La Industria del Cuero

Mientras que las pieles van dejando de estar de moda para muchas personas, el cuero sigue siendo una elección popular entre los consumidores. Esto sucede a pesar de que ambos productos provienen de los animales y que es necesario matarlos para obtenerlos.

Muchos de los animales que mueren en manos de la industria peletera, en nombre de la moda, son criados de manera tal que mejoren la calidad de las prendas a producir. La extracción de la piel del animal es el principal propósito de la industria peletera. Por lo tanto, los consumidores pueden fácilmente cercar esta industria evitando comprar sus principales productos, es decir, sacos de piel y otras prendas hechas de piel de animal.

Muchas personas creen erróneamente que la industria del cuero no se auto perpetúa; creen que el comprar zapatos o cinturones de cuero no incrementa la demanda de vacas asesinadas (ya que las vacas son la fuente principal de cuero). Este desafortunado error de los consumidores resulta de la creencia de que el cuero es un simple subproducto de la industria ganadera, industria que mantiene animales en condiciones insanas y abusivas con el fin de obtener carnes y productos derivados.

Asimismo, la industria del cuero genera significativas ganancias, y comprando sus productos se la incentiva a producirlos en mayor cantidad. El cuero proviene principalmente de las vacas lecheras que ya no producen cantidades de leche considerables o también de terneros. Estos animales viven cruelmente confinados, provistos inadecuadamente de espacio y luz solar.

También están sujetos al transporte, en crueles condiciones, a los mataderos, con un gran numero de animales amontonados en un camión que es demasiado pequeño para tantos animales. Además, en muchos casos el ganado no recibe ni agua ni comida durante estos viajes, y muchas vacas mueren antes de llegar a destino.

Los mataderos de India, de donde proviene la mayor cantidad de cuero producido hoy en dí­a, son particularmente crueles. Las vacas se matan cortándoles la garganta, y éstas, demasiado débiles para caminar hacia su muerte, soportan terribles abusos y dolores que les infligen para conseguir que se pongan de pie. El origen de la mayorí­a de los productos de cuero que se venden en los Estados Unidos es desconocido. Por lo tanto el consumidor no sabrá de donde proviene el cuero que compra, ni sabrá si es de vaca.

También se matan chanchos, caballos, ovejas, cabras e inclusive perros y gatos para obtener cuero. Por esta razón, no hay manera de juzgar el mayor o menor grado de perjuicio y crueldad que acompañan al producto comprado. En vez de intentar esta práctica de relativismo moral, serí­a mejor evitar la compra de productos de cuero.

No sólo es importante señalar la crueldad del proceso de crí­a y matanza de los animales por el cuero, además se ha relacionado el procesamiento de cuero con el padecimiento de leucemia en áreas vecinas a las curtiembres. Los empleados en tales empresas deben trabajar con quí­micos tóxicos como aceites a base de cianuro, derivados de alquitrán, formaldehí­do, sales minerales, y es alto el í­ndice de cáncer testicular entre estos grupos.

Son muchas las prendas y accesorios que hoy en dí­a se haces sin subproductos animales. Es fácil y posible evitar la compra de productos de cuero, comprando en su lugar los que están hechos de materiales sintéticos o a base de materias primas vegetales.

Fuente: In Defense of Animals
Traducido por Gabriel Martino - http://www.uva.org.ar/cuero.html


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