Grupos defensores de los animales exponen en el Congreso del Perú

El sábado 03 de julio, el Frente Antitaurino en Defensa de la Vida (Perú) reunió en el Congreso de la República a varios grupos defensores de los Derechos Animales con la intención de generar en la población y las autoridades una mayor conciencia sobre el trato ético a los animales y promover la derogación de la Tercera Disposición Transitoria y Final de la Ley de Protección a los Animales Domésticos y a los Animales Silvestres Mantenidos en Cautiverio y la modificación del artículo 450-A del Decreto Legislativo Nº 635, Código Penal, referentes a "Actos Crueles cometidos contra los Animales", que, entre otras cosas, permiten aún que se desarrollen corridas de toros, peleas de gallos y demás espectáculos crueles, a pesar de que una reciente encuesta determinó que el 69% de la población está en contra de estos espectáculos y piensa que deberían prohibirse.

El evento, coordinado por el Frente Antitaurino, tuvo como ponentes a:

- Rosario Quintanilla:  Presidenta Asociación Amigos de los Animales (www.amigosdelosanimales.org)
- Cecilia Degregori:  Presidenta Asociación Peruana de Protección a los Animales (www.asppa.cjb.net)
- Pilar Torreblanca:  Secretaria Asociación Cultural Alfa y Omega (www.cienciaceleste.org.pe)
- Germán Hernández de Pablos: Asociación de Yoga Ananda Marga (www.anandamarga.org)
- Jose Enrique Escardó Steck:  Presidente de AIMSA Activismo e Información contra la Matanza y el Sufrimiento de Animales y de la Unión Vegetariana del Perú. Corresponsal en el Perú de AnimaNaturalis. (www.aimsanimal.org) (www.unionvegetariana.com) (www.animanaturalis.com)
- Kanu Pandit Das: Presidente Asociación Internacional para la Conciencia de Krishna (www.iskcon.org)
- Rosemary Underhay: Vida Digna Asociación Humanitaria para un Trato Digno a los Animales (www.vidadigna.org)

Luego de estas ponencias, se proyectaron vídeos y archivos en Power Point que mostraban las distintas clases de abusos que se cometen en el Perú y el mundo contra los animales: corridas de toros, peleas de gallos, camales y mataderos, experimentación en laboratorios y compañías fabricantes de productos para consumo humano, pieles y cuero, etc.

También se contó con la presencia de la representante de la Directora General de Niñas, Niños y Adolescentes del Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social, quién expuso la visión del Ministerio y el gobierno peruano en relación a los temas tratados en la audiencia.


Ponencia: "Vivir y comer compasión"

a cargo de: Jose Enrique Escardó Steck. Presidente de la Unión Vegetariana del Perú (UVP), AIMSA Activismo e Información contra la Matanza y el Sufrimiento de Animales y Corresponsal de AnimaNaturalis en el Perú.

Piense en su mascota. No sé si tiene un perro o un gato, un hamster o un loro. Tal vez ahora no tiene una mascota, pero seguramente la ha tenido. Piense en ella. 

Visualice por un momento la situación ideal para ella. Digamos que sea un perro. Le gusta estar con usted y su familia dentro de casa, abrigado, con comida, echado en el sofá o a sus pies en la alfombra. Cuando usted llega a su casa es el único que lo recibe como si usted fuera los Beatles... 

Ahora véala en esta otra situación: nace en un lugar sucio y maloliente, rodeada de charcos de sangre y gritos desesperados de animales mayores que ella. El suelo sobre el que reposa es frío y húmedo y ni siquiera tiene el calor de su madre, porque ella está muy ocupada tratando de mantenerse en pie luego de todos los jalones y golpes que ha recibido en el día. Cuando trata de tomar leche de las ubres de su madre, no le es posible porque ella está conectada a una máquina que le succiona toda la leche hasta enfermarla con mastitis. Los antibióticos y hormonas que les ponen a ambos los hacen engordar más de la cuenta, tanto que no pueden ni moverse debido a que están confinados a un espacio que supera sólo en unos centímetros su propio largo y ancho. Los músculos de las patas de la madre se atrofian y permanentemente cae rendida porque no aguantan su propio peso.

