Melbourne (Australia).- En medio de enfrentamientos
violentos con las fuerzas del orden, los ecologistas australianos
han logrado detener, al menos temporalmente, la matanza de
canguros orquestada por el Gobierno local de Canberra para
proteger el suministro de agua en la capital.
Las autoridades locales de la capital anunciaron hoy que
se han visto obligadas a interrumpir el programa de reducción
de canguros, después de que miembros del grupo "Liberación
de los Animales" atacaran físicamente al personal del
Departamento de Medio Ambiente y a trabajadores contratados
para llevar a cabo la matanza.
El jefe del Gobierno de Canberra, Jon Stanhope, quien anunció
la suspensión del programa, tuvo que pedir ayuda a la
policía del estado vecino de Nueva Gales del Sur durante
el fin de semana para defender a los cazadores de canguros
de los ataques de los ecologistas.
Los defensores de los animales, por su parte, insisten en
que fueron los cazadores quienes atropellaron a los ecologistas
en la noche del sábado.
Una de las participantes en las protestas, Simone, dijo a
EFE que el Gobierno ha decidido detener la matanza "para intentar
desviar la atención de los medios internacionales hacia
el aspecto de la confrontación, dejando a un lado los
motivos por los que protestamos".
Desde hace una semana, la recientemente creada Coalición
Nacional para la Protección de los Canguros realiza una
guardia permanente en los alrededores del Googong Dam, presa
de agua que suministra a la capital federal, mientras que
los activistas intentan filmar imágenes de lo que describen
como una ''carnicería'' Los defensores
de los animales aseguran que los proyectos de las autoridades
australianas, principalmente en los estados de Victoria, Australia
del Sur y Australia Occidental, esconden una millonaria industria
de exportación de carne y piel de canguro.
Según el Consejo de Protección de la Flora y Fauna
Salvaje australiana, unos 4.000 empleados del Gobierno cazan
y procesan unos 6,9 millones de animales cada año dentro
de un negocio que gira en torno a los 140 millones de dólares
anuales.
La presidenta de la cita organización, Maryland Wilson,
denuncia que las autoridades australianas llevan realizando
desde hace años, y bajo distintos pretextos, acciones
para reducir la población de canguros, "pero en realidad
lo hacen únicamente para poder mantener el negocio de
la caza de canguros y de la industria ganadera".
Según la activista, se ha intentado en el pasado crear
granjas de canguros para mantener el negocio, pero al tratarse
de un animal salvaje no se ha conseguido y por ello se les
sigue matando, pese a que estas criaturas constituyen el símbolo
nacional de Australia.
Los cazadores de canguros, siguiendo las normas del Departamento
de Medio Ambiente para limitar la capacidad de reproducción
de la especie, disparan a las hembras y, una vez asegurada
la muerte, comprueban si lleva bebés en su bolsa marsupial
y en su caso acaban con su vida.
Las normas, denuncia Wilson, olvidan que "estas hembras tienen
otros cachorros, los cuales hacen vida fuera de la bolsa marsupial,
pero no son independientes, y estos sí sufren una muerte
horrible".
Los canguros -mantiene- "ya han sufrido bastante en Australia,
y deben ser protegidos, especialmente después de los
incendios y las sequías sufridos los últimos veranos".
Por su parte, el grupo para la Liberación de los Animales
ha reiterado su compromiso con los canguros y asegura que
el despliegue de la policía de Nueva Gales del Sur no
les amedrentará y que continuarán con su guardia
en Googong Dam.