El "propietario" de Quinin pide 12.000 euros para indultarlo

A la asociación AnimaNaturalis que pretende adquirir el marrano de Dumbría le parece una exigencia excesiva.

Quinín, el cerdo más famoso de Dumbría, sigue viviendo ajeno a su futuro que, salvo que la historia dé un giro de 180 grados, será el futuro lógico para un cerdo: la matanza. Aunque últimamente el gorrino se haya convertido en el protagonista de cientos de noticias, de una campaña ecologista para salvarlo, e incluso haya salido en uno de los informativos nacionales con más audiencia, los dueños de Quinín, Antonio Caramés y Carmen Canosa, siguen sin dar crédito a lo que les está ocurriendo.

Aunque entre Quinín y su amo siga habiendo una conexión especial, aunque ambos continúen dando largos paseos diarios y aunque muchos comparen el comportamiento del cerdo con el de un perro, Caramés tiene muy claro que lo compró hace casi un año -en la feria de Senande, el 1 de diciembre del 2007- con el único objetivo de criarlo y matarlo llegado el San Martín. Faltan pocos días para la fecha, y aunque la familia Caramés aún tiene carne en sus arcones, sabe que tarde o temprano el futuro de Quinín pasa por el matadero.

Están, sin embargo, dispuestos a venderlo. Pero no a cualquier precio. La semana pasada, una asociación dedicada a la defensa de los derechos de los animales, AnimaNaturalis, se ofreció a negociar su compra. Según explicó el coordinador de la Campaña de Vegetarianismo de la oenegé barcelonesa, Jonathan Torralba Torrón, hablaron con los dueños de Quinín justo después de encontrar en Galicia una granja escuela que estaría dispuesta a adoptar al animal. «Allí seguiría en contacto con los niños y tendría la posibilidad de seguir dando largos paseos», explica Torralba.

La entidad ofreció 400 euros por el cerdo, «que es lo máximo que se podría esperar recaudar de una colecta popular entre la gente que querría salvar a Quinín», pero la cifra, sin embargo, está muy lejos de lo que han pedido sus dueños: 12.000 euros.

Carmen Canosa reconoce que el marrano les costó solo 60 euros (cuando lo compraron tenía apenas dos meses), pero la oferta que les ha hecho AnimaNaturalis les parece muy baja.

Excesivo

A la entidad catalana, sin embargo, el precio de Quinín les parece excesivo. «Como oenegé estamos interesados en salvarlo y proporcionarle una vida digna, sumándonos a los deseos de gran parte de la gente que ha conocido al animal y teniendo en cuenta su socialización, la extrema inteligencia y sensibilidad de los cerdos en general», asegura Jonathan Torralba, quien asegura que el gorrino se ha convertido en «el símbolo de convivencia entre especies».

AnimaNaturalis, dice, «no puede pagar esas cantidades, ni considera ético hacerlo, ya que el dinero pagado será en parte o totalmente invertido en comprar uno o varios animales que lo reemplacen».

La asociación no solo pide clemencia para Quinín, sino que además asegura que en el siglo XXI «la carne se ha convertido en un alimento poco eficiente, caro, poco saludable y costoso para el medio ambiente, pero sobre todo, se ha convertido en un problema ético evitable al existir numerosas alternativas».

En casa de los Caramés Canosa, sin embargo, siguen pensado, como en muchos otros hogares de Galicia que el cerdo fue comprado y criado para, entre otras cosas, hacer chorizos. Aunque el gorrino se llame Quinín y dé largos paseos, argumentan, no deja de ser un marrano.

FUENTE: La Voz de Galicia. Fotografía de Xesús Bua para La Voz de Galicia.
Iniciador de la campaña y creador del logo "Salvemos a Quinín": Nacho Mirás Fole.

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