Más de cinco años después de que un podenco fuera ahorcado y arrojado por un barranco en Almogía (Málaga) porque supuestamente “no servía para la caza”, los dos acusados han aceptado una condena de 12 meses y un día de prisión por un delito de maltrato animal con agravante de ensañamiento.
Los hechos ocurrieron el 6 de febrero de 2021 en el paraje El Madroño, en Almogía (Málaga), cuando un testigo observó cómo dos hombres iniciaban el ahorcamiento del animal en la rama de un olivo. Según la investigación, el cuerpo del perro fue posteriormente arrojado por un precipicio de difícil acceso.
El caso, que generó una fuerte indignación social tras conocerse que los acusados justificaron la muerte del animal alegando que “no servía para la caza”, se resolvió mediante un acuerdo entre las partes antes de la celebración del juicio.
La acusación popular elevó la pena hasta superar el año de prisión
Inicialmente, la Fiscalía solicitaba una pena de 11 meses de prisión, además de cuatro años de inhabilitación profesional e inhabilitación para la tenencia y relación con animales.
Por su parte, la acusación popular ejercida por AnimaNaturalis solicitaba una condena más elevada: 18 meses de prisión, la aplicación de la agravante de ensañamiento y cuatro años de inhabilitación en los mismos términos planteados por el Ministerio Fiscal.
Finalmente, el acuerdo alcanzado mantuvo la agravante de ensañamiento y elevó la petición inicial de la Fiscalía hasta los 12 meses y un día de prisión, igualando así la pena solicitada por la acusación popular tras la rebaja acordada.
Además, se mantiene la pena máxima de cuatro años de inhabilitación para actividades relacionadas con animales.
No ingresarán en prisión al carecer de antecedentes penales
Uno de los elementos determinantes para alcanzar el acuerdo fue que ninguno de los acusados contaba con antecedentes penales.
Esto implicaba que, incluso en caso de condena dentro del rango planteado —entre 11 y 18 meses de prisión—, no estaba previsto el ingreso efectivo en prisión conforme a la legislación penal vigente.
Sin embargo, la suspensión de la pena de prisión queda condicionada a la realización obligatoria de un curso de concienciación en bienestar animal.
La violencia contra los perros de caza sigue normalizada
Aïda Gascón, directora de AnimaNaturalis en España, ha señalado que este caso “refleja una realidad que sigue profundamente normalizada en el ámbito de la caza: la de animales tratados como herramientas desechables cuando dejan de resultar útiles”.
“Que se mantenga la agravante de ensañamiento y la inhabilitación máxima es importante, porque reconoce la extrema gravedad de los hechos. Pero también evidencia que todavía queda mucho camino para que la Justicia responda con contundencia ante la violencia ejercida contra los animales”, añade.
La caza sigue dejando víctimas invisibles
El caso vuelve a poner el foco sobre la situación de miles de perros utilizados para la caza en España, especialmente podencos y galgos, que continúan siendo considerados herramientas prescindibles cuando dejan de resultar útiles.
Desde AnimaNaturalis recordamos que ningún animal debería ser explotado, abandonado o asesinado en función de su rendimiento. La violencia contra los perros de caza no son casos aislados, sino la consecuencia de una cultura que sigue considerando a los animales como recursos al servicio del ser humano.
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