Envía una carta de protesta al Rey Juan Carlos

España . Publicado el viernes 27 de octubre del 2006.

El Rey de España atendió el pasado mes de agosto una invitación del presidente de Rusia, Vladímir Putin, y viajó a su residencia donde durante su estancia el monarca participó en una cacería y abatió un oso domesticado que había sido previamente drogado. AnimaNaturalis se une a todos los colectivos pacifistas y a todas las asociaciones de defensa de los derechos de los animales que están emitiendo comunidados de protesta por estos hechos. Puedes enviar esta carta modelo a las siguientes direcciones de la Casa Real Española.

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Según señaló un responsable medioambiental de la región de Vologda, el oso fue sacado de la granja en la que vivía y, tras darle vodka mezclado con miel, se le soltó en la zona donde el monarca estaba de caza.

AnimaNaturalis se une a todos los colectivos pacifistas y a todas las asociaciones de defensa de los derechos de los animales que están emitiendo comunidados de protesta por estos hechos.

Puedes enviar esta carta modelo a las siguientes direcciones de la Casa Real Española:

cecom@casareal.es,
prensa@casareal.es,
protocolo@casareal.es
 

Carta a S.M. el Rey de España, Don Juan Carlos I:

Con su venia, tengo el honor de dirigirle esta carta abierta, motivada por el hecho de haber tenido conocimiento por la prensa de sus actividades el pasado mes de agosto en Rusia, en la región de Vologda, donde estuvo S.M. de caza, y en las que resultó abatido un oso domesticado que había sido previamente emborrachado con vodka mezclada con miel por los organizadores de la  cacería. El oso, cuyo nombre era “Mitrofán”, y que había sido criado en un camping en la aldea de Novlenski, fue encerrado en una jaula y  abandonado en campo abierto con el fin de que a S.M. le resultara una presa fácil. Según la prensa, S.M. se hospedó en la “Casa del Urogallo”, residencia de cazadores, invitado por Vladimir Putin, y fue  acompañado por un séquito de 29 personas.

También ha trascendido por los medios de comunicación, como gran aficionado a la caza que S.M. es:  
  -Que abatió en Rumanía, en los Cárpatos, 9 osos, una  osa gestante y un lobo (especies protegidas por los  convenios internacionales en esa zona).
  -Que en Polonia abatió un bisonte.
  -Que en la Sª de Gredos suele ir a cazar la cabra montés.
  -Que en la Encomienda de Mudela (Ciudad Real) va a la caza de la perdiz roja.
  -Que en Quintanilla de Enésimo (Valladolid), el  jabalí, el corzo y el ciervo son los animales que abate.

Por todo ello, y como defensor/a del respeto hacia todas las personas y animales, me dirijo a S.M. para rogarle que considere los siguientes puntos: 
  -Que la declaración universal de los Derechos del Aminal establece, en su artículo 11 que: “Todo acto que implique la  muerte de un animal sin necesidad, es un biocidio, es decir, un crimen  contra la vida”.
  -Que me siento europeo/a, español/a y defensor/a de los animales; y en esta ocasión, no me siento representado/a por S.M. como Rey de todos los españoles, ya que este tipo de actividades (la caza o las corridas de toros, a las que S.M. asiste asiduamente), representan una agresión injustificada contra seres vivos capaces de sentir dolor y de sufrir, y que, como tales, ofenden mi sensibilidad.
  -Que me siento estafado/a en el pago de mis impuestos como ciudadano/a, ya que utilizar dinero público para disfrutar de estos “entretenimientos” es algo que escapa a la ética  más elemental.
  -Que S.M. no puede argüir en su defensa que se trata de una actividad privada, dado el cargo que ostenta como Rey de España.

Por último, quisiera manifestarle mi NO rotundo a la caza: porque no es necesaria para subsistir, porque es una agresión injustificada a un ser vivo sintiente, porque es un  acto de cobardía, porque no es un deporte, porque es un vestigio de primitivismo absolutamente desfasado, porque perturba el silencio de las criaturas del bosque, porque representa un peligro para la gente  de los alrededores, por los restos de plomo que perjudican a otros animales, por  los animales que no mueren y escapan heridos, por los perros utilizados por los cazadores y que son posteriormente torturados y abandonados, y porque generan en el cazador un potencial asesino (véase la película de Carlos Saura “La caza”).

Espero que, en el futuro, sus asesores le aconsejen de un modo más conveniente sobre el desprestigio que estas actividades representan  para la Corona Española (y para los españoles) ante el resto de  monarquías europeas y la ciudadanía en general. Por lo animales, y por la dignidad de nuestro país ante el mundo.

Respetuosamente,

 

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