Los centros para la vida salvaje en California y Arizona han recogido pelícanos jóvenes heridos y terriblemente hambrientos durante el pasado mes, pero los veterinarios no han sido capaces de encontrar una relación entre esta situación y alguna clase de epidemia o la contaminación.
Judy St. Leger, veterinario del parque acuático SeaWorld de San Diego, afirmó que “están hambrientos pero creemos que hay suficientes anchoas. Es un evento excepcional muy inusual".
El gran pájaro marino estuvo a punto de extinguirse en la década de los setenta debido a la introducción del pesticida DDT y hoy día sigue estando considerado como una especie en peligro de extinción.
Alas y patas rotas
La naturalista Sandy Cate, del Departamento de Caza y Pesca de Arizona, dijo que el fenómeno parece estar relacionado con una explosión en el número de pelícanos combinada con cambios en la temperatura del Océano Pacífico. También explicó que “las anchoas pueden estar descendiendo a las profundidades yendo más lejos de lo que lo hacen normalmente y por naturaleza, los animales hacen lo que sea para encontrar comida, agua y un refugio. No hay comida para sustentar la cantidad (de pelícanos) que nacieron este año".
Según Cate, los pájaros jóvenes deben estar confundiendo las autopistas interestatales por vías fluviales, lo que podría explicar por qué un gran número de ellos han sido encontrados junto a las carreteras con las alas o patas rotas.
SeaWorld ha liberado a alrededor de 10 de los 60 pelícanos que recogieron a principios de mes, pero el centro continúa intentando averiguar la causa del problema.
Terra/Agencias