A las 11.30 horas de este sábado, frente al Monumento Espiral del Viento de Las Palmas de Gran Canaria, decenas de personas se han congregado para reclamar algo que, en realidad, ya había ocurrido dos días antes. El pasado 23 de julio, Nueva Pescanova presentó ante la Autoridad Portuaria de Las Palmas su desistimiento expreso del proyecto para instalar la primera granja industrial de pulpos del mundo, enterrando cinco años de tramitación abiertos en mayo de 2021.
La empresa había reservado 50 millones de euros para levantar unas instalaciones de más de 50.000 metros cuadrados en la dársena de La Esfinge, con las que pretendía producir 3.000 toneladas anuales de pulpo -más del 10% de la producción nacional-. Ese capital nunca llegó a convertirse en una sola jaula.
La concentración de este sábado ha sido convocada por AnimaNaturalis y Compassion in World Farming, con el respaldo de Greenpeace, Ecologistas en Acción y otras nueve organizaciones más. "Que una empresa con cincuenta millones de euros reservados no haya podido cumplir ni los requisitos ambientales mínimos dice mucho sobre la inviabilidad real de este modelo", afirma Aïda Gascón, directora de AnimaNaturalis en España.

Cinco años de trámites y un desenlace anunciado
El proyecto tropezó primero con una evaluación ambiental simplificada en la que se detectaron posibles efectos adversos significativos, entre ellos el riesgo de malos olores junto a la terminal de pasajeros y el deterioro de la calidad del agua portuaria. El Gobierno de Canarias obligó entonces a Nueva Pescanova a someterse a una evaluación ambiental ordinaria, más exhaustiva, un trámite que la empresa nunca llegó a iniciar.
"Se les hacía técnicamente complicado poder abordar todos los condicionantes", explicó la presidenta de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, Beatriz Calzada, en la rueda de prensa en la que confirmó el archivo del expediente.
Detrás de esa dificultad técnica, según AnimaNaturalis, hay años de presión científica y ciudadana: más de 42.000 correos electrónicos dirigidos a Calzada y una carta abierta firmada por más de 110 organizaciones, entregada el 24 de julio, según cifras facilitadas por la propia organización. "Esta victoria tiene fecha de caducidad si no se convierte en ley", advierte Cristina Ibáñez, abogada de AnimaNaturalis.
Los pulpos poseen un sistema nervioso complejo, con neuronas repartidas por sus ocho brazos, y muestran memoria, curiosidad y capacidad para resolver problemas y usar herramientas. La comunidad científica coincide en que sienten dolor, miedo y angustia, y que recuerdan las experiencias negativas. Son, además, animales solitarios: en cautividad y hacinamiento se han documentado casos de automutilación y canibalismo.
En libertad, exploran su entorno, se esconden en madrigueras, cambian de color y textura para camuflarse y, según ha podido documentarse, llegan a liderar grupos de caza junto a otras especies de peces. Encerrarlos en un tanque, sin estímulos, contradice todo lo que se sabe sobre su comportamiento natural.
"Un animal capaz de reconocer rostros humanos y resolver problemas complejos no puede reducirse a una cifra de producción", añade Gascón.

Un modelo insostenible para el planeta
A esto se suma que no existe ningún método capaz de aturdir a un pulpo antes de matarlo, lo que aumenta su sufrimiento en el momento del sacrificio. El informe publicado en octubre de 2025 por Compassion in World Farming calculó que la granja de Las Palmas habría necesitado hasta 28.000 toneladas de peces salvajes solo para alimentar a los pulpos durante su primer año de funcionamiento.
El proyecto añadía otros riesgos: vertidos de agua recirculada al mar, uso de antibióticos y otros productos químicos, emisiones de CO2 y contaminación lumínica capaz de afectar a otras especies marinas. Son impactos que, según los expertos, convertirían cualquier granja de pulpos en un problema ambiental incluso si superara todos los trámites administrativos.
Frente a este vacío legal -en España no existe hoy ninguna norma que prohíba específicamente la acuicultura intensiva de pulpos-, la entidad INTERCIDS propuso modificar la Ley 23/1984 de Cultivos Marinos para incorporar un nuevo artículo 2 bis que prohibiría la cría, comercialización y transporte de pulpos procedentes de acuicultura. Registrada el 11 de junio de 2025 por representantes de Sumar, ERC y Podemos, la proposición de ley fue publicada en el BOCG número 241-1 el 20 de junio y continúa pendiente de su toma en consideración por el pleno del Congreso.
"El momento de prohibirla es ahora", sostiene la abogada María González Lacabex, que defiende aplicar el principio de precaución a una actividad que, según ha podido documentarse, ya ha sido prohibida o está siendo estudiada en países como Estados Unidos y Chile.
El caso de Nueva Pescanova no cierra el debate en España: la Xunta de Galicia ha concedido en los últimos años licencias para proyectos similares, y nada impide legalmente que otra empresa retome mañana lo que Pescanova ha tenido que abandonar hoy.

Ahora depende del Congreso -y de ti
Tú puedes ayudar a que esa proposición de ley no se quede en un cajón. Pedir a tu grupo parlamentario que impulse su toma en consideración, firmar y compartir la campaña, y hablar de este caso son gestos pequeños que, sumados, ya han demostrado ser capaces de frenar una macrogranja de 50 millones de euros.
El precedente ya existe: fue la presión ciudadana, no solo la burocracia, la que llevó a Nueva Pescanova a rendirse. Multiplicar esa presión sobre el Congreso de los Diputados es, según AnimaNaturalis, el paso que falta para que ninguna otra empresa vuelva a intentarlo.
La plaza que este sábado se llenó en Las Palmas para exigir un archivo que ya se había firmado dos días antes es la misma que ahora empuja hacia el Congreso. "Hoy Las Palmas ha demostrado que ninguna macrogranja es inevitable si la sociedad decide plantarle cara. Ahora necesitamos que esa misma fuerza llegue hasta el Congreso", concluye Gascón.
Si crees que ningún pulpo debería nacer para una jaula, hazte socio o socia de AnimaNaturalis y ayuda a que la próxima granja que se intente en España sea, directamente, ilegal.

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