En julio de 2026, Daganzo de Arriba (Madrid) volvió a tener toros en el ruedo después de quince años sin corridas. Los recuperó la Fiesta del Toro, el circuito que organiza la Fundación Toro de Lidia con dinero de la Comunidad de Madrid: 25 festejos en 17 municipios y 1,7 millones de euros para esa edición, según la propia Comunidad. Quien tenía menos de 18 años entraba gratis.
La división es sencilla: 68.000 euros públicos por festejo, de media. Y ese circuito es solo una de las partidas.
El proyecto para 2027 eleva el programa de Asuntos Taurinos a 7,6 millones. En 2024 eran 4,2 millones; en 2025, 4,5; en 2026, 7,2. En dos años, un 69 % más. Las cuentas se debaten ahora en la Asamblea de Madrid, donde el PP tiene mayoría absoluta y se prevé aprobarlas en un pleno a mediados de diciembre. Su tramitación coincide con la campaña de las elecciones generales del 29 de noviembre.
Repartido por días, son más de 20.800 euros diarios durante todo 2027 para sostener la tauromaquia. “Un presupuesto es lo más sincero que escribe un gobierno. El de Madrid lleva años escribiendo la misma frase, y cada vez con letra más grande”, afirma Aïda Gascón, directora de AnimaNaturalis.
La partida no crece sola: alguien la empuja
Ayuso nunca ha ocultado de qué lado está. En marzo de 2022, al recoger en Las Ventas el Premio Especial Plaza1 por su defensa de la tauromaquia, lanzó una advertencia: “Los enemigos de la fiesta lo van a tener muy difícil aquí en Madrid”.
Cumplió. En mayo de 2024, el Ministerio de Cultura de Ernest Urtasun suprimió el Premio Nacional de Tauromaquia. En enero de 2025, Ayuso presentó en la Real Casa de Correos un premio sustituto, con la misma dotación de 30.000 euros, respaldado por el Senado, nueve comunidades autónomas y la Fundación Toro de Lidia.
Después llegó el dinero. En octubre de 2025, la consejera de Economía, Rocío Albert, presentó unas cuentas para 2026 que subían la partida taurina casi un 60 % y defendió “fomentar la cultura del toro”, según recogió Vozpópuli. Ese mismo mes, el Ayuntamiento de José Luis Martínez-Almeida cedió a la Comunidad, sin fecha de fin, la Venta del Batán en la Casa de Campo.
En febrero de 2026, en la presentación de la Feria de San Isidro, Ayuso subió el tono: “Allá donde se prohíbe el toreo desaparece la libertad”. En abril, la Comunidad abrió una nueva línea de ayudas de 50.000 euros para peñas y asociaciones que promuevan la tauromaquia, con hasta 3.000 euros por entidad y la posibilidad de cobrar el 100 % por adelantado y sin garantía. En julio, la Fiesta del Toro celebró su sexta edición, con la final de la Copa Chenel por primera vez en Las Ventas.
Siete años de mandato, una misma dirección. La curva del presupuesto es ese discurso traducido a euros.
Una fundación, 1,7 millones y una auditoría pendiente
Según el proyecto, casi la mitad del dinero de 2027, 3,5 millones, irá a la restauración de Las Ventas: corrales y zonas anejas, desbroce, arbolado y acondicionamiento de la parcela. Otros 1,7 millones irán a la Fundación Toro de Lidia para la Fiesta del Toro en municipios de hasta 20.000 habitantes. Hay más de 500.000 euros en transferencias a ayuntamientos y entidades sin ánimo de lucro y cerca de 900.000 en personal. El resto se reparte entre la corrida de la Beneficencia, la goyesca del 2 de mayo, exposiciones y las escuelas taurinas, entre ellas la José Cubero “Yiyo”.
Una parte del gasto tiene defensa más allá del PP. Las Ventas es Bien de Interés Cultural, y el PSOE-M considera necesaria su reforma tras años de abandono. La discusión de fondo está en la Fundación. “No existe concurrencia ni transparencia”, sostiene el diputado socialista Juan Luis García, que duda incluso de la legalidad del convenio.
No es el único. En marzo de 2026, a petición de Más Madrid, la Asamblea acordó pedir a la Cámara de Cuentas que fiscalice el dinero público entregado a la Fundación y los convenios firmados entre 2021 y 2025, según informó El Debate. Más Madrid sostiene que la financiación de la Fundación se ha duplicado desde 2021, que una sola empresa, Espectáculos Marisma, concentra más del 30 % de los fondos para festejos en municipios, y que se firmaron adendas para incluir actividades ya celebradas. Su portavoz, Manuela Bergerot, llamó a la Fundación “un chiringuito” pensado para regar de dinero público la tauromaquia.
