Y fui a Logroño una vez más para dar la cara por los toros

El pasado domingo 16 de septiembre, un centenar de activistas participamos en la protesta anual en la ciudad de Logroño: San Mateo Sin Sangre. Es durante estas fiestas que se torturan unos 30 toros en las plazas de la ciudad, por ello quisimos estar allí, dando voz a estos animales que no merecen morir.

Y fui a Logroño una vez más para dar la cara por los toros

El pasado domingo 16 de septiembre, un centenar de activistas participamos en la protesta anual en la ciudad de Logroño: San Mateo Sin Sangre. Es durante estas fiestas que se torturan unos 30 toros en las plazas de la ciudad, por ello quisimos estar allí, dando voz a estos animales que no merecen morir.

Este año una parte del equipo de Barcelona, pudimos salir el viernes por la mañana, con la intención de llegar a una hora prudente para no perder ni una sola raba de monte (esas deliciosas setas tipo shiitake fritas y acompañadas por un buen vino tinto de la zona, que preparan en La Segunda Taberna, calle San Juan). La protesta en Logroño no es sólo para poner fin a la tauromaquia, sino que también una ocasión para recordarnos de las cosas estupendas que tiene esta ciudad. Logroño tiene unos vinos excelentes y unas tapas veganas deliciosas, además de un equipo de activistas increíble.

Llegamos a Logroño sobre las cuatro de la tarde, donde nos reunimos con Imma, la coordinadora del equipo local, para acabar de cuadrar las últimas tareas para la performance. Y de allí directos al hostal donde alojábamos y luego por las calles del centro.

La noche del viernes fue muy divertida, nos juntamos con otros compañeros del equipo de Barcelona que llegaron en tren y nos pusimos al día con Imma, que es siempre un placer verla.

Sin duda alguna, el día para mí más esperado fue el sábado antes de la acción. Es un día lleno de actividades y para compartir con los compañeros que han venido de otras ciudades de España para manifestarse y para ayudar a preparar la gran comida que ofrecemos el domingo después del acto.

Después del famoso chupinazo de las 12h, este año hemos aprovechado para ponernos las botas nuevamente con esas increíbles setas que sólo allí encontramos. A continuación, nos acercamos en autobús al pueblo de Navarrete, donde, entre todos, preparamos el menú para la degustación del domingo: hummus y patatas a la riojana con chorizo vegano.

Le tengo mucho cariño a esta quedada porque es un momento para estar todos juntos, conocer a nuevos activistas y volver a ver los compañeros que cada año se presentan con muchas ganas a esta cita anual.

Este año capitaneó la preparación de la comida Aritz. Recuerdo perfectamente el año anterior cuando le conocí junto a su pareja, Rosa. Nos acogieron con tanto amor que nunca olvidaré el calor que sentimos al llegar, tanto el año pasado como éste.

La preparación de la comida fue muy larga: pelar patatas, cortarlas, llorar con kilos de cebolla, cortar pimientos y estar pendientes de que todo salga bien. Este año conseguimos preparar la degustación para 250 personas y fue una verdadera satisfacción ver como todos quedaron encantados con la comida: no sólo los activistas que tomaron parte en la acción, sino que también gente de la ciudad y turistas que no son veganos pero que se han quedado hechizados por unos platos 100% vegetales y tan ricos.

El domingo empezó con la organización de la performance: este año un centenar de activistas gritaron bien fuerte “Tauromaquia abolición” y “San Mateo Sin Crueldad” llevando unas máscaras de toro hechas de cartón. Imma dio una arenga muy sentida, donde se discutía el porqué los niños no deberían tener una educación hacia la violencia y la muerte. El ayuntamiento de la ciudad para las fiestas de San Mateo propone un programa lleno de actividades infantiles enfocadas en la tauromaquia. ¡Incluso los buses llevan publicidad de las fiestas taurinas!

El discurso que acompañó la performance un año más pedía a la ciudad de Logroño que no se vertiera más sangre en nombre de un santo.

Ha sido el segundo año para mí en Logroño y, como el anterior, lo recordaré siempre porque ha sido mi comienzo como activista en la parte de logística con AnimaNaturalis. Anteriormente había participado en alguna que otra acción en Barcelona, pero estar detrás y ver la cantidad de trabajo que entre todos se logra hacer, es una auténtica recompensa.

Sin duda, recomiendo a todo el mundo participar en las acciones de AnimaNaturalis: es la ocasión perfecta para conocer a gente con un corazón enorme y sobre todo para dar voz a los que no la tienen. Desde el primer momento me he sentido arropada y querida, por eso deseo que todos puedan formar parte de al menos una de estas experiencias únicas con una asociación absolutamente maravillosa.

¡Debemos unirnos todos para cambiar este mundo!

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