Sindic d'Aran: "El oso pardo no merece su reintroducción en el Pirineo"

El Síndico de Aran, Francesc Boya, ha opinado el miércoles pasado que el oso pardo "no se merece" el programa "Life" de reintroducción en el Pirineo.

Por esto, el Consejo General d'Aran pedirá a la Generalitat de Cataluña, al Ministerio de Medio Ambiente y al Gobierno Francés, el fin del programa de reintroducción del oso pardo en el Pirineo. Para Boya, la Administración "ha de conducir esta situación para que no acabe en tragedia, si puede, colocando equipos de seguimiento a los animales y todo lo que haga falta para que la población esté segura y los osos, controlados, dentro de lo posible".

Mientras, la Fiscalia de la Audiencia de Lleida ha admitido a trámite la denuncia por promover la captura de la osa Hvala, presentada por la Asociación Ecologista IPCENA. Los ecologistas acusan al Consejo de Aran y la Generalitat de un "Delito contra los recursos naturales y la vida silvestre" por querer atrapar a la osa que la semana pasada atacó a un cazador en la Vall d'Aran.

Mientras, la Asociación IPCENA ha comenzado a juntar firmas para que no se detenga la reintroducción, y poniendo de relieve la ILEGALIDAD de cualquier acción que se emprenda contra un ejemplar de una especie protegida. AnimaNaturalis ha adherido a la campaña, y te invita a tomar acción para proteger a los osos.

¿Qué puedes hacer?

 


Finalmente para la reflexión y difusión, dejamos un interesante artículo del técnico forestal Carles Vivé, publicado en El Periódico 2/11/2008.

Conflicto permanente

Ni el oso pirenaico ni el lobo atacan al hombre

En otoño del año 1945, en la Ribera de Cardós se cazó por última vez un oso en Catalunya. En 1912 se había cazado el último oso en el Vall d'Aran cerca del lago Llevert. El oso (ursus arctos), como el lobo, ha estado en conflicto permanente con los intereses del hombre. Por ello, en muchos lugares, las dos especies han sido perseguidas hasta la extinción. Del oso y del lobo existen muchas leyendas y se dicen muchas cosas. La mayoría de ellas solo son realidad en la propia imaginación. Ni el oso pirenaico ni el lobo atacan al hombre. Más bien al contrario: huyen de él todo lo que pueden. Lo que sí hace el lobo es matar a los perros, con los que tiene una enemistad casi odiosa.

El oso pirenaico es un animal omnívoro en mayúsculas, con un olfato sin precedentes, un gran oído y, en cambio, una vista pobre. En los Pirineos come principalmente diversas plantas como la chufera (conopodium majors), el ajo de oso y el arándano. Tiene una gran predilección por las grosellas, las fresas, los boletos y los níscalos. Le gustan mucho los huevos de perdiz, de gallo salvaje, los gusanos y las hormigas. También los pequeños mamíferos como ratones y topos, y ocasionalmente come carroñas de otros animales. Digo todo esto para que el lector no crea que hablamos de un gran depredador, sino de un gran gurmet, con capacidades de memoria, previsión, estrategia y cautela que le definen como a un animal de un psiquismo superior.

La reintroducción del oso en el Pirineo trajo discordia desde el primer momento. Como su presencia ya era únicamente testimonial y casi extinguida, uno se había acostumbrado a prescindir de su compañía. El Vall d'Aran, tan orográficamente accidentado y con pendientes de vértigo, con bosques frondosos ya sean de coníferas, caducifolios o mixtos, de pinos, abetos, hayas, abedules, cerezos, avellanos, y suelos blandos y húmedos con espesas capas de humus, es pintiparado para la existencia y supervivencia del oso. Por eso, muchos de los osos que fueron liberados en Francia se van hacia el Vall d'Aran, donde se encuentran como en casa, y, dada su extensión, todavía puede acoger a muchos más.

El oso muestra una especial predilección por comer corderos, vacas y caballos, así como por la miel, por la que tiene especial devoción. De este modo, entra en conflicto permanente con el hombre, y de ahí viene todo el berenjenal. Otras comunidades autónomas, como Asturias y Cantabria, tienen más de 100 osos y cuatro veces más lobos, y conviven la mar de bien.

ES CIERTO QUE mientras haya osos habrá problemas y ataques a los rebaños y daños a las colmenas, pero esto no significa que el hombre y el oso no puedan cohabitar. Otra cosa es que nos hayamos olvidado. La Administración tiene que indemnizar, sin ponerles problemas, a los ganaderos que hayan sufrido daños o perdido ganado. El presunto ataque de la osa al cazador de la semana pasada ha desencadenado una guerra feroz.

Creo que primero tendríamos que saber con exactitud si ha sido un ataque por parte del oso o un atropello al cazador apostado a su paso. Y digo esto porque esta cuestión solo la saben el cazador y la osa (¡si ella pudiese hablar!). Y lo digo con mucho respeto por el cazador, porque a todos nos ha ocurrido quedarnos parados y estupefactos al ver venir a un animal de grandes proporciones directo hacia nosotros. Si este presunto ataque fuese un atropello accidental en el que la osa con la garra aparta al cazador previamente atropellado, ocasionándole las heridas, no se habría desencadenado todo este jaleo.

Por otra parte, la captura de la osa me parece atrevida, y hacerlo con dardos anestésicos también me parece más que complicado. Si, por lo que sea, el animal muere durante la captura, tendremos un embrollo de proporciones gigantescas. La idea de disponer de una sección de especialistas para que hagan el seguimiento del oso me parece una buena medida, como la que han impulsado los gobiernos de Asturias y de Cantabria, y que ha dado unos resultados excelentes. Si nos dedicamos a eliminar a todos los animales que por una razón u otra nos molestan, no tardaremos mucho en eliminarnos a nosotros mismos.

En realidad, también lo estamos haciendo ya.

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