Las Toninas del Acuario de Valencia: Eternas Víctimas de los gobernantes

Venezuela . Publicado el viernes 15 de octubre del 2010.

Así como Armando Celli no era quién para traerse las toninas desde Apure, Edgardo Parra no es quién para venderlas Maricinia Álvarez. Asoguau

Valencia, Venezuela. El anuncio del cierre del Acuario de Valencia ha conmocionado a mucha gente en Valencia. Algunos de buena fe, preocupados por el destino de los animales albergados allí, otros no tanto.

Varios se han acercado a preguntarnos nuestra opinión al respecto. Como estamos obligados a tratar de hablar por los animales, tal vez nuestras palabras no suenen bien para algunos, sobre todo aquellos que se han hecho sordos al clamor animal.

Nuestra opinión al respecto es: Ojalá cerraran definitivamente todos los acuarios, zoológicos y demás cárceles de animales en el país.... La extracción de animales de su hábitat natural para ser colocados en jaulas, sin vida familiar, con dietas y condiciones de vida paupérrimas no puede ser del agrado de ninguna persona civilizada. Nuestros zoológicos y acuarios son un VERGUENZA nacional. Si alguien quiere ver en directo la crueldad que podemos cometer a otras especies, puede acercarse a cualquiera de estas instituciones. He visto niños educados en protección animal que han salido llorando al ver los ojos de soledad y desesperanza de cualquiera de estos inocentes prisioneros eternos.

El Acuario de Valencia desde que nació, surgió como una afrenta al respeto a las otras criaturas. Uno de los Alcaldes que dice haber apoyado su creación narra en el Diario Notitarde de hoy (14 de Octubre de 2009)  como se fueron al llano a robarse (o "traerse" como dicen ellos) a muchos de los animales que después enjaularon, como si alguien les hubiera dado ese derecho. Cuenta sin desparpajo cuántas muchas otras toninas murieron en el camino desde esos lares hasta el Acuario de Valencia.

No nos asombran estas palabras del Sr. Armando Celli, aunque sí reconocemos nos provoca algo de náuseas, porque ya sabemos quien es él. Si alguien quiere conocerlo un poco puede buscar la columna de opinión que publica todos los domingos en el Carabobeño y en la cual describe con sangre fría, como cualquier confesión de psicópata, como se acercó en la noche a los venados y disfruto del momento en que jalo el gatillo y lo asesinó.

Cada semana cuenta él de cientos de animales asesinados, no por hambre como podría alguién justificar la cacería, sino por diversión, por disfrute y, no sé Uds. pero con alguien así no tenemos nada en común. Seguramente Uds. tampoco.

Junto a él, en el mismo periódico, varios políticos de oficio, elevaban su voz "defendiendo" a las Toninas. Esos mismos personajes que indefectiblemente ocupan su Palco especial en todas las corridas de Toros de Valencia, para disfrutar allí también la agonía y muerte de un animal. No sólo no reclamaron el hecho de que con el dinero de la Alcaldía de Valencia se financien las Corridas de la muerte, sino que salieron disparados a celebrar la muerte del primer toro de la tarde.

Cuando las primeras toninas llegaron al Acuario, las condiciones de alojamiento eran terribles. Quien hoy es la Presidenta de Asoguau formó parte de un equipo de buzos voluntarios de PADI que iban semanalmente a limpiar los estanques, llenos de excrementos y cuando fueron a solicitarle al entonces Alcalde Francisco "Paco" Cabrera recursos para adquirir un equipo aspirador con el que se pudieran completar las acciones de limpieza, este se negó alegando que el Municipio no tenía dinero para eso, mientras se invertían cifras multimillonarias para fomentar la tauromaquia o tauromafia en Valencia. Se intentó hacer pública esta información y ningún medio la recogió. Tampoco se informó nunca de las muchas veces que fueron sustituidas las toninas en el Acuario, después de que sus antecesoras murieran por cosas arrojadas por "visitantes" o por enfermedades propias de las malas condiciones en las que estaban albergadas.

Así es que, despejemos de hache la hipocresía de los politiqueros de uno y otro bando que vienen hoy a llenarse la boca hablando de las Toninas, cuando han vivido del maltrato a los animales y en realidad, si no fuera por tratar de sacarle provecho, les importa un bledo.

Ahora sí, hablemos, entre nosotros, los amigos de los animales, de lo que son cuestión de principios.
Primero que nada, así como Armando Celli no era quién para traerse las toninas del Apure, Edgardo Parra no es quién para venderlas. Ni para enviarlas a un viaje en la cual arriesgan su vida. Esas criaturas son seres vivientes, sintientes, no son un coroto que alguien que ocupa temporalmente una posición, pueda negociar con ella. Si eso estuviera permitido, entonces también se justificaría el tráfico de especies. Al fin y al cabo es una negociación con animales.

Lo segundo, si en realidad el Alcalde Parra quisiera hacer mejoras en ese Acuario, tendría que empezar por buscar información de gente y organizaciones vinculadas con los animales y sus necesidades. Con gusto le hubiéramos ofrecido los contactos internacionales en otros países con la experiencia suficiente para presentar un proyecto que considerar los parámetros mundiales de bienestar animal.  En vez de eso, todo parece indicar que,  de lo que se trata es de hacer las reparaciones a la cárcel existente, tal vez hacerla mas grande.

Esto no tiene nada que ver con el concepto moderno de zoológicos o acuarios, los cuales son concebidos mas bien como santuarios que ofrecen la oportunidad, para muchos animales maltratados, y que ya no pueden ser reinsertados en la naturaleza, de obtener un ambiente libre y protegido, con condiciones similares a sus necesidades naturales y en relaciones afectivas propias de cada especie. Son espacios separados naturalmente de acuerdo a las condiciones de protección de los animales.  Y eso, si el Alcalde Parra hubiera querido verlo, existe en muchos países cercanos a nosotros. No tendría que haberse fijado en una nación tan lejana como Corea y cuyos estándares en Bienestar Animal no son, hasta ahora, reconocidos.

El problema no es que las Toninas sean Valencianas, de hecho no lo son... son el producto de una expoliación a la naturaleza, pero lo que ha determinado el Alcalde Parra es otra cara de la misma moneda expoliadora y avasalladora de los derechos de los animales. Tampoco se trata de lamentarse porque se le acaba "la diversión" a los valencianos. Esta seria una posición muy frívola. No podemos pensar que el objeto de la vida de estas criaturas es divertirnos a nosotros, aunque eso signifique su esclavitud y su explotación. El hombre no es el dueño de la naturaleza.... solo forma parte de ella. El hombre no es la tela de la vida, solo es uno de sus hilos.

Reclamemos entonces,  protección a las Toninas en un santuario natural cercano y ¡sin riesgo para sus vidas! Cierre del Acuario y Apertura de un Santuario para los Animales silvestres maltratados