Una treintena de activistas de AnimaNaturalis exigen en Valencia el fin del tiro y arrastre

Unos treinta activistas de AnimaNaturalis se concentraron el domingo 27 de septiembre frente al Ayuntamiento de Valencia para exigir el fin de esta práctica, mientras la ciudad celebra un nuevo concurso federado de tiro y arrastre. Portaban carteles con los lemas "No nacieron para cargar" y "Esto no es deporte", y mostraron herraduras ensangrentadas como recordatorio del sufrimiento que denuncian.

27 septiembre 2026
Valencia, España.
Una treintena de activistas de AnimaNaturalis exigen en Valencia el fin del tiro y arrastre

Mientras el Ayuntamiento de Valencia celebra este año la vigésima edición de su Concurso de Tiro y Arrastre "Ciudad de Valencia", con jornadas repartidas entre septiembre y octubre, treinta personas se plantaron frente a sus puertas para preguntar cuántas ediciones más hará falta para que la palabra "tradición" deje de servir de coartada al sufrimiento animal.

El tiro y arrastre obliga a caballos a arrastrar, sobre una pista de arena que dificulta aún más el esfuerzo, cargas de cientos de kilos mientras, según denuncias documentadas durante años, reciben golpes para forzarlos a avanzar. Desde 2017, activistas y organizaciones han entregado a la Consellería de Agricultura registros de episodios de maltrato —golpes, varazos, caídas— sin que ello haya frenado el respaldo institucional a la actividad.

"Cada septiembre volvemos a ver lo mismo: caballos agotados arrastrando cargas que no eligieron llevar, mientras se sigue llamando a esto tradición. Salimos a la calle para decir que en 2026 esa palabra ya no puede servir de excusa para el sufrimiento animal", denuncia Cala Lobo, portavoz de AnimaNaturalis en Valencia.

Un estudio financiado por quien organiza la competición

El único estudio científico realizado hasta la fecha sobre esta práctica, publicado en 2023 por investigadores de la CEU Cardenal Herrera bajo el título El caballo de tiro y arrastre valenciano. Evaluación de su actividad física, plantea serias dudas sobre su independencia. El proyecto fue financiado con 10.000 euros por la Diputación de Valencia y realizado con la colaboración directa de la Federación de Tiro y Arrastre Valenciano, la misma entidad organizadora de la actividad estudiada.

Su principal conclusión —que los caballos "no sufren estrés" durante la competición— se sostiene en un único biomarcador, los niveles de cortisol antes y después del ejercicio. Es una metodología que la propia literatura científica sobre bienestar animal considera insuficiente por sí sola: no todos los factores de estrés elevan el cortisol, y esta hormona tiene una vida media corta y una alta variabilidad que dificultan extraer conclusiones definitivas a partir de una sola medición.

"Un estudio pagado por quien organiza la competición y prologado por sus propios responsables no puede presentarse como garantía de bienestar. Si de verdad quieren saber si estos animales sufren, que lo evalúe alguien sin ningún interés en el resultado", señala Brooke Spurling, coordinadora de AnimaNaturalis en Valencia. El propio reglamento de la Federación prohíbe expresamente el uso de varas o cualquier trato violento hacia los caballos, una norma que, según las denuncias recabadas, se incumple de forma reiterada sin consecuencias.

El rechazo crece en la calle, el dinero sigue en las instituciones

El rechazo social hacia este tipo de prácticas es mayoritario y creciente. Según el estudio Percepciones de la naturaleza y los animales (2025) de la Fundación BBVA, un 76% de la población española considera "totalmente inaceptable" el uso de animales para el entretenimiento en fiestas locales, frente a apenas un 4% que lo ve legítimo; la cifra sube al 84% cuando se pregunta por el uso de animales en circos. El propio informe constata que este rechazo ha crecido de forma sostenida en la última década.

A esa distancia entre la calle y las instituciones se suma una contradicción legal. La Ley 7/2023, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, excluye de su ámbito de protección los espectáculos taurinos tradicionales autorizados, pero no contempla una excepción equivalente para el tiro y arrastre, que en teoría permanece sujeto a las obligaciones generales de bienestar animal pese a seguir celebrándose con normalidad y respaldo institucional.

Para AnimaNaturalis, mantener esta imagen en pleno 2026 supone seguir normalizando el sufrimiento animal bajo la etiqueta de costumbre, mientras administraciones autonómicas y locales continúan subvencionando y amparando la actividad año tras año.

Lo que tú puedes hacer para que esto termine

Puedes empezar por algo tan sencillo como no acudir a este tipo de concursos ni normalizarlos en conversaciones con tu entorno, y por exigir a tu ayuntamiento que retire cualquier financiación o cobertura institucional a actividades que impliquen sufrimiento animal. También puedes sumar tu voz a la de quienes ya han salido a la calle, difundiendo esta denuncia y apoyando el trabajo de las organizaciones que documentan y visibilizan estos casos.

"Pedimos al Ayuntamiento de Valencia que deje de dar cobertura a una actividad que lleva años señalada por maltrato. No es una cuestión de gustos ni de folclore: es sufrimiento animal documentado, y las instituciones no pueden seguir mirando hacia otro lado", añade Lobo.

Las herraduras ensangrentadas que treinta activistas alzaron frente al Ayuntamiento de Valencia no son un símbolo abstracto: representan a caballos concretos, en concursos concretos, que se siguen celebrando esta misma semana a pocos kilómetros de allí. Ninguna tradición debería sostenerse sobre ese peso.

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