Seis chicas en bikini y un joven en bañador, acompañados de siete activistas más de la identidad AnimaNaturalis, salieron ayer a la Rambla de Barcelona para promover el uso de los productos cosméticos, higiene y belleza que no han estado probado préviamente en animales. Repartieron folletos informativos y explicaron que algunas de las pruebas más crueles consisten en hacer servir conejos para probar la toxicidad de algunas sustancias y aplicarles productos corrosivos a los ojos.

Seis chicas en bikini y un joven en bañador, acompañados de siete activistas más de la identidad AnimaNaturalis, salieron ayer a la Rambla de Barcelona para promover el uso de los productos cosméticos, higiene y belleza que no han estado probado préviamente en animales. Repartieron folletos informativos y explicaron que algunas de las pruebas más crueles consisten en hacer servir conejos para probar la toxicidad de algunas sustancias y aplicarles productos corrosivos a los ojos.

 

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