienen mascotas. Para ello, se apoyan en el hecho de que nuestras mascotas nos obligan a salir a pasear sin importar el tiempo que haga, y que los paseos con perro acostumbran a ser más largos que sin ellos. 

Salud mental

La Universidad de Azabu, una institución japonesa dedicada a los estudios veterinarios, ha demostrado que liberamos oxitocina al interactuar con perros. Esta hormona, conocida como la “hormona de la felicidad”, tiene efectos positivos en nuestro cerebro, sobre todo si padecemos de depresión. 

Esta cualidad ha hecho que se les utilice como factor terapéutico en prisiones, hospitales y residencias de ancianos. 

El mejor amigo de los mayores


Son varios los estudios que asocian una vida más larga con tener perro, y esto no se limita a la constante actividad física a la que nos vemos expuestos a través de los paseos, sino que, en gran medida, se relaciona con el aumento y la mejora de nuestras relaciones sociales, lo cual reduce el sentimiento de soledad y aumenta nuestra calidad de vida, lo cual repercute de forma positiva en la salud física y mental de los ancianos. 

Superhéroes que salvan vidas


Aparte de probar su valiosa ayuda en desastres naturales de todo tipo, los perros también han demostrado su valía ayudándonos a sobrellevar enfermedades crónicas o, incluso, detectando enfermedades graves.  

Un perro puede alertar a otras personas de que alquien ha sufrido un desmayo, avisarte de que un ataque epiléptico se avecina o del descenso de azúcar en sangre en casos de diabetes. Por su parte, diversos estudios como el dirigido por el doctor Gianluigi Taverna del hospital Humanitas de investigación en Milán, los perros muestran una elevadísima precisión a la hora de detectar tejidos tumorales de distinto tipo.

Además, los perros domésticos sin recibir adiestramiento específico alguno, han demostrado ser de gran ayuda tanto para personas con autismo como con déficit de atención.

Relaciones sociales


Tener perro hace que nuestras interacciones sociales aumenten y hace que nos incluyamos en una pequeña red social de amantes de los canes. Esto hace que nuestra vida social sea más rica y que se genere un sentimiento de pertenencia a una comunidad.

Todos estos factores colaboran, como demuestra un estudio de la Asociación Americana de Psicología, a mejorar nuestra autoestima. Esto a su vez puede ayudarnos a sentir una mayor seguridad en nosotros mismos, lo que influye positivamente tanto en nuestras relaciones de amistad como románticas. 

 

Fuente: www.katoni.es

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