Niveles de implicación moral hacia los animales
Varias son las posturas que uno puede adoptar ante la terrible situación por la que pasan miles de millones de animales sometidos a la egoÃÂsta voluntad del hombre. La postura mayoritaria se caracteriza por una cierta beligerancia ante todo tipo de injusticias que se salgan de lo común, como el apaleamiento de un perro o la matanza de un gato. Sin embargo, estas personas tienen poco (o nada) que objetar ante actos igualmente inmorales como sacrificar cruelmente a millones de animales con el objetivo de lucir sus preciadas pieles. Esto es debido a la doble moral que impera en la sociedad actual. Esta postura no es una verdadera moral, dado que valora de forma distinta actos que son iguales desde el punto de vista ético.
La postura anterior puede degenerar en una total falta de ética cuando se anteponen los intereses personales a cualquier tipo de consideración moral. La pasividad ante todo tipo de injusticias hacia los animales, caracterÃÂstica de las dos posiciones anteriores, goza de una aceptación fuera de toda duda en la sociedad que nos ha tocado vivir, en la que los animales no humanos han sido despojados injustamente de unos derechos tan fundamentales como el derecho a la vida, a la libertad o a no ser torturados.
Otra postura a tener en cuenta es la de aquellos que abogan por el bienestar animal. La idea básica de este movimiento (denominado bienestarismo) es la de no causar sufrimientos innecesarios a los animales. Obviamente, el nivel de implicación moral hacia los animales de los bienestaristas es mucho mayor que el de las dos posturas anteriores. Sin embargo, el concepto “necesario”, que es clave en la filosofÃÂa bienestarista, puede llegar a tener múltiples interpretaciones. AsÃÂ, cuando prácticamente todos los bienestaristas están en contra de los experimentos dolorosos realizados sobre animales vivos cuando el fin es la producción de cosméticos o productos de limpieza, no todos reprueban los experimentos de la investigación médica o la farmacológica. Los partidarios de estos últimos experimentos suelen recurrir al argumento de la contribución de éstos a la lucha contra las enfermedades que afectan a millones de seres humanos en todo el mundo.
Hay muchos otros frentes de lucha de los bienestaristas, como la vivisección, la investigación con primates, los xenotrasplantes, el abandono de animales domésticos o la ganaderÃÂa intensiva. Este último punto es de crucial importancia, y son muy pocos los bienestaristas que aceptan de buen grado todas las barbaridades que se les hace sufrir a los animales confinados durante toda su vida en unas diminutas jaulas. La opción mayoritaria dentro de este movimiento es la denominada ganaderÃÂa responsable. Se trata, en esencia, de no forzar a los animales a un modo de vida contrario a su naturaleza: los patos tienen que poder nadar en el agua, y las vacas tienen que poder andar por el prado y comer hierba.
Está claro que el nivel de implicación moral de los que optan por este movimiento es bastante elevado. Sin embargo, la mayorÃÂa no logra deshacerse de una serie de prejuicios que son, a todas luces, erróneos. Muchos de estos prejuicios están relacionados directamente con el vegetarianismo. Estos son algunos de los más usuales:
- Las dietas vegetarianas a veces son unilaterales y descompensadas, por lo que la salud puede resentirse.
Está más que comprobado que una dieta libre de cualquier tipo de explotación animal, como es la dieta vegana, puede resultar completamente saludable.
- La comida de unos animales por otros es un rasgo de las cadenas tróficas de la naturaleza, que como tal no tiene nada de moral ni inmoral.
Todo acto del ser humano que genere un sufrimiento innecesario es inmoral, y como tal debe ser evitado.
- Si no fueran comidos por los humanos, los animales de granja o no existirÃÂan, o serÃÂan comidos por otros depredadores.
Si de lo que se trata es evitar todo sufrimiento innecesario, es preferible que se extinga toda una especie animal a que se someta a todos sus individuos a unas condiciones de vida inaceptables.
- El vegetarianismo no es una consecuencia necesaria de nuestros argumentos morales.
Precisamente porque el vegetarianismo (estricto) es una dieta respetuosa con los derechos de los animales, es una consecuencia necesaria de nuestros argumentos morales.
El último escalón en esta escalera de implicación moral es el denominado movimiento de la liberación animal (o liberacionismo). Ésta es la única postura que valora a los animales como seres sintientes y con intereses propios. Por esto, considera necesario devolverles los derechos básicos a la vida, a la libertad y a no ser torturados, que tan injustamente les han sido arrebatados.
Existen muchas otras posturas que no han sido citadas aquàexpresamente; sin embargo, todas ellas son mezclas de las anteriores. Éste es el caso de una nueva postura denominada nuevo bienestarismo. El fin último de esta postura es, al igual que el de los liberacionistas, la abolición de todo tipo de explotación animal. Sin embargo, consideran que este objetivo es posible únicamente adoptando una serie de medidas bienestaristas a corto plazo.
Desde un punto de vista ético, la única discriminación válida es aquella que distingue entre seres dotados con la capacidad de sufrir (los animales) y aquellos que carecen por completo de dicha capacidad (las plantas). Cualquier otro tipo de discriminación (egoÃÂsmo, sexismo, racismo, nacionalismo, especismo…) es totalmente inaceptable. La sociedad occidental ya ha superado, en cierta medida, algunas de estas discriminaciones, como el sexismo o el racismo. En todos estos casos, la conciencia de grupo y la capacidad de organizarse de los colectivos discriminados fueron claves en su lucha para liberarse de su calvario particular. Sin embargo, los animales no humanos carecen, en general, de semejantes capacidades. No podemos esperar que los cerdos se alcen contra la especie que ha estado torturando y asesinando cruelmente a sus antepasados. Debe ser la misma especie que los sometió la que tiene que ceder por propia voluntad. El movimiento de la liberación animal lucha para que esto ocurra cuanto antes. Y yo me alegro por ello.
David Estellés










