Manifiesto de AnimaNaturalis en las I Jornadas Antitaurinas de Olot (2004)
Este discurso se pronunció con motivo de las I Jornadas Antitaurinas de Olot ante decenas de activistas de todas partes de España.
Estamos aquí para decir ¡No! Y decimos ¡No! queriendo decir ¡Sí! con toda nuestra fuerza: ¡Sí! a la vida, ¡sí! a la justicia y ¡sí! al respeto a todos los seres sintientes. Queremos que nuestra voz sea escuchada, porque nuestra exigencia es justa. Decimos ¡No a las torturas de toros! ¡No a una costumbre vil! ¡No a una cultura de la muerte!
Hay quienes exigen mantener la tortura de los toros en las plazas en nombre de una tradición o de un legado cultural. Este parece ser el argumento más eficaz que han podido encontrar. Es verdad que desde hace siglos se celebran festejos con animales en estas tierras, así como hace siglos se perpetran atrocidades como las guerras, lapidación, mutilaciones genitales y esclavitud del hombre por el hombre. No queremos justificar nada sólo porque tenemos una historia que lo respalda. La historia existe para no volver a cometer los mismos errores. Esta es la lección que hemos de enseñar, es la lección que debemos aprender.
Trabajamos todos los días para que este mundo sea un poco mejor para todos los animales, humanos o no humanos. Ofrecemos información, actuamos compasivamente y mostramos el coraje necesario cuando la situación exige enfrentar la injusticia. No hay una celebración tan cruel como las torturas de toros, y el apoyo que recibe de las autoridades nos es difícil de comprender. ¿Por qué la matanza de un herbívoro que ha sido desangrado y perseguido hasta quedar exhausto, puede ser motivo de tanto orgullo? ¿Acaso festejamos la tortura, la mutilación y el abuso?
Es verdad, la tortura de toros es un ritual cultural, es una tradición que habla de lo que hemos hecho con la humanidad, en lo que nos hemos convertido después de siglos de perfeccionar nuestra crueldad. Somos la especie más cruel del planeta, no es posible negarlo. Pero junto a ello, somos la única especie que puede tomar a conciencia sus propias decisiones. Somos crueles porque queremos serlo, y podemos dejar de serlo si nos lo proponemos. Ahí está nuestro trabajo.
Olot fue un lugar que dejó de torturar y matar toros durante dos años y ahora vuelve a mancharse de sangre. No podemos permitirnos perder terrenos antes ganados. No podemos rendirnos ante una labor que es más grande que nosotros.
Donde haya una injusticia, ha de señalarse, donde haya crueldad, habrá que denunciarla. “Nuestro silencio nos hace cómplices” es una conocida consigna que se aplica en este caso. Quien sólo opina que las corridas de toros deberían acabarse pero no hace nada es una voz que no se oye. Hemos de conjuntar esfuerzos para atraer a todos esos ciudadanos que hablan en voz baja para que todas nuestras voces unidas resuenen como un coro que reclama fin a la crueldad, a la tortura, a la muerte por diversión.
Lo que hacemos hoy en Olot deberá hacerse todos los días en todos los países, pues no basta que ahí no se celebren espectáculos de este tipo, tenemos que hacer que esos ciudadanos no asistan por curiosidad a un evento de esta calaña, tenemos que hacer que nos apoyen países donde esto se asume como una tortura, como una barbarie.
La tauromaquia responde a motivos muy diversos, y quizás el más de ellos débil es la tradición. Se ampara en la codicia, la ignorancia, la inercia y en la indiferente mirada de la mayoría. El sufrimiento es malo, no importando qué especie lo sufra, decía Peter Singer. No podemos ser meros espectadores ante la oportunidad de demostrar nuestra calidad como humanos. Tenemos ante nosotros la compasión y la justicia, o la crueldad y el egoísmo. ¿Qué camino tomaremos?
Los animales merecen nuestro respeto. Hemos de reconocer en ellos al otro, a un ser vivo, que si bien es distinto, es nuestro semejante en algo moralmente relevante: nuestra capacidad de sufrir. Llegará el día en que podamos ver a los ojos de un animal y no sentirnos su enemigo, no sentir vergí¼enza por ser verdugos de quien no ha cometido ninguna injusticia.
Somos héroes que no apareceremos en tebeos, y sobre quienes no se escribirán historias, pero nuestra batalla nos hace mejores y hace mejor la vida de miles de animales. Eso ha de sernos suficiente.
Francisco Vásquez Neira
Leonora Esquivel Frías
www.animanaturalis.com












