Desde el 13 de mayo de 2026, la petición para prohibir los disparos de caza en el entorno periurbano de Salamanca lleva más tiempo esperando respuesta de la Junta de Castilla y León que el verano anterior necesitó para llenar de tiros la zona del pabellón Würzburg, a pocos metros de viviendas y centros educativos. AnimaNaturalis se ha adherido ahora a esa solicitud, presentada originalmente por Adoptamiaus Protección Animal, para que el entorno situado entre Salamanca y Villares de la Reina sea declarado Zona de Seguridad y quede vetado al uso de armas de fuego.
El espacio en disputa no es un coto aislado en mitad del campo. Es el corredor que conecta la capital salmantina con Villares de la Reina a través de un carril bici y una senda peatonal impulsados por el propio Ayuntamiento de Salamanca, y que atraviesa el entorno de Ciudad Jardín, Las Bizarricas, el estadio Helmántico y el Polígono Los Villares. Allí, entre facultades universitarias, una residencia estudiantil, instalaciones deportivas y un centro infantil, continúan produciéndose disparos cada temporada de caza.
"No estamos hablando de un espacio aislado de uso exclusivamente cinegético. Estamos hablando de un entorno que utilizan diariamente familias, personas que pasean, hacen deporte, montan en bicicleta o salen con sus animales. En estas circunstancias, la Administración debería aplicar el principio de prevención y garantizar que estas actividades no generen un riesgo innecesario", señala Cristina Ibáñez, abogada de AnimaNaturalis.
Un corredor urbano convertido en zona de tiro
La denuncia no es nueva ni aislada. Adoptamiaus lleva años documentando disparos en este entorno y trasladando su preocupación a los ayuntamientos implicados, a la Junta de Castilla y León y a los cuerpos policiales, sin que la situación se haya resuelto. El verano pasado, los disparos se prolongaron durante semanas en las inmediaciones del pabellón Würzburg, en zonas próximas a viviendas y centros educativos.
A la inquietud vecinal se suma un indicio inquietante: la aparición reiterada de palomas heridas o muertas en plena vía pública, algunas con informes veterinarios que confirman la presencia de munición. Policía Nacional y Policía Local han reconocido recibir numerosas llamadas de residentes alarmados por los disparos junto a carriles bici, instalaciones deportivas y zonas frecuentadas por familias y menores.
La Ley 4/2021, de Caza y de Gestión Sostenible de los Recursos Cinegéticos de Castilla y León, prevé precisamente para casos así la figura de la Zona de Seguridad: un mecanismo, regulado en su artículo 30, que permite excluir del uso de armas de fuego los terrenos donde deben adoptarse medidas especiales para proteger a las personas y sus bienes. Es la herramienta que Adoptamiaus activó el 13 de mayo de 2026 y que, según las organizaciones, sigue sin obtener una respuesta formal de la Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio.
"Llevamos años intentando que alguien nos explique con claridad quién autoriza estas actuaciones, dónde pueden realizarse y qué controles existen. Mientras tanto, los vecinos y vecinas siguen escuchando disparos en un entorno que forma parte de su vida cotidiana", señala Teresa Marcos, representante de Adoptamiaus Protección Animal.
Nadie asume la responsabilidad
Detrás del silencio administrativo hay algo más que lentitud burocrática. Según ha podido documentarse, los cazadores que operan en la zona muestran autorizaciones emitidas por el Ayuntamiento de Villares de la Reina, pero este mismo Consistorio ha respondido formalmente que carece de competencias para conceder permisos cinegéticos, atribuyendo esa responsabilidad a la administración autonómica.
El propio Servicio Territorial de Medio Ambiente de la Junta ha llegado a denegar a las asociaciones protectoras el acceso al expediente cinegético, alegando que no son "parte interesada", pese a que la solicitud excluía expresamente cualquier dato personal protegido. La Autoridad Independiente en materia de Corrupción de Castilla y León ha constatado, además, que el Ayuntamiento de Villares de la Reina reconoce no disponer de un expediente administrativo específico sobre estas actuaciones, más allá de las facturas de la empresa que las gestiona.
Mientras las competencias se diluyen entre administraciones, la actividad cinegética continúa cada verano en un espacio de uso diario para cientos de personas, sin que exista claridad sobre quién debe vigilar que las distancias de seguridad respecto a viviendas, colegios y zonas deportivas se respeten. Este vacío de control es exactamente lo que la declaración de Zona de Seguridad vendría a cerrar: un marco claro, con una única autoridad responsable de garantizarlo.
Tu firma puede frenar los próximos disparos
Otros territorios de España han optado por ampliar de forma preventiva sus zonas de seguridad cinegética cuando el crecimiento urbano y el uso recreativo del territorio lo han hecho necesario, sin que ello suponga acabar con la actividad cinegética en el resto del término municipal. Es exactamente lo que piden ahora AnimaNaturalis y Adoptamiaus para el corredor entre Salamanca y Villares de la Reina: no una prohibición general de la caza, sino el reconocimiento de que ciertos espacios han dejado de ser compatibles con el uso de armas de fuego.
Si vives en Salamanca o pasas por este corredor en bicicleta, caminando o haciendo deporte, puedes sumar tu voz exigiendo a la Junta de Castilla y León que resuelva de una vez esta petición. Tu presión, sumada a la de cientos de vecinos y vecinas que llevan años denunciando lo mismo, es la que puede inclinar la balanza hacia la seguridad de las personas y de los animales que comparten este espacio.
"La existencia de autorizaciones administrativas para realizar una actividad cinegética no debería impedir que la Administración revise si ese uso es compatible con las características actuales del territorio y, especialmente, con la seguridad de las personas que utilizan estos espacios", añade Ibáñez.
Mientras la Junta de Castilla y León siga sin resolver la solicitud registrada aquel 13 de mayo, cada verano seguirá trayendo el mismo sonido junto al pabellón Würzburg y el resto del corredor periurbano: el de los disparos que la ley ya prevé cómo silenciar, si alguien decide aplicarla.
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