Mi experiencia en SinPiel 2005

Esta es mi experiencia sobre el acto contra la peleterí­a (nos desnudamos 23 activistas) que hicimos el sábado 22 de enero frente a la fira de Barcelona,donde se celebró Piel España, un desfile de pieles a nivel internacional.

Esta es mi experiencia sobre el acto contra la peleterí­a (nos desnudamos 23 activistas) que hicimos el sábado 22 de enero frente a la fira de Barcelona, donde se celebró Piel España, un desfile de pieles a nivel internacional.

El acto (el desnudo) fue planeado con mucho cuidado y tiempo para que llegara el mensaje que se deseaba (que en pocas palabras es: no uses pieles) y a la mayor cantidad de gente posible. Hace tres meses vi en la tele un pequeño reportaje sobre las fábricas de bilis de osos en China, donde los osos viven su larga vida (pueden vivir de 15 a 20 años) encerrados en pequeñas jaulas y dos veces al dí­a se les drena la bilis mediante un proceso muy doloroso; los osos se vuelven locos del dolor, se muerden a si mismos y se golpean contra las jaulas. Esto me impactó muchí­simo (siempre me han gustado todos los animales), me deprimí­ y no sabí­a qué hacer para ayudarlos, así­ que entré en Internet y busqué información, di una pequeña donación a Peta (People for Ethical Treatment of Animals) y dí­as después me contactaron de AnimaNaturalis invitándome a asistir a una mesa informativa, claro que fui y desde entonces participo en todos los actos que se hacen, ponemos mesas para informar a la gente, juntamos firmas, nos manifestamos para que las voces de los animales sean escuchadas.

Así­ que este acto era muy importante, se convocó a todos los medios de comunicación (prensa y televisión) y muchos activistas vinieron desde otros lugares, Paí­s Vasco, Valencia, Tarragona y un representante de Peta, desde Estados Unidos. Llegamos al lugar, éramos bastantes, dieron las últimas instrucciones, y a las 11:45am (la prensa estaba llamada a las 12:00) nos empezamos a quitar la ropa, la verdad, cuando vi a todos desnudándose se me quitó cualquier vergí¼enza, me quité la ropa y nos pusimos el albornoz; caminamos seriamente hacia la entrada (enfrente), nos pusimos en posición -el objetivo era representar cadáveres, 20 zorros son los que se necesitan para un sólo abrigo- y nos quitamos los albornoces, otros activistas los recogieron. Vi a la chica que estaba frente a mí­ y cerré los ojos. El pavimento estaba muy frí­o y el viento soplaba un poco fuerte; oí­a las cámaras "chichic chichic" y a Leonora diciendo en voz alta: los animales necesitan su piel, tú no; loa crueldad no es elegante; AnimaNaturalis.com, peta.org; y de repente me imaginé en un jaulita, con mucha hambre, aterrada e indefensa, con las patas heladas y oliendo a muerte y se me hizo largo el tiempo (alguien gritó por ahí­: van a pillar un resfriado) sentí­ que algo calientito me tapaba, abrí­ los ojos y nos fuimos levantando. Habí­a mucha gente, en silencio, observándonos, nos pusimos la bata y caminamos hacia la ropa, solemnemente; alguien por ahí­ empezó a aplaudir.

Todos sentí­amos que habí­a valido la pena, y que lo volverí­amos a hacer si con eso se pueden evitar las crueldades que los animales sufren a diario. Sí­ podemos hacer algo, ayudemos a los seres indefensos que no pueden defenderse ellos solos. Sí­ se puede.

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