Fauna en peligro de extinción será protagonista de nuevos billetes venezolanos

Venezuela . Publicado el viernes 26 de octubre del 2007.

Esta iniciativa tiene el objetivo de sensibilizar a la población sobre la conservación y respeto por la biodiversidad nacional.
AnimaNaturalis

A partir del primero de enero de 2008, Venezuela tendrá una reconversión de su moneda (el Bolívar).  Lo que ahora tiene un valor monetario de mil bolívares, pronto será de un bolívar. Y para tal efecto el Banco Central de Venezuela colocará en circulación una nueva serie de billetes, conformados por seis modelos con un diseño vertical del anverso e imágenes que enaltecen la nacionalidad y los orígenes étnicos del venezolano. Para esta nueva emisión de papel moneda se seleccionaron próceres y personajes que han integrado la sociedad venezolana y por primera vez se introduce la figura de la mujer y de héroes populares afrodescendientes e indígenas.

Pero lo más destacado de este diseño es su reverso, para el que se seleccionaron las imágenes de los animales autóctonos del país que se encuentran en peligro de extinción. Todo esto con el objetivo de sensibilizar a la población sobre la conservación y respeto por la biodiversidad nacional. Los paisajes que acompañan estas imágenes buscan reflejar la riqueza geográfica de Venezuela.

Los seis animales “elegidos” para esta nueva emisión están expuestos de la siguiente forma:

El billete de dos bolívares cuenta con la imagen de la Tonina (Inia geoffrensis) que se encuentra desde Venezuela hasta Perú y es considerado el cetáceo de agua dulce más grande del mundo. En Venezuela puede ser apreciada en la cuenca del Orinoco, incluyendo los ríos Casiquiare y Negro. La principal amenaza para su supervivencia es la construcción de represas hidroeléctricas en su hábitat, que fracciona sus poblaciones e interfiere con el flujo genético entre ellas.

En el billete de cinco bolívares aparece el Cuspón o Cachicamo Gigante (Priodontes maximus), cuya presencia se extiende desde el norte de Venezuela, Colombia y las Guyanas, hasta Argentina, abarcando la cuenca del río Amazonas. En Venezuela se encuentra a lo largo de los bosques del piedemonte de las cordilleras de La Costa y Los Andes. Su principal amenaza es la cacería indiscriminada para el consumo humano y la utilización de sus pezuñas con el fin de fabricar ornamentos.

El Águila Arpía (Harpia harpyja) se muestra en el nuevo billete de diez bolívares. Esta ave rapaz vive en un extenso territorio desde México hasta Argentina. En Venezuela representa la especie más grande de los accipítridos. Se distribuye al norte del Orinoco, en los estados Carabobo, Aragua, Miranda y Distrito Capital. Son vulnerables por la invasión de su hábitat, por lo que el hombre representa su mayor amenaza.

La Tortuga Carey  (Eretmochelys imbricada) estará al reverso del nuevo billete de veinte bolívares. Este reptil habita las aguas tropicales poco profundas sobre sustratos rocosos o coralinos. Pese a que suele desovar en tierra firme, sus áreas de anidación más importantes se encuentran en el Archipiélago de Los Roques y en la Isla La Blanquilla. Las poblaciones de este animal están amenazadas por cazadores que buscan hacerse con el carey contenido en su caparazón.

Tal vez uno de los animales que ha preocupado más a los conservacionistas venezolanos es el Oso Frontino (Tremarctos ornatos), y este está  señalado en el billete de cincuenta bolívares. Es la única especie de oso que existe en Sudamérica. Vive a lo largo de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, ocupando una gran variedad de ambientes a lo largo de la Cordillera Andina. En Venezuela se puede encontrar en los estados Barinas, Táchira, Mérida, Trujillo y Zulia. La cacería furtiva constituye la principal causa de la disminución de las poblaciones de estos indefensos seres.

Por último, en el billete de cien bolívares está el Cardenalito (Carduelis cucullata). Es considerada la especie más amenazada de Venezuela. Actualmente se concentra entre los estados Falcón y Lara y entre los estados Anzoátegui, Guárico y Miranda. El cardenalito es cazado de forma indiscriminada para utilizar su plumaje como ornamento y también para cruzarlo con canarios con el fin de obtener crías  de color rojo. Si no se toman medidas urgentes, esta bella ave podría extinguirse en un futuro demasiado cercano.

Esperamos que realmente se entienda el deber patrio de resguardar, proteger y mantener al mundo animal, y que por el contrario no se conviertan estas imágenes en el único recuerdo de lo que una vez fue la fauna venezolana.