Es difícil tratar de explicar las diferentes actitudes culturales que existen en el mundo respecto a los perros, porque no hay ninguna cultura en la cual esas actitudes sean invariables. Algunas culturas son en general más benévolas con los perros que otras, pero dentro de cada una de ellas, hay quienes aman a los perros y quienes no.

  • Norteamérica, Europa occidental, y Australia


Poseer perros y gatos como animales domésticos es parte indiscutible de la idiosincrasia de Norteamérica, Europa y Australia. Y aunque no exista tolerancia con los perros callejeros, es más por razones del bienestar animal que porque la gente tenga algo contra los perros. En estas regiones del mundo se reconoce que tratarlos con crueldad es una actitud incorrecta, y -junto a los gatos y otros animales domésticos- se les concede cierto grado de protección legal.

  • Europa del este y Asia central del norte


En Europa del Este y Asia central del norte es común tener perros como animales domésticos, y también se tolera a veces una gran cantidad de perros callejeros, aunque las autoridades municipales rutinariamente los cazan y matan.

Tales autoridades son principalmente rezagos de gobiernos comunistas anteriores, en países que no han evolucionado completamente hacia la democracia, y donde a menudo se presta poca atención a las preocupaciones de grupos organizados o individuos en favor del bienestar animal.

Las batidas contra los perros son brutales y hasta pueden operar como industrias de pieles --donde se venden las pieles de los perros para beneficio de funcionarios del control animal. Los cargos de estos funcionarios son a menudo obtenidas por clientelismo.

  • Lejano oriente y Asia Sudoriental


En algunas regiones de Asía Oriental y Sur Oriental la gente come perros, pero ciertamente no en todas ellas. En Corea, en la región de China cercana a Corea y en la región meridional de China, la gente come perros y gatos. También es una práctica de Vietnam y Camboya, y en lugares de Tailandia, Birmania y Malasia donde viven muchos chinos.

Hay tribus, en alejados estados septentrionales de la India que también comen perros.

Alrededor de Beijing, China, no se comen perros, pero éstos tampoco han sido tolerados como animales domésticos por el gobierno comunista chino, quién considera que poseer animales domésticos es una muestra de decadencia, por lo que regularmente han purgado a los perros de la ciudad. En Beijing uno puede conseguir una licencia para poseer un perro, pero ésta cuesta el equivalente de muchos meses de salario. No obstante, hay quienes quieren a sus perros lo bastante para pagar el precio de una licencia. Los gatos han sido mejor tolerados por los comunistas chinos, porque los consideran útiles para proteger los suministros de alimentos.

  • India


En la India hay una antigua tradición de compasión para con todas las criaturas, evidente en las religiones originarias de la India: hinduismo, jainismo y budismo. La India es el único país del mundo donde la protección animal se contempla en la constitución. La constitución india establece la protección animal como deber del ciudadano indio, y los tribunales superiores han decretado ilegal la matanza como medio de control de la población de perros. Así y todo, individualmente, los animales pueden o no ser tratados con afecto. Los perros son considerados sucios por muchos, muy probablemente a causa de la rabia, peligro que siempre ha estado presente. Aunque mucha gente ama a los perros, cuando la opinión pública percibe que hay demasiada cantidad de perros vagabundos, entra en erupción un estado de opinión que pide librarse de ellos. Entonces los gobiernos de las ciudades comienzan los esfuerzos para exterminarlos (a veces en secreto) o de cazarlos para su expulsión fuera de los límites de la ciudad.

  • Medio oriente y el mundo islámico


Los perros parecen haber tenido un status más mucho más alto en el antiguo Medio Oriente que el que tienen hoy en día. Los egipcios tenían un dios perro llamado Anubis quién era el dios de la momificación, un papel muy importante. Los perros se mencionan en la Biblia, y probablemente siguieron a los hebreos de Egipto hacia lo que ahora es Israel y Palestina. Entre 1986 y 1990 los investigadores descubrieron 785 esqueletos de perros en un cementerio, como evidencia de que existió como animal doméstico en Ashkelon, Israel, entre los años 500 y 400 AC. Estos perros parecen haber sido lo que ahora llamamos perros callejeros. Al parecer vivieron como viven los perros callejeros modernos, muriendo también en una gama de edades y por una variedad de lesiones y de enfermedades comunes, aunque los consideraban lo suficientemente importantes como para enterrarlos cuidadosa e individualmente.

