No soy yo Luis Fernández, eres tú

Caracas, Venezuela . Publicado el martes 12 de agosto del 2008.

El conocido actor Luis Fernandez hizo una crítica a las manifestaciones pro defensa de los animales en una publicación en la Revista EME y Jean Mary responde. Jean Mary

No soy yo Luis Fernández, eres tú

La locutora del programa radial Supersónica de Hot94 FM y activista de la Red de Apoyo Canino, Jean Mary responde al actor Luis Fernández a su crítica sobre los movimientos animalistas en una carta abierta. A continuación el comunicado de Jean Mary seguido del artículo del creador de la obra "NO ERES TÚ, SOY YO".

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Estimado Luis Fernández:

El día de hoy llegó a mis manos el artículo que escribiste para la revista EME, que salió publicado este jueves 31 de julio y del que tengo los siguientes comentarios:

Lamento profundamente que te "arreche sobremanera" una manifestación pro derechos de los animales siendo que existen otros problemas en el mundo, específicamente en nuestro país, que son evidentemente importantes críticos y deplorables.

Como bien lo comentas en tu artículo, es muy lamentable que existan niños que estén jugando con agua de cloaca, comiendo heces y sin representante a la vista. Sin embargo, no entiendo por qué te ensañas tan groseramente con los que nos manifestamos por otra causa que no es la que tu prefieres.

¿Es que una causa loable desmerece la lucha por la siguiente?

¿Qué tiene de malo que haya gente que ame a los animales y quiera luchar por sus derechos?

En el artículo también dices que te reúnes con alcaldes y gobernadores pretendiendo poner en marcha un programa social que viste en Colombia. ¡Pues, qué bueno! ¡Qué bueno por los niños de Venezuela! ¡Qué bueno que tengan a alguien hablando por ellos! ¡Ojalá alguien termine por escucharte! Y si pasa mucho tiempo y no te prestan atención, sal a la calle con tu idea de disfrazarte de niño y lánzate un monólogo bien inteligente sobre la indiferencia. Haz lo que consideres apropiado para que tu idea sea escuchada, para que la causa que defiendes sea entendida.

Estoy de acuerdo en que hay problemas importantísimos que hacen de este mundo un lugar con cabida a mejoras. Me encanta que existan campañas en contra de la violencia hacia la mujer, en contra del SIDA, a favor de la infancia, en pro de la educación, alertando sobre el calentamiento global, a favor de la siembra de árboles, en búsqueda del respeto por las demás especies… Y me encanta porque es allí cuando la bondad humana sale de paseo, por lo que no merece ser apabullada con desprecio ¿No te parece?

Actualmente, nuestro país atraviesa tiempos difíciles en los que, la falta de tolerancia nos ha hecho presenciar actos terribles, es por esto que quiero pedirte que no minimices ni menosprecies a quien sea contrario a tu criterio. Me parece que eres una persona más inteligente que eso. Usa tu maravilloso talento para seguir construyendo, no para derrumbar lo que otros, con esfuerzo, tratan de levantar.

Como bien dijo el célebre abogado, político, estadista y cinco veces presidente del gobierno español: “La tolerancia significa enterarse cada cual de que tiene frente a sí a alguien que es un hermano suyo, quien, con el mismo derecho que él, opina lo contrario, concibe de contraria manera la felicidad pública”.

Se o espero que sepas lo poco que les sugiere a los animales salvajes un aire acondicionado a cambio de una existencia entera en cautiverio. Es más, entiendo que el estar tan irascible por haber permanecido un par de horas en cola, fue lo que te llevó a escribir frases como “Yo entiendo que es probable que usted tenga una vida que no le satisface” o “Si tan grave es la cosa, si tan poco puede soportar de su propia vida”. Sin embargo, como profesional de medios que soy, te incito a ser más cuidadoso al momento de utilizar el inmenso poder que tienes; recuerda que son muchos los que nos siguen, por lo que debemos ser responsables del mensaje que emitimos pero, sobre todo, de la forma en que lo transmitimos. Piensa que hablar con odio, rabia o resentimiento, no puede traer consigo nada positivo. Si no, pregúntale a nuestro Presidente.

