A este hombre hay que felicitarle y apoyarle; es el único que ha interpelado al gobierno en dos ocasiones sobre las fiestas crueles: en 2005, a raíz de la primera movilización contra el toro de la vega, y ahora en contra de la tauromaquia. Si se le presentan además al gobierno los resultados, como muestra, de la encuesta de El País sobre las corridas de toros, sirva como un argumento más de lo injusto y absurdo que es que el 92% de los españoles sufraguemos al otro 8% sus perversiones particulares. Digámoslo claro: La mal llamada fiesta nacional es la fiesta de una exigua minoría. Que se sufraguen ellos sus 'anomalía moral', como muy certeramente la denominó Jesús Mosterín.
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A este hombre hay que felicitarle y apoyarle; es el único que ha interpelado al gobierno en dos ocasiones sobre las fiestas crueles: en 2005, a raíz de la primera movilización contra el toro de la vega, y ahora en contra de la tauromaquia. Si se le presentan además al gobierno los resultados, como muestra, de la encuesta de El País sobre las corridas de toros, sirva como un argumento más de lo injusto y absurdo que es que el 92% de los españoles sufraguemos al otro 8% sus perversiones particulares. Digámoslo claro: La mal llamada fiesta nacional es la fiesta de una exigua minoría. Que se sufraguen ellos sus 'anomalía moral', como muy certeramente la denominó Jesús Mosterín.