En el Medio Oriente y mundo islámico, los perros son tratados hoy con aspereza por la mayor parte de la gente. La rabia es muy frecuente en estas áreas, lo que puede explicar mucho el prejuicio contra los perros. Se encontrarán defensores del perro en el Medio Oriente, Africa del norte y Asia central meridional, y hay incluso algunas sociedades de protección, pero los mullahs del Islam militante hacen llamados regulares a las purgas brutales de perros, tanto domésticos como callejeros, principalmente porque saben que los occidentales generalmente aman a los perros.

Recientemente, en Afganistán, el Talibán quemó tres perros vivos en una exhibición pública, precisamente el mismo día que quemaron la embajada americana. Los tres perros fueron disfrazados de enemigos del Talibán, uno de ellos como el presidente norteamericano George Bush.

No creemos que sea un accidente que los déspotas -incluyendo los mullahs, los comunistas chinos, y el brutal alcalde de Bucarest, Rumania- rutinariamente demuestren su fuerza aplastando a los disidentes y matando perros cruelmente. Han estado en eso por tanto tiempo que los chinos tienen un dicho: matan el perro para asustar al mono.

  • Africa


Los perros vagos son comunes en toda el Africa sub-sahariana. El perro probablemente evolucionó en Africa ó de hecho, desarrollando una relación simbiótica con los primeros seres humanos, y siguiendo después a los grupos de seres humanos que salieron de África ó en las primeras migraciones hacia el Asia y de allí hacia el Pacífico sur y América, y después, en la segunda gran ola migratoria humana desde África hacia el subcontinente europeo.

Los estudiosos de las relaciones hombre-animal han comenzado a reconocer que los perros, casi ciertamente, domesticaron a los seres humanos y no a la inversa. El arqueólogo Dody Fugate, de Santa Fe, Nuevo México, y la investigadora Jennie Willis, de la Universidad de Estado de Colorado, explicaron en abril del año 2000 a la convención anual de la American Association for the Advancement of Science (Asociación Norteamericana para el Adelanto de la Ciencia) que mucho antes de que los seres humanos o sus antecesores evolucionaran, los caninos salvajes habían desarrollado ya la estructura social básica que después llegó a ser más o menos el modelo para la estructura social de los primates avanzados, incluyendo a los seres humanos. Es posible que los perros viajaran con, forrajeaban con y protegían a los seres humanos de otros carnívoros, incluso antes de que los seres humanos aprendieran a utilizar el fuego. La capacidad de los perros para el apego y cuidado de otros primates avanzados, no precisamente humanos, ha sido observada por Jane Goodall, que describe numerosos casos de perros que han cuidado de chimpancés en cautiverio. Ella dice haber conocido el caso de un perro que adoptó a un mono que se quedó huérfano en la selva.

  • América


El caso de los perros callejeros en América Latina es similar al de Africa y Asia. Sabemos que han estado en esta región hace tanto tiempo como la gente.


Una de mis historias preferidas de perros es sobre el perro amarillo de la Cueva de la Cripta (Crypt Cave), en el norte de Nevada, en los Estados Unidos. Este perro amarillo, cuyos restos momificados fueron encontrados dicha cueva, vivió probablemente hace aproximadamente 6,360 años.