A los pocos días, es separada de su madre, a quien no verá nunca más. Ahora la encierran sola y la empiezan a engordar igual que a su madre. Nadie le hace cariño, nadie la saca a pasear, nadie la engríe ni le da una pelota o un juguete. Cada vez que alguien se le acerca es para poner en un comedero una mezcla rarísima de comida que no sabe a fresca. A veces, si se acerca mucho al comedero, la golpean con el mismo balde con el que sirven la comida. Jamás un cariño o una palabra dulce. La única vez que un ser humano le tocó el rostro, la traicionó quemándoselo con una estaca al rojo vivo sin anestesia.

Pasan los meses y desfilan hora tras hora otras mascotas más grandes, las cuales son llevadas a un cuarto donde las cuelgan, les cortan el cuello, las abren aún conscientes, las desangran vivas. A veces tratan de zafarse y caen al suelo, donde se retuercen hasta morir en medio de espasmos y gritos de dolor. Su mascota y las demás que están en la fila se dan cuenta de que pronto les tocará a ellas y el miedo las paraliza. Cuando las obligan a caminar hacia ese cuarto, el terror las detiene y los hombres que las empujan les pegan y clavan estacas para que avancen. Algunas caen aterrorizadas y adoloridas y las levantan a patadas, rompiéndoles las colas o poniéndoles sustancias picantes en los ojos para que reaccionen.

Su mascota pasa todos los días de su corta vida viendo lo mismo. Hasta que le toca a ella. Y usted pasa todos los días de su vida sirviéndose en un plato los restos de esas mascotas sin dueño, de esos animales que sienten igual que su perrito o su gatito, a quien usted y su familia adoran. Pero, como usted está acostumbrado y todo el mundo lo hace, hasta hoy tal vez nunca antes pudo ver en ese pedazo de carne lo que fue antes. No pudo ver que ese animal le habría movido la cola de alegría si usted se le acercaba a acariciarlo. No se daba cuenta del dolor que ha ocasionado por el simple hecho de no ponerse a pensar que una vaca, un chancho, un pavo, un pollo, un pato, un cuy o un pez sufren tanto como si usted le hiciera lo mismo a su perrito o a su gatito.

Está ampliamente demostrado que el cuerpo humano es más parecido al de un herbívoro que al de un carnívoro. Mire sus dientes, mire los del tigre. Mida el pH de su saliva, es igual al de un herbívoro. Mida su tracto intestinal, tiene la misma proporción en relación a la altura de su cuerpo que la de un herbívoro. Recuerde cómo funcionan sus intestinos y mida la fuerza de sus ácidos gástricos, son iguales a los de un herbívoro. Vea si algún animal carnívoro sufre de las enfermedades que sufrimos los humanos carnívoros e investigue de dónde proceden y cómo recomiendan los médicos que se contrarresten. El vegetarianismo es medicina preventiva. Prevenir es más barato que lamentar...

Cuando un animal es matado, sus desechos quedan retenidos en su carne en descomposición. Un amigo que estudia para chef me contó la semana pasada que el animal muerto es dejado adrede un día para que se descomponga y recién se le procesa, ayudando ello a que mejore el sabor de su carne. Los comedores de carne absorben los desechos tóxicos que hubieran sido excretados del cuerpo del animal en forma de orina. El Dr. Owen S. Parrett, en su escrito “¿Por qué no como carne?”, anota que, cuando se hierve un trozo de carne, los desechos aparecen como un extracto soluble que, al ser analizado químicamente, se parece a la orina.

La carne en las naciones industrializadas que practican la agricultura intensiva está cargada de preservantes: DDT, arsénico (usado en la comida del ganado como estimulante del crecimiento), sulfato de sodio (usado para darle a la carne su “fresco” color rojo) y DES, una hormona sintética que se sabe que es cancerígena. En un kilo de carne a la parrilla hay tanto benzopireno como el que se encuentra en el humo de 600 cigarrillos.

