Tauromaquia, Manifestación de Anti-Democracia e Ignorancia


"Si tienes hombres que excluirí­an a cualquiera de las criaturas de Dios del refugio de la compasión y la piedad, tendrás hombres que se comportarán de la misma forma con sus compañeros." San Francisco de Así­s

Posterior a los atroces acontecimientos acaecidos el 29 y 30 de octubre de 2005 en la ciudad de Guayaquil, Ecuador, de nuevo la amenaza taurómaca se asienta sobre la Costa ecuatoriana. í‰ste es el perfecto ejemplo de lo que se conoce como "desoí­r el clamor popular". Un total irrespeto ante todo lo profesado en aquella época por parte de la ciudadaní­a guayaquileña, activistas, entidades no gubernamentales, intelectuales y otros actores que no se cruzaron de brazos ante el horror de esa actividad. Hubo total desconsideración frente a la opinión y el sentir franco y abierto de la gran mayorí­a.

Durante ese mes, se realizaron de forma masiva algunas manifestaciones como: dos marchas de protesta, una rueda de prensa con semanas de antelación y los plantones respectivos durante el fin de semana en que 13 toros, procedentes de haciendas serranas, padecieron la cruenta carnicerí­a celebrada por unos cuantos. Se escribieron cartas de protesta a distintos diarios, se realizaron foros, pero absolutamente nada detuvo a la aplastante maquinaria taurófila apoyada por autoridades gubernamentales y algunos acaudalados empresarios.

Al ver violentado el clamor general, activistas, ciudadanos afines, entre otros, realizamos foros como el I Encuentro Cultural Antitaurino, que tuvo un programa variado con la presentación de artistas sensibles a la causa, intelectuales del medio, proyección fí­lmica, en el mes de marzo de este año. En mayo, se llevó a cabo la Fiesta contra la Violencia y las Corridas de Toros con el fin de recoger fondos e iniciar la recolección de firmas a favor de la demanda ante el Tribunal Constitucional por la existencia del Reglamento de corridas de toros de la Municipalidad de Guayaquil. Se llegaron finalmente a reunir 3000 firmas, ubicando mesas en puntos estratégicos de la ciudad e incluyendo universidades. Se supero así­ la cantidad de 1000, que era el estimado necesario para iniciar el proceso.

A pesar de todos estos esfuerzos, se acaban de realizar corridas de toros en la ciudad de Valencia, Provincia de Los Rí­os, Región Costa. Una vez más, los mismos responsables, pero esta vez trasladados a la otra zona, mucho más lejos de la urbanidad amenazante de la Guayaquil cosmopolita. En aquella localidad, apoyados por las respectivas autoridades, lograron hacer de las suyas. Además, con total ironí­a, denominaron al evento "San Francisco de Así­s", deshonrando a aquel baluarte de la Iglesia Católica, que siempre predicó amor y dedicó alabanzas a la naturaleza y los animales no humanos, algo totalmente pionero en aquella época. Es así­ que unos cuantos insensatos llevaron su circo de sangre y muerte a ese humilde pueblo campesino. Tuvieron niños, adultos y viejos como espectadores. Videocámaras, cámaras fotográficas, todos los medios posibles para registrar la tortura. Afuera, los tí­picos comerciantes, vendiendo sombreros, recuerdos, juguetes en nombre de la fiesta cobarde. La prensa no ha informado acerca de voces de protesta y, honestamente, dudo que las haya habido. Si la atroz maquinaria taurómaca ha viajado hasta esa zona rural, es básicamente porque conocí­a que allí­ no tendrí­a tanta oposición, porque quienes allí­ habitan, están desinformados y sus gobernantes no priorizan ni la educación ni la verdadera cultura para los habitantes que dicen regir.

Es claro que las grandes ciudades les resultan amenazantes, los pueblos pequeños son el perfecto caldo de cultivo para evitar que la tauromaquia desaparezca de la faz de la tierra, así­ piensa el astuto taurino aferrado al capricho en que lo acompañan unos pocos.

En las zonas andinas del Ecuador, existen algunas ferias taurinas como la de Quito (Jesús del Gran Poder en Quito), otra deshonra para el lí­der espiritual supremo del Cristianismo. Esas actividades taurómacas llevan años realizándose en la Región Sierra.

Sin embargo, la historia costera es distinta, no por eso, menos inocente. Tradicionalmente se celebran allí­ peleas de gallos, rodeos montubios, prácticas procedentes de la influencia española también. Como podemos ver, ya es, de por sí­, un panorama poco favorable para las criaturas más explotadas del mundo. Contribuir a empeorar la escena, albergando una corrida de toros, es totalmente descabellado.

El torero ganador de aquella tarde "valenciana", recibió el trofeo en nombre de San Francisco de Así­s. La protesta por parte de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana aún no se hace oí­r. Vivimos una época de oscurantismo en Sudamérica, donde los animales no son prioridad más que para llenar los bolsillos de unos pocos a costa de la ignorancia de otros que llenan, a su vez, el cupo de asientos predestinados para las masacres. Pan, circo y retroceso, caldo de cultivo perfecto de la tauromaquia a lo largo del planeta desde hace mucho tiempo.

Paula Gilabert
AnimaNaturalis Internacional

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