Las autoridades de Indonesia se han mostrado preocupadas por el importante aumento del consumo y la caza ilegal de una especie protegida de tortuga.
El aumento se plasma, constantemente, en carteles como el que mostraba esta semana un servicio de catering de la isla de Bali, que indicaba a sus clientes que se había agotado toda la carne de tortuga pero, al mismo tiempo, les avisaba: “Vuelvan mañana y tendrán toda la carne que deseen”.
La isla de Bali es escogida como destino turístico por sus idílicos paisajes o la amabilidad de su gente. Ahora, los restauradores de la isla amplían su oferta turística y ofrecen carne de tortuga.
A principios de este año, la policía interceptó un cargamento de más de 250 tortugas protegidas que iban a ser carne de restaurante o, una vez disecadas, vendidas como souvenir.

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