Denunciamos abusos durante eventos de becerradas en varias ciudades españolas este verano

AnimaNaturalis, CAS International y Empatiza Córdoba hemos presentado cinco denuncias administrativas por graves irregularidades documentadas en clases prácticas taurinas celebradas en Albacete, Villaluenga del Rosario, Algar y Roquetas de Mar. ¿Qué control ejerce una institución que permite que un animal reciba trece intentos fallidos de apuntillamiento ante la mirada de quienes debían supervisarlo?

24 agosto 2026
Albacete, España.
Denunciamos abusos durante eventos de becerradas en varias ciudades españolas este verano

El 21 de junio, en la Plaza de Toros de Albacete, una alguacililla cortó la oreja de un novillo que todavía mostraba signos de vida. El animal formaba parte de una clase práctica organizada por la Escuela Taurina de Albacete, un espacio que se presenta como formación reglada y supervisada. La grabación de ese momento se ha convertido en el episodio más grave de una cadena de hechos que AnimaNaturalis y Empatiza Córdoba hemos documentado en apenas unas semanas.

Las clases prácticas son actividades formativas organizadas por escuelas taurinas en las que el alumnado, bajo la dirección de profesionales del sector, participa en la lidia y muerte de animales jóvenes en plazas de toros u otros recintos autorizados. Estas cinco denuncias llegan después de haber documentado los intentos reiterados de apuntillamiento —durante un minuto y sin supervisión de un alumno— registrados en una clase práctica de la Escuela Taurina de Córdoba.

Las imágenes recogidas en otras plazas muestran el mismo patrón. En Roquetas de Mar, un novillo recibió trece intentos de apuntillamiento a lo largo de aproximadamente tres minutos, con fallos múltiples y reiterados del puntillero. En Villaluenga del Rosario, un puntillero pisó en dos ocasiones el morro de un novillo, aparentemente para mantener su cabeza contra el suelo mientras continuaban los intentos de remate, una práctica antirreglamentaria. En Algar se documentó el apuntillamiento de un becerro mientras permanecía todavía de pie, y una mula de arrastre recibió patadas y golpes de dos personas mientras estaba enganchada al sistema de arrastre.

"No estamos ante accidentes aislados, sino ante una sucesión de episodios que muestran lo que ocurre cuando se permite que animales jóvenes sean utilizados en actividades formativas basadas en herirlos y matarlos públicamente. Las administraciones no pueden limitarse a autorizar estos espectáculos: tienen la obligación de controlar lo que sucede en ellos y exigir responsabilidades", afirma Cristina Ibáñez, abogada de AnimaNaturalis en España.

Cinco denuncias en pocas semanas no son casualidad

La concentración de estos hechos en un periodo tan breve —y en cuatro localidades distintas, Albacete, Villaluenga del Rosario, Algar y Roquetas de Mar— es lo que convierte este caso en algo más que una serie de fallos puntuales. AnimaNaturalis y Empatiza Córdoba sostenemos que la reiteración apunta a un problema estructural: deficiencias en la formación del alumnado, falta de cualificación de quienes intervienen como directores de lidia, y mecanismos de control administrativo insuficientes para detectar y sancionar estos episodios.

Cada denuncia ha sido dirigida a la administración competente según el territorio. En el caso de Albacete, hemos solicitado a la Dirección General de Protección Ciudadana de Castilla-La Mancha que investigue tanto a la Escuela Taurina de Albacete como al director de lidia responsable de la clase. El episodio de Algar relativo a la mula de arrastre ha sido denunciado ante la Delegación Territorial de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural en Cádiz. En todos los casos, pedimos que se identifique a las personas intervinientes y se determine con claridad quién ejercía la dirección de lidia en cada evento.

"En pocas semanas se han documentado cinco hechos denunciables en esta actividad anacrónica. Sin contar con la crueldad infligida a los animales, la reiteración de estos hechos demuestra que los controles actuales son claramente insuficientes", señala Juan Antonio Cobos Obrero, presidente de Empatiza Córdoba.

Lo que estos episodios revelan no es solo la brutalidad de cada acto individual, sino la fragilidad del sistema que debería impedirlos. Si una institución formativa no logra garantizar un remate conforme a su propio reglamento, la pregunta que queda sin responder es qué garantías existen realmente para los animales sometidos a estas prácticas.

Identificar responsables, no solo lamentar los hechos

No pedimos la prohibición genérica de la actividad en este comunicado: pedimos algo más concreto y, en teoría, más alcanzable a corto plazo —que las administraciones competentes abran los procedimientos sancionadores correspondientes cuando los hechos se acrediten, y que se adopten medidas efectivas para impedir que se repitan.

Ese es precisamente el terreno donde el trabajo de documentación y denuncia puede marcar una diferencia real. Cuando se identifica con precisión quién ejercía como director de lidia, quién autorizó el evento y quién intervino en cada actuación, deja de ser posible diluir la responsabilidad entre "un espectáculo tradicional" y pasa a convertirse en un expediente administrativo con nombres, fechas y consecuencias. Es un camino más lento que una prohibición, pero es el que existe hoy, y por eso AnimaNaturalis, CAS International y Empatiza Córdoba lo estamos recorriendo denuncia a denuncia.

Tu firma también presiona a la administración

Puedes hacer algo con lo que acabas de leer, más allá de indignarte. Comparte esta investigación para que estos episodios no queden encerrados en un expediente administrativo que nadie más ve. Infórmate sobre qué escuelas taurinas operan cerca de ti y traslada tu preocupación a los ayuntamientos y comunidades autónomas que autorizan estas clases prácticas.

La oreja cortada a un novillo que todavía respiraba en Albacete no fue un exceso aislado de una tarde concreta: fue la prueba visible de un sistema que necesita vigilancia constante para no repetirse en la próxima plaza. Seguiremos documentando y denunciando cada episodio, pero ese trabajo depende de un respaldo sostenido.