En julio de 2023, investigadores italianos se apostaron en la autopista A1, entre Milán y Bolonia, durante los días de alerta roja por calor extremo. Con un termómetro de pistola midieron la temperatura interior de los camiones que transportaban cerdos hacia los mataderos del norte de Italia: en uno de ellos registraron 51 °C; en otros cinco, más de 40 °C. La mayoría de los animales jadeaban con la boca abierta. Ninguno de los vehículos tenía bebederos instalados.
No es un caso aislado. En 2021, más de 2.600 bovinos embarcados en los puertos españoles de Tarragona y Cartagena permanecieron a la deriva durante casi dos meses en el Mediterráneo después de que Libia rechazara su entrada por un brote de lengua azul. Los animales, sin destino claro y con reservas de pienso al límite, pasaron semanas entre el mar y la burocracia mientras las autoridades competentes no actuaban.
"Estas imágenes no son excepciones: son el retrato de un sistema que considera el sufrimiento animal como un coste asumible del comercio", afirma Aïda Gascón, directora de AnimaNaturalis en España.
Una normativa de 2005 que ya no puede proteger a nadie
El reglamento europeo vigente prohíbe transportar animales de forma que les cause lesiones o sufrimiento innecesario, pero no fija una temperatura máxima para trayectos domésticos de menos de ocho horas, ni obliga a que los vehículos dispongan de bebederos. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha emitido en los últimos años cinco dictámenes científicos que acreditan que las normas actuales son insuficientes y que los animales transportados padecen con frecuencia un deterioro grave de su salud física y mental.
La revisión del reglamento, anunciada en el marco de la Estrategia Farm to Fork de la Comisión Europea, debería incorporar esas evidencias. Eurogroup for Animals, coalición europea de la que AnimaNaturalis forma parte, ha publicado un documento de posición detallado que propone, entre otras medidas: tiempos máximos de trayecto específicos por especie, la prohibición de transportar animales menores de 12 semanas, y límites de temperatura vinculantes alineados con las recomendaciones de la EFSA. Según Gascón, "la ciencia ya ha hecho su trabajo: ahora les toca a los legisladores hacer el suyo".
Los datos de una encuesta de enero de 2026 refuerzan esa exigencia: el 89% de la ciudadanía europea considera que transportar animales en condiciones de calor o frío extremos pone en riesgo su bienestar; el 84% apoya reglas más estrictas o la prohibición del transporte de animales gestantes; y el 83% cree que los animales muy jóvenes o no destetados no deberían realizar trayectos de larga distancia. El 80% opina que los trayectos largos causan sufrimiento innecesario.
La UE tiene una oportunidad histórica que no puede desperdiciar
La revisión del reglamento de transporte es, según las propias organizaciones que llevan años documentando esta crisis, una oportunidad que se da una vez en una generación. Las negociaciones en el Parlamento Europeo están en curso y su resultado determinará las condiciones en que millones de animales viajarán —o dejarán de viajar— durante los próximos veinte años. No actualizar la normativa con la ambición que exige la evidencia científica no sería solo un fracaso para los animales: sería, en palabras de la carta ciudadana impulsada por Eurogroup for Animals, "un atentado inaceptable contra la democracia", dado el respaldo masivo de la ciudadanía a una protección más exigente.
Puedes sumarte ahora a la acción ciudadana promovida por Eurogroup for Animals y sus organizaciones miembro, entre ellas AnimaNaturalis. La carta abierta dirigida a los representantes del Parlamento Europeo estará abierta hasta el 30 de septiembre de 2026 y exige que la revisión del reglamento de transporte recoja medidas reales, basadas en la ciencia, que pongan fin al sufrimiento sistémico de los animales durante el transporte.
"Cada firma cuenta, y cada firma le dice a un eurodiputado que la ciudadanía no está dispuesta a aceptar que la crueldad siga siendo legal", concluye Gascón. Miles de animales jadeando en camiones a 51°C, o a la deriva en el mar sin destino, están esperando que esa suma de voces sea suficiente.
