El circo se queda sin leones

El Ayuntamiento de Barcelona obliga al Circo Mundial a prescindir de sus fieras.

 

En Barcelona no volverá a verse un circo con los tradicionales números de fieras (leones tigres, E panteras...), elefantes u otros animales salvajes. Se acabó. Fin. La prohibición está incluida expresamente en una normativa municipal aprobada por el pleno del Ayuntamiento a finales del año (véase recuadro), pero que ha pasado inadvertida hasta este fin de semana, cuando se ha aplicado por primera vez, en concreto, al Gran Circo Mundial.

Considerado el mejor circo español, el Gran Circo Mundial llegó a Barcelona a mediados de la semana pasada con algunos de los animales de los que es propietario -tres elefantes, dos leones, cinco tigres, dos ligres y anunciando por toda la ciudad los números con ellos que lleva años presentado en Barcelona. Unos inspectores municipales les visitaron y les comunicaron que las cosas habían cambiando: permiso para todo menos para exhibir los números con felinos y elefantes.

"Creo que es la primera vez que ocurre esto en España. Somos los primeros que estamos en contra de los circos que no tienen a los animales como exige la legislación, pero los nuestros han nacido ya en cautividad y tienen todos sus papeles al día y en regla. Llevamos 30 años actuando en Barcelona sin problemas y desconocíamos esta nueva normativa. Como gente de circo que somos nos gustaría que los animales salieran con nosotros a la pista,claro, pero nosotros siempre acatamos las normas. Nosotros hemos venido a Barcelona a trabajar, no a discutir", dice Jacinto Ullué, portavoz del Circo Mundial.

El concejal Jordi Portabella, presidente del Consell Municipal de Protecció dels Animals, y uno de los ideólogos de la ordenanza municipal, afirma que el Circo Mundial "es un circo serio y no hay nada en contra de ellos. Los inspectores se han limitado a aplicar la ordenanza", que según él "tiene como base la nueva ley de protección de animales de la Generalitat". Preguntado por si esa ley prohibe expresamente el uso de animales salvajes en el circo (lo que no hace), afirma: "Creo que sí". Aunque acto seguido añade: "No estoy seguro, pero lo que está claro, pues no puede ser de otra manera, es que nuestra norma está dentro del marco de la ley".

En cuanto a la filosofía de la ordenanza -"que tuvo su pertinente exposición pública y fue aprobada por el pleno del Ayuntamiento", insiste-, dice que se halla en un punto anterior de la norma municipal (y de la ley), el que prohíbe "utilizar animales en espectáculos y otras actividades siempre que se le pueda ocasionar sufrimiento, trato antinatural, burlas, etcétera, pues nuestro objetivo es conseguir el máximo respeto y protección para los animales.... Y todo el mundo sabe cómo se adiestran los animales salvajes en los circos: violencia, extirpación de uñas y dientes...".

En cuanto a que la norma no prohiba los números circenses con cualquier tipo de animales (como sucede en algunos países, o en Buenos Aires) o las carreras de galgos, afirma: "Hemos llegado a lo máximo que nos permite el ordenamiento jurídico. La voluntad es que no haya animales en los espectáculos".

¿Vale eso también para los delfines del zoo que usted preside? "Bueno -responde Portabella-, me refiero a los espectáculos que decía antes, los que causen a los animales algún tipo de sufrimiento, degradación...".

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