La caza de focas deja de ser rentable

Los pescadores canadienses han cazado este año alrededor de 67.000 de las 380.000 focas a las que tienen derecho, según reveló hoy el grupo conservacionista IFAW, que explicó el escaso interés de los cazadores por el bajo precio de las pieles en los mercados.

Un día después de que la ministra canadiense de Pesca, Gail Shea, anunciase la extensión de la temporada de caza hasta el 31 de mayo, la portavoz de IFAW, Sheryl Fink, declaró a Efe que según sus informaciones en la actualidad solo hay un barco cazando focas.

Desde que se abrió la veda en marzo, algo menos de 100 embarcaciones han participado en la caza cuando en años anteriores la cifra superaba los 500 barcos.

Fink explicó que la principal razón de la escasa participación en la caza de este año es el bajo precio que los pescadores obtienen por la piel de las focas y que se sitúa en la actualidad en 21 dólares.

Aunque es superior al del 2009, Fink dijo que la caza deja de ser rentable para la mayoría de los pescadores si el precio unitario de las pieles se coloca por debajo de los 25 dólares.

Fink también dijo que la extensión anunciada por Shea es ficticia porque, a pesar de lo afirmado por la ministra, la normativa canadiense estipula que la temporada de caza termina el 15 de junio y no el 15 de mayo como dijo ayer el Ministerio de Pesca.

Shea justificó la decisión de ampliar la caza porque "cada año proporciona unos ingresos que son muy necesarios para miles de pescadores y sus familias en comunidades remotas. Nuestro Gobierno seguirá apoyando estas comunidades y asegurará que pueden aprovechar al máximo sus oportunidades en estos momentos difíciles".
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Este año Canadá había ampliado la cuota de focas que podían ser cazadas por los pescadores canadienses a pesar de que, según la revista "Embassy", la asociación de cazadores de focas canadienses había solicitado una reducción.

Incluso los propios científicos del Ministerio de Pesca señalaron que para respetar el plan de gestión de la especie se debería reducir a "menos de 175.000 animales".

Fink dijo que el aumento de la cuota de caza y el anuncio de la extensión al 31 de mayo son "maniobras políticas del Gobierno canadiense para ganar votos" así como un intento de plantarse ante los países europeos que han prohibido la importación de productos derivados de la caza comercial de focas.

"Hay la impresión de que parte de todo esto es para provocar a la Unión Europea en respuesta a su prohibición pero no está beneficiando ni a Canadá ni al sector de la caza de focas", dijo Fink.

Fink también se refirió al intento del ministro de Finanzas de Canadá, Jim Flaherty, de que sus colegas del G7 degustasen carne de foca durante la reunión que el grupo mantuvo en la ciudad del Ártico canadiense, Iqaluit, en febrero.

A pesar de la invitación de Flaherty, ninguno de los ministros quiso probar la carne de foca lo que Fink interpreta como una muestra más de rechazo a la postura canadiense.

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