En Estados Unidos, la nación que más carne consume, una persona de cada dos morirá este año de enfermedades cardiovasculares o al corazón. Estas enfermedades son prácticamente inexistentes en culturas donde el consumo de carne es bajo. El Journal of the American Medical Association reportó en 1961 que “una dieta vegetariana puede prevenir entre el 90 y 97% de las enfermedades al corazón”. Ya que una dieta libre de carne disminuye la ingesta de colesterol, hay menores posibilidades de que se acumule grasa en el cuerpo y, así, la posibilidad de muerte provocada por un ataque al corazón o un infarto es menor. La arteriosclerosis es prácticamente desconocida en el mundo vegetariano. Según la Enciclopedia Británica, “la proteína obtenida de las nueces, granos e incluso los productos lácteos se definen como más puras comparadas con la de la carne de res, que contiene un 56% de agua impura”. Esa impureza no sólo afecta al corazón, sino a todo el organismo.

El comer carne nos está matando. La conexión entre el cáncer y la ingesta de carne es muy conocida. John Robbins, en su popular libro Diet for a New America, cita a prominentes autoridades cuando escribe: “las dietas centradas en carne están asociadas con muchas clases de cáncer, destacando el cáncer al colon, seno, útero, ovarios, próstata y pulmones”. De otro lado, de las dietas ricas en los cuatro nuevos grupos de alimentos (granos, vegetales, frutas y legumbres), establecidos en 1991 por el Comité de Médicos para una Medicina Responsable, reemplazando los anteriores cuatro grupos de alimentos –a saber, carne, lácteos, granos y frutas y vegetales)- se dice que previenen el cáncer.

Según el Dr. T. Colin Campbell, uno de los investigadores claves en “The China Study” (el estudio de dieta y salud más grande jamás llevado a cabo), “en los próximos diez a quince años, una de las cosas que uno más va a escuchar es que la proteína animal… es uno de los nutrientes más tóxicos que hay…”. Él añadió que el riesgo de enfermedad crece dramáticamente incluso cuando se añade a la dieta una pequeña cantidad de proteína animal. Esto se entiende perfectamente cuando uno considera que la carne contiene aproximadamente catorce veces más pesticidas que la comida que proviene de plantas. Después de un tiempo, el cuerpo humano simplemente “se aburre” de tener que lidiar con estas toxinas, abandonándose a la enfermedad y, finalmente, a la muerte.

También es importante mencionar a la Encefalopatía Espongiforme Bovina, conocida como la enfermedad de las “Vacas Locas”. Ésta es una condición en la que las vacas muestran una tortura mental nunca antes vista y luego mueren, una enfermedad terminal neurodegenerativa del ganado causada por proteínas tóxicas, virulentas y misteriosamente infecciosas llamadas priones. En 1996, unas 160,000 vacas fueron víctimas de esta enfermedad en Inglaterra.

La costumbre británica de mezclar la comida de las vacas con restos de ovejas, incluyendo sus huesos y cerebros, fue la causa de la aparición de esta epidemia. Esta aparente inoculación entre especies es lo que hace de todas las formas de encefalopatía espongiforme un asunto tan preocupante. Ya se ha teorizado que los seres humanos que comen carne de vaca serán las próximas víctimas de esta horrible enfermedad. Reportes recientes sugieren que cierta variación de la enfermedad de Creutzfeldt-Jacob puede ser la variante humana de la encefalopatía espongiforme. Severas pero aún conservadoras predicciones hablan de 500,000 británicos que morirían cada año con esta enfermedad debido a su anterior consumo de carne de vacas infectadas con la EEB. Las enfermedades basadas en priones suelen tener períodos de incubación que toman décadas, como el SIDA, así que todavía no hemos visto las consecuencias a largo plazo de esta epidemia. Mientras tanto, ya están apareciendo desde hace unos años en revistas médicas los primeros reportes de una variante estadounidense y hace unas semanas se presentó en Estados Unidos la primera muerte humana causada por la enfermedad de las “vacas locas”.