Nos seguiremos encontrando, y deseo con fuerzas que sea para apoyar nuestros proyectos e intentar mejorar el mundo en el que vivimos… de la manera que sea.

Jean Mary
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EL NACIONAL EME - JUEVES 31 DE JULIO DE 2008 EME/30

Sexo Sentido

Feliz Día del Tigre

"En un país como el nuestro, en el que un niño como su hijo juega, y probablemente duerme y vive en una cloaca, hacer una manifestación por los derechos de un tigre que vive con aire acondicionado y lleva una dieta más balanceada que la suya es poco menos que un insulto"

En la víspera del Día del Niño, vengo yo subiendo de Maiquetía con un regalo para mi hijo. En la cola acostumbrada a la altura de San Agustín, en una de las megacloacas que desembocan al Guaire, descubro a un niño de cinco o seis años de edad jugando inocente en el chorrito que cae. No hay adultos cerca. Sólo él, con la ciudad y sus heces como marco. ¿Dónde está el responsable de esto?, me pregunto en el acto.

¿Dónde el padre, la madre, una tía, el acalde, la policía, los vecinos, el cura de la parroquia, la sociedad de damas? ¿Dónde? Unos meses atrás, estando en Bogotá para el festival de teatro, compartimos con Jaime Jaramillo, un activista y creador de conciencia que ha escrito varios libros y rescatado a miles de niños de las alcantarillas de toda Colombia. Papá Jaime, como lo llaman los pequeños que ha salvado literalmente de las cloacas y las ratas, nos cuenta entonces sus aventuras y desventuras y el programa que ha creado para rehabilitar a estos niños e integrarlos a la sociedad.

Un programa que funciona y que durante algún tiempo hemos intentado que algún alcalde, gobernador o autoridad de nuestro país se digne a copiar, porque, vuelvo a preguntarme en plena cola, ¿no es acaso ese pequeño que juega en la cloaca del Guaire un problema mucho más serio que cualquier otro que tengamos que enfrentar los venezolanos? Ya llegando al Teresa Carreño, nos percatamos de la razón del embotellamiento en la autopista. Se lleva a cabo un acto de circo o de magia o de ambas cosas en el teatro, en el que la estrella principal es un tigre de Bengala albino. Un grupo de cientos de personas se congregan alrededor de un sujeto vestido de tigre y enjaulado, para manifestar a las puertas del teatro por los derechos del tigre.

Yo, que siempre he estado a favor de que dejen a los animales en su hábitat natural y que el hombre se dedique, pues, a resolver los asuntos que le son propios, ese día no pude sino arrecharme sobremanera.

Allí, contemplando el espectáculo en plena calle, obtengo mi respuesta: responsables somos todos, aunque suene a cliché electoral. Y me perdonarán mis amigos activistas y amantes de los animales, pero pongamos las cosas en perspectiva.

En un país como el nuestro, en el que un niño como su hijo juega y probablemente duerme y vive en una cloaca, hacer una manifestación por los derechos de un tigre que vive con aire acondicionado y lleva una dieta más balanceada que la suya es poco menos que un insulto.

Yo entiendo que es probable que usted tenga una vida que no le satisface y que deba enfrentar un millón de problemas que en la víspera del Día del Niño no le apetece resolver y de allí que se vista de tigre y pierda una mañana gritando consignas para defender al felino en vías de extinción, pero por favor, que su propia infelicidad no le nuble las prioridades.

Si tan grave es la cosa, si tan poco puede soportar de su propia vida o si de verdad, y ojalá ese sea el caso, tiene usted un espíritu altruista y se siente motivado a luchar por un mundo mejor, vístase de niño entonces, digo yo, meta los pies en la mierda y rescate a un niño venezolano que justo debajo de usted y su loable empresa, está también en vías de extinción.