El PP no se opuso a la fiscalización y la presentó como un ejercicio de transparencia. Vox también criticó el modo en que se conceden esas subvenciones. Mientras tanto, el proyecto de 2027 mantiene los 1,7 millones intactos [CONFIRMAR: estado de la fiscalización de la Cámara de Cuentas].
La Casa de Campo, a la medida del toro
La Venta del Batán ocupa 65.215 metros cuadrados dentro de la Casa de Campo, el mayor parque público de la ciudad. El Ayuntamiento valoró los terrenos en algo más de 2,6 millones de euros y los cedió sin cobrar nada. Ya entonces, según elDiario.es, el acuerdo preveía novilladas con muerte de los animales, tentaderos y jornadas para colegios.
Ahora la Comunidad va más lejos. En octubre de 2026 incoó la modificación de la declaración BIC de la Casa de Campo. La propuesta permite en la Venta del Batán espectáculos taurinos con muerte o sin ella, ferias y congresos, restauración, pequeño comercio vinculado al toreo y viviendas para el personal. El expediente salió a información pública durante un mes [CONFIRMAR: fechas exactas del plazo en el BOCM].
La Consejería de Cultura asegura que el cambio “mantiene los valores y la categoría del bien” y que lo único nuevo es la restauración. La concejala de Más Madrid Cuca Sánchez ya había advertido que el proyecto chocaba de frente con la protección del parque. El texto del expediente permitirá comprobar quién tiene razón.
Lo que se paga y lo que se elige
El Gobierno regional tiene un argumento que conviene escuchar: la Feria de San Isidro 2026 reunió a 611.818 espectadores en 28 tardes y batió su récord de abonos, con 18.520, según la Comunidad. Para la Consejería, ese éxito justifica seguir invirtiendo.
Pero el argumento se vuelve contra sí mismo. Ecologistas en Acción responde que un espectáculo que llena la plaza no debería necesitar tanto dinero público, y que en los municipios pequeños depende casi por completo de las ayudas. Daganzo lo ilustra: quince años sin corridas, hasta que llegó el circuito subvencionado.
Los 7,6 millones son apenas el 0,02 % del presupuesto total, de 32.911,5 millones. Lo que se discute, por tanto, son las prioridades. La Consejería de Cultura, con 314,3 millones, es la menos dotada de todo el proyecto, y Más Madrid denuncia que ha perdido 21 millones desde 2023. El proyecto Milla Canal recibe 7,5 millones: casi exactamente lo mismo que el toro.
Hay otra forma de gastar ese dinero, y no exige grandes reformas. Bastaría con que la financiación pública dejara de sostener espectáculos en los que los toros son matados en público, y con que cada euro que hoy recibe la Fundación pasara por concurrencia y control. La fiscalización pedida en la Asamblea apunta en esa dirección. Su límite es evidente: con mayoría absoluta, el proyecto se aprobará previsiblemente sin cambios sustanciales.
“Nadie pide a Ayuso que deje de ir a los toros. Pedimos que deje de pagarlos con el dinero de todos, y que ningún menor aprenda, desde una entrada gratuita, que la muerte de un animal es una fiesta”, señala Gascón.
Antes del 29-N, la pregunta es para todos los partidos
Esta partida la decide el Gobierno de Madrid, pero el dinero público para la tauromaquia es una decisión política en todas partes, y las decisiones políticas empiezan en los programas. Por eso, ante las elecciones generales del 29 de noviembre, Agenda Animal #29N pide a los partidos compromisos concretos y por escrito para defender a los animales. No pide el voto para ninguna formación: muestra qué se compromete a hacer cada una.
Puedes hacer dos cosas hoy. Firma Agenda Animal #29N para que tu nombre se sume a la petición. Y comparte este artículo con alguien que no sepa cuánto cuesta cada tarde de toros a quienes nunca pisan una plaza. Si quieres que esta vigilancia continúe, hazte socio o socia de AnimaNaturalis: es lo que nos permite leer cada presupuesto línea a línea.
“Los presupuestos se aprueban en diciembre, pero las prioridades se eligen antes. Que cada partido diga por escrito qué piensa hacer con el dinero que hoy se va a matar toros”, concluye Gascón.
