Mujeres embarazadas abandonan a sus gatos por temor a la toxoplasmosis

. Publicado el jueves 16 de octubre del 2008.

Esta enfermedad es poco común y tomando ciertas precauciones no hay razón alguna para desprenderse de los gatos. La Vanguardia

Mujeres embarazadas abandonan a sus gatos por temor a la toxoplasmosis

Cada año muchos gatos son abandonados por mujeres embarazadas por miedo a contraer la toxoplasmosis, una enfermedad que puede tener consecuencias muy graves en el feto. No obstante, esta enfermedad es poco común y tomando ciertas precauciones no hay razón alguna para desprenderse de un gato sano. Así lo afirma Cristina Dalmau, presidenta de la Fundació Silvestre, que cada día recibe llamadas de mujeres embarazadas que amenazan con abandonar a sus gatos si una protectora no se hace cargo. Por este motivo, la fundación organiza este miércoles en el Ateneu Barcelonès a las siete y media de la tarde una conferencia con ginecólogos y veterinarios para resolver las cuestiones sobre la toxoplasmosis y la tenencia de felinos durante el embarazo.

¿De qué se trata esta enfermedad?

La toxoplasmosis la ocasiona un parásito. Se puede contraer a través de la manipulación de las heces de gato o por la ingesta de carne cruda, sobretodo de cerdo, cordero y vaca. Aunque el parásito también puede estar en las verduras, los huevos mal lavados, leche mal tratada, etc.

Otra vía de transmisión es de la madre al feto.

Sí, la madre puede transmitir la enfermedad al feto del primer mes al tercero. Aunque si una persona ha estado en contacto con carne cruda o vegetales quizá ya es inmune a la enfermedad porque ya la ha pasado sin darse cuenta. En el caso de que el gato fuera positivo y la embarazada negativa, es decir, la madre nunca haya estado en contacto con este parásito, entonces sí se debe tomar alguna precaución. ¡Pero jamás deshacerse del animal!

¿Qué precauciones?

El contagio se efectúa cuando tocamos heces de gato contaminadas y luego nos chupemos los dedos, con lo que hay que evitar cambiar la arena del gato, por ejemplo. En caso de tener mucho miedo podemos buscarle una casa temporal.

Y el gato, ¿cómo se contagia?

A través de la ingesta de comida cruda, como pájaros o ratas. Por eso es muy difícil que un gato doméstico sea protador.

¿Cómo podemos saber si nuestro gato es positivo?

Con una simple prueba. Hoy en día a todas las embarazadas se les hace esta prueba porque hay mucha alarma con este tema. El problema es que los médicos aconsejan a las embarazadas a que se deshagan del animal.

¿Por qué son tan alarmistas?

Porque ante la duda prefieren prevenir al máximo. Los médicos actúan igual en caso de alergias: aconsejan que te deshagas del animal, en vez de tratar esa alergia que, afortundamente, hoy en día es posible. Como no te pasa nada si abandonas a tu gato, la gente lo hace sin pensárselo demasiado.

¿Tan frecuente es el abandono de gatos por la toxoplasmosis?

Mucho. Y nos encontramos muchas veces con una mujer que nos llama y nos dice: "Estoy embarazada y el ginecólogo me ha dicho que tengo que deshacerme del gato." Lo más sorprendente es que muchos ginecólogos admiten que ha habido muy pocos casos de transmisión de la toxoplasmosis.

Imagino que deben abandonar a los gatos positivos.

¡Que va! Casi nunca les hacen la prueba. Las mujeres se suelen alarmar mucho y rápidamente se deshacen del felino. Luego las calles se abarrotan de gatos, la gente se queja y, en el peor de los casos, alguien los envenena para intentar disminuir la población. Uno de nuestros proyectos más grandes es el control de colonias de gatos callejeros.

Cuéntame.

Controlamos las colonias de gatos en los barrios de Sarriá y San Gervasio. Se calcula que hay alrededor de 100.000 gatos malviviendo en las calles de la ciudad. No existe una gatera municipal con lo que estos animales han de vivir en la calle. Antigüamente, el Ayuntamiento envenenaba a los gatos para reducir las poblaciones pero ahora hay una ley que prohíbe esta práctica que, además de ser inútil, es muy peligrosa.

¿Qué hacéis vosotros para controlar las colonias?

Detectamos una colonia y, lo primero, contactamos con la persona que alimenta a estos gatos para explicarle lo que vamos a hacer. A veces es muy difícil que te entiendan porque para estas personas los gatos son su vida y se creen que se los vamos a quitar. Si colaboran entonces el trabajo es rápidisimo y muy bien coordinado.

¿Y luego?

Esterilizamos a machos y hembras, desparasitamos, alimentamos y retiramos a los cachorros para donarlos en adopción. Situamos un comedero de pienso limpio y visitamos la colonia tres veces por semana para vigilar que ningún gato enferme o aparezcan nuevos miembros. Trabajamos con 40 colonias que significan un total de 500 gatos.

¿Cómo reaccionan los vecinos cuando os ven haciendo esta labor?

Cuando les explicas lo que haces la gente responde muy bien, por eso siempre llevo un par de trípticos en la mano. Cuando ven que somos una fundación que esterilizamos, saneamos y alimentamos bien a los gatos, entonces están contentos. No hay que olvidar que los gatos callejeros provienen de los abandonos.

¿Cómo responde el Ayuntamiento?

Estamos empezando a sensibilizar a las administraciones de que han de hacerse cargo de este problema. Hemos firmado algunos convenios con el Ayuntamiento de Barcelona y de otros municipios para que se ocupen de pagar las esterilizaciones. Una colonia controlada es mucho mejor ya que desaparece el olor de los orines de los machos durante la época de celo, como también las peleas. Los gatos están tranquilos, sanos e incluso impiden que entren nuevos miembros. ¡Encima evitan que las ratas y ratones vengan!