Palma repite la promesa de retirar los caballos de las calesas

El Ayuntamiento y los caleseros de la ciudad firmaron el 19 de marzo de 2026 un segundo acuerdo para sustituir los carruajes de tracción animal por vehículos eléctricos, cuatro años después de que el primero quedara en papel mojado. Esta vez no hay fecha límite comprometida por escrito ni un plan para los caballos que queden fuera de servicio. ¿Qué garantiza que la historia no se repita?

03 septiembre 2026
Palma, España.
Palma repite la promesa de retirar los caballos de las calesas

Dos veces en cuatro años, el Ajuntament de Palma ha anunciado el fin de los caballos en las calesas turísticas de la ciudad. La primera, aprobada en pleno en 2022 a iniciativa de Ciudadanos, sí llevaba fecha: 2024 sería el año en que ningún equino volvería a tirar de un carruaje. El plazo llegó y se fue sin que un solo caballo dejara el servicio.

El intento no murió del todo en 2022. En abril de 2023, el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 envió a Cort un convenio que cubría el 100% del coste de las galeras eléctricas, con 250.000 euros ya disponibles. El cambio de equipo de gobierno tras las elecciones de ese año paralizó el proceso: la nueva corporación afirmó que no existía partida presupuestaria para ejecutarlo, y la ayuda se perdió.

Mientras tanto, el sufrimiento documentado no se detuvo. El 8 de septiembre de 2025, apenas seis meses antes del nuevo pacto, dos caballos de galera se desplomaron en el centro de Palma en menos de tres días. Guillermo Amengual, presidente de Progrés en Verd y ex-coordinador de AnimaNaturalis en Islas Baleares, denunció que los animales llegan "totalmente exhaustos" al final del verano y acusó al Ayuntamiento de nula implicación en su protección.

"Palma ya prometió esto mismo en 2022 y lo incumplió; una segunda firma no vale nada si no viene acompañada de una ordenanza con fecha, sanción y seguimiento público", sostiene Aïda Gascón, directora de AnimaNaturalis en España.

Buenas intenciones, ningún compromiso

A diferencia del acuerdo de 2022, que sí fijaba 2024 como fecha límite en el texto aprobado, el pacto de marzo de 2026 no establece ningún calendario legal. El Ajuntament ha anunciado que "estudia las modificaciones normativas necesarias", pero no existe todavía una ordenanza aprobada ni una fecha de entrada en vigor. La única referencia temporal que circula —que las galeras eléctricas podrían estar operativas "el verano que viene"— procede de declaraciones informales de los propios caleseros, no de un texto municipal vinculante.

Tampoco hay acuerdo sobre qué ocurrirá con los caballos retirados. Ya en 2022 el propio Ajuntament reconocía que el futuro de los animales "no está claro", con varias posibilidades sobre la mesa —quedarse con los caleseros, ir a un refugio o pasar a la Policía Local— sin que ninguna se formalizara. Cuatro años después, el acuerdo de 2026 tampoco incluye ningún plan de rescate, ubicación o cuidado veterinario para los equinos que dejen de trabajar.

El contexto económico explica parte de la resistencia al blindaje legal: las 28 licencias de galera son vitalicias, transmisibles de padres a hijos, y su valor de mercado ronda los 100.000 euros. Un informe del Consell Consultiu impidió incluso eliminar esa transmisión intrafamiliar pese a las infracciones acumuladas.

"Un acuerdo voluntario se puede romper con el mismo silencio con el que se firmó; solo una norma con fecha de caducidad para la tracción animal y un destino digno para cada caballo cierra esa puerta", añade Gascón.

Lo que sí funciona

Otros municipios de Mallorca muestran que el blindaje legal, y no solo la buena voluntad, es lo que produce cambios duraderos. Capdepera prohibió la tracción animal en 2016 mediante ordenanza. Alcúdia modificó su reglamento municipal por unanimidad en diciembre de 2023, incorporando la sustitución por carruajes eléctricos homologados como norma escrita, no como gesto voluntario. Muro aprobó de forma definitiva su propio reglamento en julio de 2024, publicado en el Butlletí Oficial de les Illes Balears. Sant Llorenç des Cardassar tiene fijado 2032 como horizonte formal, según la cronología documentada por el partido Progrés en Verd.

En todos esos casos, la fecha y el mecanismo de sustitución quedaron recogidos en un texto normativo, no en una declaración de intenciones. Ese es exactamente el elemento que falta en el acuerdo de Palma de marzo de 2026: los 28 caleseros se han comprometido de forma voluntaria a financiar ellos mismos sus galeras eléctricas, valoradas en unos 40.000 euros cada una, pero ese compromiso no tiene hoy respaldo en una ordenanza aprobada ni consecuencias si no se cumple.

Que la segunda promesa no sea la segunda mentira

La historia reciente de Palma enseña que un anuncio en rueda de prensa no garantiza nada por sí solo: en 2022 ya hubo una fecha, un texto aprobado en pleno y hasta una subvención estatal, y aun así los caballos siguieron desplomándose en la calle hasta el verano de 2025. Tú puedes ayudar a que esta segunda vez sea diferente. Firma la petición de la campaña #StopGaleras de AnimaNaturalis, que ya reúne 7.229 firmas, y exige al Ajuntament de Palma una ordenanza con fecha vinculante y un plan formal de rescate para cada caballo retirado.

Comparte esta petición con quien conozcas en Mallorca o de visita en la isla: cada firma adicional presiona para que el acuerdo de marzo de 2026 no acabe, como el de 2022, en una promesa sin ejecutar. Hacerte socio o socia de AnimaNaturalis sostiene el trabajo de seguimiento normativo que hace posible detectar cuándo un compromiso público se está diluyendo en buenas palabras.

"La ciudadanía sensible al bienestar animal no puede bajar la guardia solo porque haya una foto de un apretón de manos; hay que vigilar cada trámite hasta que exista una ordenanza firmada y un caballo menos sufriendo al sol", afirma Gascón. Palma ya rompió una promesa en 2024; que no rompa una segunda en el nombre del bienestar de sus propios caballos depende, en buena parte, de quién esté vigilando.

Firma ahora en StopGaleras.org y exige un acuerdo con fecha, con ordenanza y con un destino digno para cada caballo de las calesas de Palma.