AnimaNaturalis solicita a la Junta de Castilla y León información sobre la caza en los montes afectados por los incendios

Desde AnimaNaturalis hemos presentado un requerimiento formal ante la Junta de Castilla y León para que revele qué terrenos calcinados por los grandes incendios de 2026 siguen abiertos a la actividad cinegética. ¿Qué queda de la fauna que sobrevivió al fuego cuando, semanas después, ya vuelven a sonar los primeros disparos?

27 agosto 2026
Valladolid, España.
AnimaNaturalis solicita a la Junta de Castilla y León información sobre la caza en los montes afectados por los incendios

El artículo 92 de la Ley 3/2009, de 6 de abril, de Montes de Castilla y León es tajante: cinco años. Ese es el tiempo mínimo que la norma exige esperar antes de volver a cazar en un monte arrasado por el fuego, para dar margen a que la vegetación rebrote y la fauna recupere su refugio. Pero mientras ese plazo apenas ha comenzado a correr sobre las miles de hectáreas calcinadas este verano en la comunidad, la Junta de Castilla y León ha mantenido la actividad cinegética durante la actual media veda y ha anunciado ya medidas específicas para reactivar la caza en los cotos afectados.

El Acuerdo 135/2026, de 30 de julio, aprobado por la Junta para la recuperación de las zonas quemadas, contempla explícitamente que se facilitará el aprovechamiento de determinadas especies de caza mayor en los terrenos afectados en cuanto se regenere el pasto. Ninguna comunicación pública ha explicado, sin embargo, si esa previsión implica saltarse la suspensión automática que marca la ley, ni sobre qué cotos concretos se aplicaría ni con qué respaldo técnico.

"La ley es clara: los aprovechamientos cinegéticos quedan suspendidos durante cinco años en los montes incendiados, salvo autorización expresa y justificada. Lo que no podemos aceptar es que esa excepción se convierta en la norma sin que nadie explique por qué", sostiene Aïda Gascón, directora de AnimaNaturalis en España.

Ante esta situación, desde AnimaNaturalis hemos solicitado a la Administración autonómica que concrete qué terrenos afectados por los incendios están sometidos actualmente a actividad cinegética, qué autorizaciones concretas se han concedido para levantar la suspensión legal y qué informes técnicos respaldan la compatibilidad de esos aprovechamientos con la regeneración del monte y la recuperación de la fauna silvestre.

Perdices, conejos y liebres sin refugio tras las llamas

El propio Gobierno autonómico ha reconocido el alcance del problema. En relación con el incendio de Valle de Iruelas, la Administración señaló que la desaparición de las áreas de refugio y alimentación podía afectar especialmente a especies como la perdiz roja, el conejo, la liebre y la codorniz, y que era necesario estudiar la evolución de sus poblaciones y adoptar medidas de gestión adaptadas a la situación generada por el fuego.

Es precisamente esa admisión oficial la que AnimaNaturalis pone sobre la mesa para exigir precisión y transparencia, más allá de las declaraciones genéricas. "No estamos pidiendo a la Junta que interprete la ley a conveniencia. Queremos saber exactamente qué está autorizando, sobre qué terrenos y con qué respaldo técnico y jurídico", señala Cristina Ibáñez, abogada y representante legal de AnimaNaturalis.

La organización recuerda que la propia Ley de Montes no deja margen a la ambigüedad: solo cabe levantar la suspensión de los aprovechamientos ganaderos y cinegéticos cuando la Consejería competente en materia de montes acredite que son compatibles con la regeneración del monte, la restauración del hábitat y la supervivencia de las especies de flora y fauna silvestre. Sin ese respaldo técnico no existe base legal para reabrir la caza en terrenos que todavía están convaleciendo del fuego.

La ley ya protegía a los animales que sobrevivieron al incendio

La legislación autonómica no deja resquicio para la improvisación: la suspensión de la caza tras un incendio no es una opción discrecional, sino la regla general, y solo puede romperse cuando existe una justificación técnica verificable y pública. Para AnimaNaturalis, ese principio de precaución debería bastar para frenar cualquier aprovechamiento cinegético mientras no se demuestre, con informes concretos, que la fauna superviviente y la vegetación en regeneración pueden soportarlo.

La experiencia reciente respalda esa cautela. Los incendios de este verano en Castilla y León han arrasado extensas superficies naturales y han golpeado directamente a las poblaciones de fauna que dependían de esos ecosistemas para alimentarse y refugiarse. Reabrir la actividad cinegética sobre esos mismos terrenos, sin que medie una evaluación técnica pública, supone anteponer el aprovechamiento a la recuperación de un ecosistema que todavía está de duelo.

Desde AnimaNaturalis consideramos que la recuperación de estos ecosistemas debe prevalecer sobre cualquier aprovechamiento cinegético mientras no exista una justificación técnica que acredite su compatibilidad con la regeneración de los terrenos afectados. No se trata de una posición ideológica, sino de exigir que la propia Junta cumpla la ley que ella misma aprobó para proteger los montes incendiados.

Tu firma puede frenar la caza en los montes que aún no han cicatrizado

Puedes hacer algo para frenarlo antes de que la próxima temporada de caza se abra sobre montes que todavía no han cicatrizado sus heridas. AnimaNaturalis ha lanzado una petición dirigida a la Junta de Castilla y León para exigir que no se permita cazar en las zonas incendiadas. Firmarla es la manera más directa de sumar tu voz a un requerimiento que, de momento, la Administración autonómica no ha respondido.

Esperaremos la respuesta de la Junta y, si no llega, valoraremos acudir al Defensor del Pueblo para que examine la actuación de la Administración autonómica. Pero esa presión institucional necesita ir acompañada de la presión social: cuantas más firmas respalden la petición, más difícil será para la Junta seguir sin dar explicaciones.

"Cinco años es el tiempo que la propia ley considera necesario para que un monte incendiado vuelva a sostener vida. No vamos a permitir que ese plazo se convierta en papel mojado mientras la fauna que sobrevivió a las llamas sigue sin refugio", concluye Gascón.

Los mismos cinco años que marca la ley son los que la perdiz roja, el conejo o la liebre necesitan para volver a tener un lugar seguro donde vivir. Que se cumplan depende, en parte, de cuántas personas decidan exigirlo ahora, mientras la ceniza todavía cubre esos montes.

Firma la petición de AnimaNaturalis para exigir a la Junta de Castilla y León que no permita cazar en las zonas incendiadas sin esperar a que la fauna se recupere.