Sabemos que el perro era amarillo porque los pelos sobrevivieron durante todos esos siglos. Sabemos que el perro amarillo era un animal doméstico, y que fue valorado como miembro de una familia humana porque lo enterraron cuidadosamente con flores en una estera tejida, en un lugar donde también fueron enterrados restos humanos con cuidados ceremoniales. Sabemos que el perro amarillo era un animal doméstico y no sólo un perro de trabajo porque en un cierto momento temprano de su vida sufrió una grave fractura en una pierna, por lo que después de ello no habría podido desplazarse con rapidez, y por tanto no habría sido de mucha ayuda para cazar o ahuyentar depredadores.

Aparentemente el perro amarillo fue alimentado por los seres humanos con quienes vivió por lo menos de tres o cuatro años después de la lesión. Esto fue hace seis mil años, en Norteamérica.

En la ciudad de Nueva York, en las cercanías donde estaba el ahora destruido World Trade Center, el arqueólogo Guillermo L. Calver hace aproximadamente 100 años descubrió un cementerio ceremonial de perros junto al río Harlem.

Celestine Bohlen explica en la edición del The New York Times en agosto del 2001: los americanos nativos que vivieron en el norte de la isla Manhattan entre el año 1000 y el 1500 A.C., compartieron una creencia todavía hoy sustentada por sus descendientes, en el moderno Delaware, en Oklahoma: que los perros tienen un papel especial como guardas de sus amos.

  • Destino del perro


Estábamos en New York City en agosto, apenas algunas semanas antes de la atrocidad de septiembre 11 (2001), en un autobús con destino al refugio animal North Shore Animal League, de Long Island, y mi hijo Wolf y yo hablábamos de cuán mal se tratan a los perros en el mundo. Le dije que hubiera deseado que los perros nunca hubieran evolucionado debido al trato tan cruel que padecen por parte de algunas personas. Wolf pensó durante algunos minutos, y después me dijo, mama, quizá los perros evolucionaron para guiar a los seres humanos hacia propósitos más altos. Bueno, ahora pienso que él puede tener razón.

A través de mitos y literatura antiguos o incluyendo los libros sagrados de la cristiandad, del judaísmo, del hinduismo y del islamó están las historias de dioses o de representantes de dioses que viene a la tierra disfrazados, para probar las mejores cualidades del ser humano. Estos emisarios generalmente proporcionan un signo acerca de su verdadera identidad y de la naturaleza de su misión, señal que pasa inadvertida excepto para las personas genuinamente buenas. Es fácil imaginarse a los perros como emisarios de lo divino, caminando entre nosotros como los ángeles de las antiguas escrituras, para probar el carácter de la gente. Los perros proporcionan una prueba moral casi perfecta para los seres humanos, puesto que están en todos los lugares y pueden ser víctimas fáciles. En la mayoría de las naciones del mundo se pueden cometer incluso los actos más atroces contra los perros, sin sufrir ninguna consecuencia. El único impedimento a la crueldad es la bondad dentro de cada corazón humano.

Pero incluso en los casos en que los seres humanos fallen en la prueba, los perros nos perdonan. Puedo imaginarme que el concepto de amor infinito, incondicional, que pensamos como divino, emerge de la naturaleza del perdón del perro.

Para mí, la pregunta nunca ha sido: ¿porqué debemos amar a los perros?, sino: ¿porqué los perros nos aman?.

Es quizá, como dice mi hijo, porque es el destino de los perros amarnos, y al hacerlo, de guiarnos hacia propósitos nobles. Para mí, esos altos propósitos serían el servir como administradores apacibles de la creación, más bien que como los tiranos crueles que a menudo parecemos ser. Si no podemos aprender amar al perro, quién nos ama tanto que puede seguirnos hasta cualquier confín de la Tierra, realmente, parece haber poca oportunidad de crear una regla de amor y de paz en la Tierra.

Creo que trabajar en favor de la protección animal es tan importante para las personas como para los animales, aunque la mayoría de la gente no lo comprenda todavía.

Gracias a aquellos de ustedes que trabajan para ayudar a los animales, que aman a los animales y que han encontrado para el perro un lugar en su corazón.

Kim Bartlett, editora del periódico ANIMAL PEOPLE