¿Usted se ha detenido a pensar, alguna vez, lo que es ser separado de su familia por la fuerza y encerrado en un zoológico para ser exhibido al público por el resto de su vida? ¿Usted piensa en lo que siente un animal cuando le arrancan su piel para convertirla en un abrigo? ¿Qué tal si en vez de la brutal corrida de toros se llevara a cabo la corrida de humanos donde los actos de crueldad contra usted son el centro de atención de todo un estadio eufórico, que con gritos y cánticos salvajes, festejan cada chorro de sangre que brota de su cuerpo? No le gustaría todo esto, ¿no es cierto? pues déjeme decirle que a los animales tampoco.
Suponga que su cuerpo es utilizado para hacer investigaciones científicas, como las prácticas experimentales -ocultas en los siniestros laboratorios de vivisección- que hacen a los animales, suponga que es usted el que es encerrado en una jaula a la espera de padecer las más inimaginables torturas -físicas y psicológicas. ¿Se ha puesto, alguna vez en su vida, en el lugar de los animales no humanos?
¿Ha pensado usted como sería estar recluido en una granja de animales donde lo traten de igual modo que a las personas en los campos de concetración y extermino? ¿cómo puede alguien disfrutar tan tranquilamente de un pedazo carne sabiendo todo el sufrimiento que este capricho del paladar provoca? ¡Con esto no me estoy refiriendo a las personas que no tienen nada que comer y están obligadas a comer lo que haya! Vamos, se que muchos de ustedes pueden optar entre un plato de legumbres o uno de carne, pues quien no tiene para comer tampoco tiene para entrar a informarse por internet.
La diferencia para usted está entre elegir comer vegetales o un pedazo de carne, para los animales esa diferencia es la vida o la muerte. La elección es suya, pero piénselo bien, porque de acuerdo a ella muchos animales vivirán en paz o morirán sin paz.
Luciano Bonfico
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