Agrónoma chilena Susana Grau protestó sin ropa contra el comercio de pieles

La profesional simuló, junto a un heterogéneo grupo de hombres y mujeres, ser uno de los 70 visones que se necesita para hacer un abrigo. “Si estar desnuda sobre el duro cemento hace reflexionar, pues todo vale la pena”

Susana está tumbada en
el suelo, con un tatuaje
en el brazo.

El termómetro apenas alcanzaba los diez grados y las piedras de la plaza Sant Jaume, ubicada justo frente a la Generalitat de Cataluña, en España, estaban heladísimas. Era mediodía, pero no había ni un rayo de sol que las entibiara. Sin embargo, el frío no fue impedimento para que más de 70 manifestantes de la organización AnimaNaturalis se desnudaran y se tendieran sobre el suelo simulando ser visones muertos. Eran 70 porque esa es la cantidad que se necesita para hacer un abrigo.

La agrónoma chilena Susana Grau, de 27 años, era parte del grupo. Ella y el resto estaban convencidos de que la acción daría la vuelta al mundo. Se sacaron sus ropas en un estacionamiento cercano, se pusieron una bata y esperaron a que el reloj marcara las doce. Entonces se desnudaron completamente y ante cerca de 300 peatones, cámaras de televisión y numerosos fotógrafos se tumbaron en el suelo, inmóviles y con las caras levemente escondidas.

Sólo se escuchaba la voz fuerte de la mexicana Leonora Esquivel, presidenta de la agrupación, que lanzaba sus dardos contra la industria peletera: “¿Cuántos animales se necesitan para hacer un abrigo?”, preguntaba y enseguida respondía “70 visones, 20 nutrias, 20 zorros, 18 linces, 40 mapaches y 200 chinchillas”.

La manifestación terminó media hora después cuando la mayoría, incluida Susana, temblaba de frío.

La imagen dio
vuelta al mundo

Tal y como los miembros
de AnimaNaturalis
lo habían planeado, poco
después de terminado
el desnudo, las imágenes
daban la vuelta
al mundo. El chileno
Francisco Vásquez, fundador
de la organización y creativo
de la manifestación,
ayer relataba satisfecho que
el acto y las denuncias
por el maltrato y muerte de
millones de animales
eran noticia desde Estados Unidos
a Rusia. En Chile el desnudo
fue monitoreado por los
miembros de Vocosa
(Voluntarios contra el sufrimiento
animal), que integran Susana
y su familia. Claudia Sanhueza,
una activista, contó que durante la
tarde de ayer entregaron
información en el muelle Vergara
de Viña del Mar.

“Si estar desnuda sobre el duro cemento, soportando el frío del invierno, puede hacer reflexionar a alguien acerca de lo que pueden sentir esos animales, pues todo vale la pena”, argumentaba ayer Susana, después de celebrar el éxito del acto. Hace tres semanas que está en Barcelona, pero hace seis años vivió un semestre en esa ciudad y entonces conoció al chileno Francisco Vásquez, fundador de AnimaNaturalis. Claro que su amor por los animales es más antiguo: en Valparaíso, es parte de Vocosa (ver recuadro).

¿Cómo te sentiste?
Bien, porque forma parte de una estrategia para llamar la atención. Todos estábamos conscientes de eso. Fue todo formal, nada de morbosidad. Llegamos al lugar con batas y no hubo que caminar desnudos.

¿Te dio pudor?
Siento que es injusto darle mucha importancia al desnudo. Nunca he ido a una playa nudista, no hago topless, ni uso ropa muy escotada, pero me desnudo porque me motiva llamar la atención por el sufrimiento de los animales.

¿Qué dice tu familia?
Me apoyan, aunque en Chile sería mucho más escandalosa una manifestación de este tipo. Con Tunick, por ejemplo, llegó gente que estaba en contra. Acá alguien lo podrá encontrar sin sentido, pero nadie dice que es inmoral.

¿Cómo fue la reacción de la gente?
Apoyo total, aunque a esa hora había personas que estaban en un matrimonio y que usaban abrigos de piel. Nadie del público los miró bien y ellos tampoco aceptaron nuestros folletos. Se sentían agredidos, pese a que después de vestirnos nos acercamos tranquilamente.

Juan Grau, padre de Susana, asegura que también lo habría hecho

“El desnudo es una forma sana de protestar”

“No le quepa duda de que si estuviera más cerca de España, habría estado también en la protesta y me habría desnudado”, aseguraba ayer el ingeniero mecánico Juan Grau, padre de Susana y antecedente casi genético del compromiso de la joven con los animales. El hombre de 54 años trabaja en Valparaíso en la Sociedad Protectora de Animales y actualmente lucha porque los perros vagos del puerto no tengan que ser sacrificados.

¿Le incomodó el desnudo de su hija?
A mi esposa le impactó un poco, pero esto no se trata de morbosidad o erotismo, sino que se busca comparar las pieles de los visones con las de los humanos. Naturalmente el hecho de desnudarse tiene un efecto de sensacionalismo que ayuda a la causa. Es una forma sana de protestar, preferible al terrorismo. Además, en España no es una ofensa contra la moral como acá. Hace mucho tiempo que como familia estamos trabajando contra el sufrimiento de los animales. Esta actividad es motivo de orgullo y gran satisfacción. La respaldo.

Marianela Cisternas

Fuente: Las Últimas Noticias

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