Estudios sugieren alta sensibilidad de los delfines a la muerte

Recientes investigaciones sobre la capacidad de los delfines para comprender y reaccionar ante la muerte, aumentan los cuestionamientos sobre la crueldad y el sufrimiento asociados a la caza de delfines en la localidad japonesa de Taiji, Japón.

Internacional.- Crecientes informes sobre delfines interactuando con miembros de su grupo familiar muertos han generado interrogantes sobre el entendimiento que los cetáceos tienen sobre la muerte. De acuerdo a una reciente publicación en la revista New Scientist, los delfines nariz de botella del oeste de Grecia han sido observados reaccionando de distintas formas a la muerte de  sus compañeros, dependiendo si ésta se produce de manera repentina o es el resultado de la larga agonía.

Interpretar la conducta animal tras la muerte de un miembro de un grupo de cetáceos puede resultar una tarea difícil. Esto debido a que los episodios de muerte natural no suelen ser registrados formalmente y resulta fácil atribuir emociones humanas a los animales observados. Sin embargo, diversas especies catalogadas como inteligentes, complejas y sociales – como chimpancés, gorilas y elefantes – presentan conductas particulares cuando un miembro de su grupo muere que han sido interpretadas como formas de duelo.

La información existente y el creciente número de informes sobre cetáceos interactuando con animales muertos, sumado al hallazgo en 2006 de neuronas relacionadas a la empatía y la intuición en el cerebro de los cetáceos, sugieren que los delfines podrían tener una compleja y sofisticada reacción a la muerte.

El investigador del Instituto de Investigación Tethys (Milán, Italia), Joan Gonzalvo, ha estudiado la población de delfines nariz de botella del golfo griego de Amvrakikos desde 2006. En 2007 él su equipo observaron una madre interactuar con su cría recién nacida muerta. Durante dos días, los especialistas observaron cómo la madre intentaba incansablemente de levantar la cría sobre la superficie del agua para que respirara. “La madre nunca se separó de la cría y la tocaba suavemente con su hocico y aletas pectorales”, afirmó Gonzalvo. La cría presentaba una herida en la parte baja del mandibular, sugiriendo que podría haber sido asesinada por otros delfines, ya que la especie registra casos de infanticidio entre sus miembros. Conciente de los riesgos de asociar sentimientos humanos con conductas de especies no humanas, Gonzalvo sugiere que la madre podría haber estado en duelo. De acuerdo al investigador, “Parecía incapaz de aceptar la muerte de la cría”.

Un año más tarde Gonzalvo observó a un grupo de delfines que rodeaba a una cría de dos a tres meses de edad que presentaba dificultades para respirar. “El grupo parecía estresado, nadando erráticamente. Los adultos intentaban mantener sin éxito a la cría a flote, pero murió una hora más tarde”, agregó.

Basado en su experiencia anterior, el investigador esperaba que la madre se mantuviera cerca del cuerpo de la cría. Sin embargo, una vez muerto los delfines dejaron hundir el cuerpo y abandonaron el área. Para Gonzalvo “mi hipótesis es que los animales enfermos son atendidos y acompañados hasta su muerte, pero el grupo ya se encuentra preparado para el desenlace fatal”. El especialista reconoce que su interpretación puede ser especulativa y basada en pocos datos, por lo que se encuentre reuniendo información sobre eventos similares de otros investigadores antes de publicar sus observaciones.

La científica neozelandesa, Ingrid Visser, de la Fundación de Investigación Orca de Tutukaka, ha observado delfines nariz de botella y orcas llevando crías muertas, que ella también interpreta como conductas de duelo. Aunque reconoce que esta interpretación no se puede confirmar actualmente, recuerda que “sabemos que los cetáceos tienen neuronas de von Economo que están asociadas a los sentimientos de duelo y dolor en humanos”.

Las neuronas de von Economo son estructuras alargadas que, en cada punta, rematan en una Terminal nerviosa única, son cuatro veces más grandes que las normales y mucho más escasas en el cerebro. Se encuentran en humanos, grandes simios, elefantes y en 2006, se descubrió que también están presentes en especies de cetáceos como la ballena jorobada, la orca y los delfines nariz de botella, entre otras. Dado que estas neuronas se encuentran en las zonas encargadas del comportamiento que tiene como función socializar, permiten una lectura rápida intuitiva de situaciones con mucha carga emocional.

Cientos de delfines morirán brutalmente durante los próximos meses en Taiji, Japón. No permitas que la indiferencia continúe permitiendo estas matanzas. PONTE EN ACCIÓN AHORA.


Fuente: New Scientist, Centro de Conservación Cetácea
 
 
Más información en

www.ccc-chile.org
 
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