El cuerpo humano es una máquina compleja. Y, como toda máquina, algunos combustibles son más apropiados que otros para que funcione mejor. Los registros médicos de todo el mundo demuestran que la carne es un combustible muy ineficiente para echar a andar la máquina humana y que eventualmente cobra un impuesto muy alto. Los esquimales, por ejemplo, que viven de carne y pescado, envejecen rápidamente. Su promedio de vida casi nunca supera los treinta años. Los Kirgeses, gente de la Rusia Oriental que alguna vez vivía casi únicamente de carne, raramente sobrevivían después de los cuarenta. Por el contrario, hay tribus como los Hunzas, que viven en los Himalayas, o grupos como los Adventistas del Sétimo Día, cristianos principalmente vegetarianos, que suelen vivir entre 80 y 100 años. Todos los investigadores han citado que el vegetarianismo que practican es la causa de su excelente salud y longevidad.

Tengo 34 años y 14 de vegetariano. Desde entonces, mi hemoglobina no baja de 14. No tengo problemas cardíacos ni cardiovasculares, no tengo el colesterol alto, mi asma está casi controlada a pesar de la humedad y las alergias, he superado los intensos dolores de cabeza que no me dejaban ni hablar cuando tenía 18 años. Frente a ustedes tienen una prueba viviente de que esto funciona.

La crueldad a los animales es el tema de esta audiencia pública. Yo les he hablado hoy sobre la crueldad que nosotros mismos –animales también- nos autoinflingimos cuando vamos contra nuestra propia naturaleza. Y también la que ocasionamos a otros animales que sienten y sufren cuando los torturan para que, luego de varios procedimientos muy dolorosos, terminen en nuestros platos.

El vegetarianismo nos vuelve inteligentes defensores de nuestro presente y futuro personal, defensores de los animales que no pueden sino contar con nuestra compasión para vivir sin sufrir y también nos volvemos los mejores ambientalistas y podemos ayudar a solucionar el problema del hambre mundial. Les doy algunas cifras que ustedes pueden ayudar a cambiar sólo con pasarse al bando de los vegetarianos:

- De toda la tierra destinada a la agricultura en la mayor parte del mundo, el 87% por ciento es utilizada para alimentar a animales criados para comida.

- Más de la mitad del agua que se consume en la mayor parte del mundo está destinada a los animales de la industria alimenticia. Se necesitan 2,500 galones de agua para producir medio kilo de carne, pero sólo 25 para producir la misma cantidad de trigo. Una dieta vegetariana requiere 300 galones de agua por día, mientras que una dieta carnívora requiere más de 4,000.

- Los animales destinados a ser convertidos en comida producen 130 veces más excremento que el de toda la población humana, o sea, 39 toneladas y media por segundo. Gran parte de los desperdicios de las granjas industriales y mataderos van a parar a los ríos.

- Producir tan sólo una hamburguesa requiere suficiente petróleo para manejar un automóvil pequeño unos 32 kilómetros y suficiente agua para 17 duchas.

- Cada vegetariano salva unos 4,000 metros cuadrados de árboles por año. Las selvas tropicales también están siendo destruidas para proveer de pastizales al ganado. 5 metros cuadrados de selva húmeda son arrasados para producir medio kilo de carne.

- En la mayor parte del mundo, los animales criados para ser comida son alimentados con más del 80% del maíz producido y más del 95% de la avena. Sólo el ganado mundial consume una cantidad de alimentos equivalentes a los requerimientos calóricos de 8,700 millones de personas: más que toda la población humana del mundo.

Amigos míos, en este mismo momento, millones de animales están muriendo en el Perú y el mundo sólo porque “nos gusta pues” y miles de seres humanos pasan hambre porque cada pedazo de carne que comemos les quita a ellos su cuota de vegetales, legumbres, frutas, granos y agua. Invoco a su amor propio, a su inteligencia y a su sensibilidad para investigar más sobre esta alternativa de vida y dar pasos hacia una vida compasiva. Y de paso, los invito a disfrutar de los más preciados regalos del vegetariano: salud para usted, longevidad para que la disfrute con su familia y tranquilidad de conciencia cuando vea a su mascota a los ojos y ella se dé cuenta de que usted no mata a sus amigos.

Si desea mayor información sobre este tema, escriba a info@unionvegetariana.com o llame al 9710.5619. Con gusto le daré consejos para una mejor salud.

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Autor
AnimaNaturalis
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