Adiós a un año atípico para la humanidad, pero también para la fauna. 

En este 2020 tan particular, pudimos observar nuestra influencia en el medio ambiente y el impacto negativo que representamos a la biodiversidad.

28 diciembre 2020
Venezuela

¡Qué rápido y qué lento a la vez pasó 2020! ¿verdad?

Hemos vivido un momento de la historia que prevalecerá por al menos un siglo, y probablemente escribiremos AC y DC (antes del coronavirus y después del coronavirus) para referirnos a etapas de nuestra existencia. Y las posibles causas de por qué hemos llegado a esta situación siguen llevándonos al mismo punto. Nuestra relación con los animales y la naturaleza. Deforestación, hacinamiento, apropiación de espacios naturales, pesca industrial, cacería, animales como alimento, tráfico. Por donde busquemos el problema es el mismo.

¿Aprendimos algo en este tiempo?

En este año tan particular, pudimos observar nuestra influencia en el medio ambiente y el impacto negativo que representamos a la biodiversidad. En un principio, cuando todo lo referente al confinamiento sanitario era novedoso, los animales retomaban (o eso pretendían) a su vida natural. Aves que volaban felizmente sin la invasión constante de su espacio aéreo por aviones, sin la amenaza de cazadores o sin las perturbaciones nocturnas por bullicios y otras molestias. Mamíferos que podían deambular libremente por sus hábitat, incluyendo a los cetáceos que fueron avistados tímidamente más cerca de las orillas. Las aguas de ríos y mares comenzaron a verse menos turbias y los peces podían disfrutar su hogar. Las imágenes que circulaban en las redes sociales nos mostraban el lado positivo del aislamiento humano, nos demostraba que si nos lo proponemos podemos cambiar para bien las cosas.

Pero poco a poco, la gente comenzó a adaptarse a lo que llamaron “la nueva normalidad” y la humanidad fue tomando su curso invasor-contaminador, y si bien es cierto que a unos niveles menos alarmantes a como veníamos antes de la pandemia no deja de ser preocupante cómo hemos vuelto perjudicar nuestro planeta.

¿Cuál es nuestro propósito en 2021? ¿Estamos en disposición de cambiar para hacer un mundo más justo? ¿O de plano ya no nos importa nada?

Sabemos quiénes somos y lo que somos capaces de hacer. Lo bueno y lo malo. Está en ti escoger de qué lado te toca estar.
 

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