Todos los años se realiza en la localidad de Taiji, en Japón, una cacería de delfines con fines comerciales: o se vende su carne o se entregan los animales vivos a delfinarios a cambio de fuertes sumas de dinero. El 2014 no será la excepción. Se estima que anualmente se capturan más de 2.000 ejemplares.

Deutsche Welle: Cada año, cuando comienza la caza masiva de delfines en Taiji, Japón, se desata una ola de indigación en Internet. ¿Es justa esta indignación? 

Brensing: Creo que sí lo es. Este procedimiento es poco compatible con nuestra ética. Independientemente de si se trata de otra cultura o no, es una tortura para los animales.

D: ¿Qué es lo peor de esta tradición?

B: Los delfines son animales que sienten igual que nosotros. Uno se puede imaginar lo que sentiríamos si mataran a toda nuestra familia frente a nuestros ojos y al final a nosotros mismos.

D: ¿Los delfines realmente pueden sentir y pensar como lo hacemos nosotros?

B: Su comportamiento biológico nos hace pensar que así es. Estos animales, por ejemplo, se reconocen en el espejo. Pueden predecir el comportamiento de otros seres. Además, tienen una noción del tiempo y del espacio e incluso se pueden acordar de otros delfines que conocieron hace décadas.

D: ¿Cómo mueren exactamente los delfines en Taiji?

B: No es una muerte rápida. Los delfines mueren atravesados por delgados tubos de acero y se desangran internamente. El tubo rompe vasos sanguíneos y la presión destruye el cerebro. Esto puede durar varios minutos.

D: ¿Por qué los pescadores matan a los delfines? Ellos afirman que se trata de una tradición.

B: Solo se trata de dinero. Existe una tradición, pero ésta no es muy antigua. Durante la Segunda Guerra Mundial había escasez de alimentos en Japón y la gente pescaba lo que podía. Pero, en realidad, no se trata de una tradición en el sentido de que represente una importante fuente de alimento para un pueblo indígena.

D: ¿Pero la carne de delfín se come?

B: Los japoneses saben que la carne de delfín está contaminada con metales pesados y por eso casi no se consume en el país. Nosotros de hecho descubrimos un pequeño escándalo: habían vendido carne de delfín como carne de ballena, porque ésta generalmente no está tan contaminada. Pero el negocio principal no es la venta de la carne de delfín.

D: ¿Cuál es?

B: Capturar animales vivos para venderlos a delfinarios. Un animal cuesta hasta 100.000 euros.

D: ¿Pero los delfinarios necesitan delfines salvajes? ¿No se pueden criar en cautiverio?

B: Lamentablemente no es tan fácil, la mayoría de las crías no sobrevive las primeras tres semanas en cautiverio. No sobrevivien suficientes crías para mantener a la población de delfines. Es más barato no dejar que los animales se reproduzcan en cautiverio.

D: ¿En los delfinarios europeos hay animales que provienen de Taiji?

B: No está permitido exportar delfines ni a Europa ni a Estados Unidos. Los animales que son capturados en Japón van a parar a Egipto, Turquía, Ucrania, Tailandia y Arabia Saudita.

D: ¿Qué podemos hacer para detener la matanza y captura masiva de delfines en Japón?

B: Se puede mandar una carta de protesta a la embajada de Japón para que los representantes de ese país se den cuenta que no queremos esa práctica.

 

Fuente: DW.DE

15 febrero 2014