El informe estima que eliminar progresivamente las granjas peleteras que aún existen en la UE tendría un coste aproximado de 144 millones de euros, mientras que la aplicación de nuevos estándares de bienestar podría costar entre 201 y 920 millones de euros, dependiendo de las medidas que se introdujeran, durante un periodo de transición de cinco años.
Estas conclusiones llegan mientras la Comisión Europea (CE) estudia su respuesta a la Iniciativa Ciudadana Europea Fur Free Europe, en la que más de 1,5 millones de personas pedimos la prohibición de la cría de animales para obtener pieles y de la comercialización de productos de piel procedentes de animales criados en granjas en el mercado de la UE.
El informe destaca que la eliminación progresiva representa un coste de transición puntual, frente a los costes asociados al mantenimiento de la producción de pieles bajo nuevos estándares. Si la UE optara por introducir nuevos estándares, sería necesario utilizar fondos públicos no solo para apoyar su aplicación, sino también para mantener una industria que ya genera importantes costes sociales y ambientales.
Investigaciones anteriores estiman que la cría de animales para obtener pieles genera unos costes para la sociedad de aproximadamente 446 millones de euros al año debido a los perjuicios derivados de la contaminación, el uso de recursos, las molestias y perjuicios para las comunidades locales y las especies exóticas invasoras.
Las organizaciones de protección animal llevamos años alertando de que cambiar los estándares no puede resolver los problemas fundamentales de bienestar asociados al mantenimiento de especies silvestres en sistemas basados en jaulas, un argumento que incluso la opinión científica de la EFSA dejó claramente de manifiesto. Por ejemplo, los visones, animales semiacuáticos cuyos territorios en libertad pueden extenderse hasta 7,5 kilómetros de longitud, podrían disponer en las granjas peleteras de un espacio de bastante menos de un metro cuadrado.
Las evidencias recientes procedentes de granjas peleteras demuestran que persisten graves problemas de bienestar. Una investigación realizada este mes en granjas peleteras de Finlandia mostró zorros extremadamente obesos, criados para alcanzar un tamaño excesivo, y animales con dificultades para desplazarse y con pliegues de piel que les cubrían los ojos. Todo ello a pesar de los reiterados compromisos asumidos por la industria peletera durante décadas para abordar los problemas relacionados con la cría y el bienestar.
Al proponer nuevos estándares, la CE correría el riesgo de no superar la prueba de Better Regulation, al añadir costes, complejidad y cargas de control y aplicación sin resolver de manera efectiva el problema de bienestar que dichas medidas pretenden abordar.
24 Estados miembros ya han prohibido, prohibido parcialmente o están en proceso de prohibir la cría de animales para obtener pieles, por motivos morales y de salud pública, y la ciudadanía ha mostrado de forma continuada un fuerte apoyo a una prohibición.
Europa ya ha pasado por algo similar: las jaulas convencionales para gallinas ponedoras fueron sustituidas por jaulas enriquecidas con estándares más elevados, lo que obligó a los ganaderos a adaptarse y realizar inversiones, y actualmente la política de la UE avanza finalmente hacia la eliminación de las jaulas por completo. Teniendo en cuenta que la EFSA ya ha señalado la necesidad de una reforma fundamental de los actuales sistemas de cría de animales para obtener pieles, los responsables políticos deberían preguntarse si otro estándar intermedio y costoso no corre el riesgo de repetir ese mismo ciclo regulatorio.
Foto: Jo-Anne McArthur / We Animals Archive
