Granjas chinas de piel descubiertas en toda su crueldad

Unos investigadores secretos lograron entrar recientemente en las granjas chinas de producción de pieles, donde descubrieron que muchos animales estaban vivos y luchaban desesperadamente mientras los trabajadores los poní­an patas arriba o colgaban de sus

Granjas chinas de piel descubiertas en toda su crueldad


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Desollados vivos

Unos investigadores secretos lograron entrar recientemente en las granjas chinas de producción de pieles, donde descubrieron que muchos animales estaban vivos y luchaban desesperadamente mientras los trabajadores los poní­an patas arriba o colgaban de sus extremidades o colas para desollarlos. Cuando los empleados de estas granjas comienzan a cortar la piel de una de las patas, los animales patean con la otra extremidad y se retuercen del dolor. Para facilitar un mejor corte de la piel, los trabajadores también pisotean la cabeza o el cuello de aquellos que luchan vigorosamente. Cuando finalmente les desprenden la piel, los ensangrentados y desollados cuerpos son apilonados junto a los otros que ya han pasado por el mismo proceso. En este momento, algunos todaví­a permanecen con vida, respiran de manera entrecortada y parpadean lentamente. El corazón de varios de estos animales todaví­a late a razón de unas 5 a 10 veces por minuto, incluso después de haber sido desollados. Un investigador filmó un zorro desollado que, en medio del montón de cuerpos de animales muertos, todaví­a conservaba fuerza suficiente como para levantar su cabeza ensangrentada y mirar a la cámara.

Antes de ser desollados vivos, los animales son arrastrados de sus jaulas y tirados contra el suelo; los trabajadores los aporrean con barras de hierro o los proyectan contra superficies duras, lo cual les quiebra los huesos y provoca convulsiones pero no siempre causa la muerte inmediata. Los otros animales indefensos sólo pueden observar todo esto mientras su turno se va acercando.

Antecedentes

Los investigadores secretos de la organización Care for the Wild International visitaron recientemente varias granjas de producción de pieles en la provincia china de Hebei. Tras su llegada al lugar, se dieron cuenta rápidamente por qué está prohibida la visita de personas que no están vinculadas con el centro. No existe regulación alguna que rija estas granjas en China - los agricultores pueden criar y sacrificar a los animales de la manera que deseen - lo que significa una muerte miserable y horrorosa. Los investigadores descubrieron horrores inimaginables y llegaron a la conclusión de que “las condiciones en las granjas de producción de piel de China son una violación flagrante de las normas más elementales de bienestar animal... Durante sus vidas así­ como durante el indescriptible sacrificio, a estos animales se les ha privado del más simple acto de bondad”. "

Un infierno en vida

En estas granjas, los zorros, visones, conejos y otros animales caminan y tiritan en jaulas de hierro a la intemperie, donde se exponen a fuertes aguaceros, frí­as noches y, en otros momentos, al ardiente sol. Las madres, enloquecidas por el gran maltrato y el intenso encierro que no les brinda donde esconderse para el parto, a menudo matan a sus crí­as después de parirlas. Las enfermedades y las lesiones son la norma y los animales se comen sus propias extremidades y se lanzan repetidamente contra las barras de las jaulas, ví­ctimas de la psicosis inducida por la ansiedad.

¿Existe un esqueleto en su armario?

La globalización en el uso de las pieles ha imposibilitado el conocimiento sobre la procedencia de estos productos. Las pieles se comercian en las subastas internacionales y se compran y distribuyen a todos los fabricantes del mundo. Por regla general, los productos acabados son exportados. China suministra más del 50% de las prendas de piel acabadas que se importan para la venta en Estados Unidos. Incluso si la etiqueta de una prenda de piel dice que fue fabricada en un paí­s europeo, los animales que se destinaron para ese producto se criaron y sacrificaron en cualquier otro lugar - posiblemente en una granja de producción de pieles de China, donde no existe regulación alguna para este menester.

Dado que el origen de una pieza de piel no se puede rastrear, todos aquellos que usen cualquier tipo de prenda de piel son culpables de la existencia de estas horrorosas condiciones en las granjas chinas de producción de piel. La única forma de evitar esta inimaginable crueldad es mediante el cese del uso de cualquier piel.

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