Opinión acerca del Toro de la Vega

La verdadera prueba moral de la humanidad, la prueba fundamental (que permanece profundamente sepultada a la vista), consiste en su actitud con quienes están a merced suya: los animales. Javier Pérez de Albéniz

Opinión acerca del Toro de la Vega

En algunas ocasiones pienso en todos aquellos alemanes de bien que, cuando se produjo el holocausto judío, miraron para otro lado. Trabajadores sin implicación militar o política que no participaron en las detenciones, no torturaron, no gasearon, no exterminaron. Pero que estaban allí, junto a los verdugos, y permanecieron en silencio. Años después, cuando sus nietos les preguntaron qué hicieron para impedir semejante barbarie ¿Qué respondieron?

No quiero que eso me suceda a mí. "Escoge lado. La neutralidad ayuda al opresor, nunca a la víctima", escribió el Nobel de la Paz rumano Eliezer 'Elie' Wiesel, superviviente de Auschwitz y Buchenwald. Hoy tendrá lugar en Tordesillas una fiesta, declarada de Interés Turístico Nacional, que consiste en soltar un toro en el campo, perseguirlo con ayuda de caballos, amedrentarlo, extenuarlo, acorralarlo y, finalmente, permitir que los mozos lo alanceen hasta que muera. La víctima se llama Moscatel, pesa 540 kilos y ha sido criado en la ganadería de Victorino Martín. Morirá torturado en nombre de la tradición.

Escoja el lado. Yo pienso que se trata de un folclore salvaje, amoral, estúpido e indecente propio de gentes descerebradas, de países maltratados con desajustes emocionales. Algo parecido sucede con el resto de rituales sucedáneos de la llamada fiesta de los toros, ejemplo perfecto de menosprecio, exhibición y martirio de seres vivos en inferioridad de condiciones.

Ayer hablamos de los defensores. Del menor, del lector, del telespectador… Los toros en particular, y los animales en general, están indefensos. En ninguna comunidad autónoma española existe la figura del defensor de los animales. Sin embargo toreros y aficionados a la tortura cuentan con un defensor extra. Durante una entrevista en la Cope, el socialista Enrique Mújica, Defensor del Pueblo, llamó "tontos" a quienes no consideramos el toreo como un arte, sino como una sofisticada forma de malos tratos. Y justificó su deformidad moral diciendo que las personas que "aprecian la estética del toreo" tienen una "sensibilidad especial".

Acabáramos. Para disfrutar del toreo, del toro de la Vega, de las fiestas populares donde se atormenta a los animales, va a ser necesario ser un elegido, tener una "sensibilidad especial". Seguramente el mismo gen hipersensible que portaban los responsables del holocausto nazi. No olviden que la maldad del matadero, de los sangrientos rituales de las carnicerías, sirvieron de inspiración a los ideólogos de los campos de concentración y los hornos crematorios. Con fiestas como la del toro de la Vega estamos recorriendo el mismo camino.



Comentarios


Escribe un comentario :


Torie
Puntaje: 0
42. Torie. Publicado el miércoles 25 de enero del 2012.
I thought I'd have to read a book for a dicsoevry like this!
Manoli
Puntaje: 0
41. Manoli. Publicado el viernes 13 de enero del 2012.
A ellos les metia yo la vara, cuanto tenemos que aprender de los animales, ¿ fiesta nacional? hijos de la gran... incultos, parásitos, salvajes, así terminareis todos los que apludis esto, como el indefenso toro.
Antonio
Puntaje: 0
40. Antonio. Publicado el martes 15 de noviembre del 2011.
Yo estoy de acuerdo com Virginia, Nuestro sufrimiento moral es grande, más aún que la infame cobardía de ésta chusma. Lo ideal sería que alguien que tuvira un rifle con mira, acabara con la vida del pobre animal antes de que esa orda de pigmeos lo pudieran torturar.Que gran decepción para esos infames y pobre alegría para nosotros. Pero alegría al fin
Aurora
Puntaje: -1
39. Aurora. Publicado el lunes 19 de septiembre del 2011.
Yo me borro de un país que califica semejante salvajada de "fiesta de interés turístico nacional"
Belén
Puntaje: +1
38. Belén. Publicado el jueves 15 de septiembre del 2011.
Estoy harta de hacer comentarios melífluos sobre estos temas, mientras ellos se dedican a torturar, hacer sufrir horriblemente y asesinar a preciosas criaturas. Con estos degenerados, protegidos por los políticos, que son los culpables de todo, no sirven las buenas palabras ni sotarles sermones, hay que actuar. A grandes males, grandes remedios. Si se lo permitieran matarían a su mujer, a su madre, al vecino, al que que les cae mal, en fin a todo el mundo y así descargarían sus bajos y sádicos instintos de monstruos. Son la escoria de la sociedad.
La culpa de todo la tienen los políticos, que para seguir en su cargo hacen lo que sea y permiten que la chusma enloquecida haga cualquier barbaridad, no vaya a ser que pierdan algún votito y no puedan seguir viviendo del cuento y chupando del bote.
En el fondo, la culpa la tenemos nosotros que se lo permitimos.